Sin duda, podemos afirmar que la actual cotización del dólar en Brasil es un problema para los exportadores o quienes pretenden serlo. Por más competitiva que una empresa pueda ser, luchar contra un dólar cotizado en R$ 2,30 no es fácil, aun más si la empresa es argentina y su cambio es fijo desde 1991.
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Algunas alternativas ya fueron informadas, siendo una muy válida hasta la fecha el evitar intermediarios en la cadena de distribución y pasar a vender desde Brasil, en lugar de venderle a Brasil. Por esta alternativa, el hecho de saltar uno o más eslabones en la cadena de distribución nos ahorra importantes porcentajes, aun teniendo que soportar los costos de la estructura local brasileña en su punto de equilibrio.
Dos empresarios, entusiastas y amantes de sus negocios, no se conformaron con la situación y el sentimiento de impotencia y buscaron alternativas que les permitan continuar exportando. El premio a su esfuerzo se llama hedge de mercaderías.
De la idea se pasó a cómo implementarla y es fácil concluir que se trata de una excelente oportunidad para gran parte de los exportadores.
El hedge de mercaderías busca, como su nombre lo indica, hacer un seguro de cambio con mercaderías. En la exportación normal, el exportador envía su mercadería al importador, quedando éste con una deuda en dólares. Luego, el importador vende la mercadería ya nacionalizada y tiene títulos a recibir, a plazo, en reales. La duda es cuántos reales va a necesitar para comprar los dólares que debe al exterior. Para salir de ese riesgo es que algunas empresas importadoras brasileñas contrataban un hedge (opción de compra de dólar futuro) a los bancos. En el hedge de mercaderías, la empresa brasileña (del mismo exportador) adquiere mercaderías en el mercado interno brasileño, y las exporta a la empresa en el exterior. Obviamente, se trata de aquellas que la empresa del exterior use como insumos o revenda en su mercado interno. De esta forma, la empresa brasileña posee una deuda en dólares con el exportador, pero también un crédito en dólares por su exportación. Al mismo tiempo que posee un crédito en reales por sus ventas, y una deuda en reales por la mercadería adquirida en su mercado interno y luego exportada.
Además de las ventajas claras de este tipo de operaciones, donde pierde importancia el valor del dólar presente o futuro, existen otras ventajas que dejan esta opción como una alternativa excelente para ser estudiada. A saber:
- Si la mercadería exportada desde Brasil es un insumo que luego será procesado y exportado, se puede hacer una importación temporaria y obtener exenciones impositivas de esta operación en el exterior.
- Las compras en el mercado interno brasileño, en función de la cotización elevada del dólar, se consiguen, genéricamente hablando, a precios internacionales muy competitivos.
- Su empresa en Brasil (para aquellos que poseen un canal propio de distribución en Brasil) puede exportar esa mercadería adquirida en el mercado interno a la matriz en el exterior o a cualquier otra empresa en el exterior.
- Además de precio barato, aún tratándose de una compra en el mercado interno, la misma está exenta de los impuestos internos por ser destinada 100% al mercado externo. O sea, esa compra no tributa PIS, COFINS, IPI ni ICMS.
Si su empresa posee un perfil que permite poner esto en práctica, no pierda tiempo y hágalo.
Si no lo tiene, pero cree que puede adaptarlo en parte, tampoco pierda tiempo y ponga esto en práctica.
Si cree que su perfil no se aplica a esta opción, entonces aprenda la lección de estos empresarios y busque su alternativa.
Brasil continúa importando miles de millones de dólares y lo importante es trabajar para que una parte de ese fabuloso volumen sea suya. No se trata de suerte.