La construcción de una ciudad entera hecha en madera ya no es una idea futurista. En Suecia, ese concepto empezó a tomar forma concreta con el avance de Stockholm Wood City, el mayor desarrollo urbano del mundo realizado íntegramente con madera estructural industrializada. El proyecto se levanta en el distrito de Sickla, al sur de Estocolmo (la capital de este país escandinavo), y propone una nueva manera de pensar cómo se construyen viviendas, oficinas y áreas comerciales dentro de una ciudad contemporánea.
La primera ciudad de madera del mundo está en construcción: dónde queda y por qué desafía al hormigón
Es un desarrollo de usos mixtos con madera estructural industrializada y 250.000 m2. Utiliza sistema CLT, reduce emisiones y rompe con el modelo tradicional.
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Render urbano de Stockholm Wood City. Calles activas, usos mixtos y edificios en madera que redefinen el paisaje urbano del mayor proyecto de este tipo en el mundo
La inversión estimada supera los u$s500.000.000 y el desarrollo ocupa una superficie cercana a los 250.000 m2. El plan incluye alrededor de 30 edificios distribuidos en unos 25 bloques urbanos, con capacidad para albergar a 2.000 residentes y recibir a unos 7.000 trabajadores. El objetivo es consolidar un distrito de usos mixtos, activo durante todo el día, donde vivir, trabajar y consumir formen parte de un mismo entramado urbano.
Las obras comenzaron en 2024 y ya avanzaron sobre varios edificios que entran en su etapa final. Las primeras entregas están previstas entre fines de 2026 y 2027, mientras que la finalización total del proyecto se proyecta para 2029.
El avance de obra confirma que la ciudad de madera dejó de ser un experimento para convertirse en un desarrollo real, con impacto urbano y escala comparable a sectores centrales de una capital europea.
El proyecto se emplaza en una antigua área industrial que durante las últimas décadas atravesó un proceso sostenido de reconversión. El masterplan ordena el crecimiento con una lógica de ciudad compacta, priorizando recorridos peatonales, espacios públicos y una fuerte integración entre los distintos usos.
Los comercios y la gastronomía se desarrollan a nivel de calle, mientras que las viviendas y las oficinas se organizan en altura, con una relación directa con el espacio urbano.
Con qué sistema se ejecuta
La elección de la madera como material estructural principal marca la ruptura más fuerte con la arquitectura tradicional. El sistema constructivo se apoya en madera contra laminada, conocida como CLT, una tecnología que permite levantar edificios en altura mediante piezas industrializadas que se ensamblan en obra con montaje en seco. Este método acorta plazos de construcción, mejora la precisión, reduce residuos y disminuye el impacto sobre el entorno urbano durante la obra.
El menor peso de la madera reduce la necesidad de grandes fundaciones y baja significativamente el tránsito pesado y los niveles de ruido durante la construcción. A diferencia del hormigón, la madera no solo genera menos emisiones en su proceso productivo, sino que además almacena carbono. El CO2 capturado por los árboles durante su crecimiento queda retenido en la estructura de los edificios durante toda su vida útil, transformando a los inmuebles en reservorios de carbono dentro de la ciudad.
La propuesta urbana no se limita al material constructivo. Stockholm Wood City fue diseñada como un sistema energético integrado. El distrito utiliza energía autogenerada, almacenada y compartida entre los edificios. El calor y el frío se gestionan mediante una red geotérmica conectada a un gran reservorio subterráneo, mientras que la instalación de paneles solares se expande de manera progresiva para reforzar el abastecimiento energético.
Foco sustentable y datos
La planificación urbana prioriza la movilidad sustentable, con calles pensadas para peatones y bicicletas, y una fuerte conexión con el transporte público.
El objetivo es reducir el uso del automóvil y mejorar la calidad ambiental del conjunto, en línea con las metas climáticas de Suecia. A continuación, la primera ciudad de madera del Mundo en datos:
- Inversión estimada: más de USD 500 millones.
- Superficie total del desarrollo: 250.000 metros cuadrados.
- Ubicación: distrito de Sickla, al sur de Estocolmo, Suecia.
- Desarrollador: Atrium Ljungberg.
- Inicio de obras: 2024.
- Finalización de los primeros edificios: prevista entre 2026 y 2027.
- Cantidad de edificios: alrededor de 30.
- Cantidad de bloques urbanos: aproximadamente 25.
