Hay miles de pasajeros perjudicados por un paro que hizo que las líneas de subterráneos y el Premetro funcionen con demoras, cancelaciones y un servicio de emergencia, en un clima de extrema tensión en el que los huelguistas denunciaron agresiones en su contra.
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Los delegados de los trabajadores del subte realizan el paro en rechazo a las elecciones en la Unión Tranviarios Automotor (UTA) para renovar la comisión interna.
Desde muy temprano se registraron inconvenientes en el servicio, a pesar de las promesas de la UTA por garantizar su normal funcionamiento.
Pasadas las 6:00 de la mañana se interrumpió el servicio en la línea C, en la cabecera Constitución, por lo que la Guardia de Infantería ingresó a la estación para intentar garantizar la salida de los vagones, como sucedía con las otras líneas, aunque con demoras.
En tanto, en la Línea B también hubo problemas desde temprano, con algunas discusiones e incidentes entre los delegados de esa línea y de la UTA que se presentaron en la estación Federico Lacroze.
En ese contexto, Metrovías dispuso un cronograma de emergencia, por lo que todas las líneas de subtes funcionaron con frecuencias de entre 10 y 15 minutos entre cada una de las formaciones.
Alrededor de las 7:00 se produjeron incidentes en la estación Constitución, donde delegados de base denunciaron que habían "golpeado" a uno de sus compañeros, por lo que ratificaron el paro "por todo el día".
Claudio Della Carbonara, delegado de la línea de Subte B, aseguró que hubo una "zona liberada" por parte de la Policía para que una "patota que responde a la UTA" agreda a los trabajadores que "quieren ejercer su derecho a huelga".
Della Carbonara destacó que los supuestos grupos agresores "responden" al titular del gremio, Roberto Fernández, quien -según dijo- está en "connivencia" con la empresa Metrovías.
En tanto, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, calificó de "lamentable" la actitud de los delegados que convocaron a la huelga.