- Uso del suelo: desarrollo de usos mixtos.
- viviendas
- oficinas
- áreas comerciales
- gastronomía
- espacios públicos
- Capacidad proyectada:
- 7.000 trabajadores de oficinas
- 2.000 residentes
- Escala urbana: superficie equivalente al casco histórico de Estocolmo.
- Material principal de construcción: madera estructural.
- Reducción estimada de emisiones: hasta 60% menos de carbono frente a métodos tradicionales.
- Sistema energético:
- energía autogenerada, almacenada y compartida.
- red geotérmica para calor y frío.
- expansión continua de paneles solares.
Podría llegar a la Argentina un proyecto así: ¿Cuándo?
Desde la mirada argentina, el caso sueco funciona como referencia y como horizonte posible. Daniel Vier, secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines y presidente de la Cámara Argentina de la Madera (CADAMDA), sostuvo que para avanzar hacia desarrollos urbanos de gran escala en madera es necesario alinear tres ejes de manera simultánea: el técnico, el normativo y el productivo.
En el plano técnico, plantea que Argentina cuenta con recursos forestales y tecnología disponible, pero aún debe ampliar la formación de arquitectos, ingenieros y mano de obra especializada en sistemas como el CLT. "En el plano normativo, el desafío pasa por actualizar los códigos de edificación municipales y provinciales para contemplar la madera en edificios de mayor porte, simplificando aprobaciones y generando previsibilidad para desarrolladores e inversores", dijo Vier.
En términos productivos, el país dispone de más de 1,3 millones de hectáreas de bosques cultivados, con tasas de crecimiento entre las más altas del mundo, lo que abre una oportunidad concreta para industrializar más en origen y fortalecer cadenas de valor regionales.
Dentro de ese recorrido, la actualización normativa y la capacidad productiva resultan claves. La construcción en madera a gran escala requiere reglas claras que habiliten mayor altura, previsibilidad para inversores y un entramado industrial capaz de producir componentes de ingeniería con valor agregado. A esto se suma la formación de profesionales y mano de obra especializada, junto con el acceso al financiamiento, como condiciones necesarias para que el sistema gane escala y continuidad.
Vier, sostuvo que Argentina ya demostró que puede incorporar nuevas tecnologías cuando existe decisión y coordinación. Planteó que, si se avanza en marcos regulatorios claros, capacitación profesional, financiamiento y proyectos demostrativos que funcionen como faros, en pocos años podrían aparecer los primeros barrios o edificios de escala media construidos en madera, capaces de marcar un rumbo para el sector.
También señaló que el liderazgo de Suecia responde a una visión de largo plazo que integró política forestal, desarrollo industrial, planificación urbana y metas climáticas bajo una misma estrategia. Vier indicó que "proyectos como Stockholm Wood City son el resultado de décadas de inversión en tecnología, educación y reglas claras, y concluyó que Argentina cuenta con el recurso, el conocimiento y el talento necesarios para avanzar en esa dirección, siempre que logre coordinación, continuidad y confianza para escalar el modelo".
Opinión desde el tablero y menos cemento
Desde la mirada del arquitecto Leandro Rota, del estudio LRZ & Asociados, la construcción en madera no propone solo un cambio de material, sino una transformación en la manera de proyectar ciudad. La industrialización del sistema obliga a pensar edificios más racionales, con decisiones tomadas desde el diseño y no en obra, y con una relación más directa entre estructura, espacio y eficiencia.
Rota dijo que proyectos como Stockholm Wood City muestran que la madera permite escalar sin perder calidad urbana, al combinar sistemas industrializados, montaje en seco y tiempos de obra más cortos. Señaló que la reducción de emisiones, el menor impacto durante la construcción y la posibilidad de integrar energía y espacio público desde el inicio marcan una diferencia clara frente a la lógica tradicional del hormigón.
También comentó que el valor del proyecto no está solo en el material, sino en haber sido pensado como un sistema urbano completo, donde vivienda, trabajo y espacio público funcionan de manera integrada. Destacó que esa mirada integral es la que vuelve replicable el modelo y lo aleja de una experiencia aislada o experimental.
En ese sentido, concluyó Rota que la experiencia sueca demuestra que es posible "levantar ciudades más eficientes y predecibles, con menor impacto ambiental y mayor control del proceso, y que ese cambio de lógica es tan importante como el material con el que se construye".










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