Mientras en el mundo la construcción con madera deja de ser una alternativa para transformarse en un sistema competitivo frente al hormigón y el acero, en Argentina el debate empieza a ganar volumen. La combinación entre industrialización, menor impacto ambiental y velocidad de ejecución empuja a la madera a ocupar un lugar cada vez más visible dentro del mercado de la vivienda.
- ámbito
- Real Estate
- costo de la construcción
Construir con madera: un material que gana terreno en la vivienda argentina y desafía al hormigón
La edificación con madera avanza con sistemas industrializados que reducen plazos y son sustentables. Se reabre el debate por los edificios en altura.
-
Costos para construir en CABA: entre la estabilización, la cautela y el rol clave del crédito
-
Escrituras en CABA: 2025 cerró con casi 70.000 operaciones y quedó entre los cinco mejores años en tres décadas
Vivienda unifamiliar en madera: sistema constructivo liviano con estructura visible, cerramientos eficientes y ejecución en seco
Estados Unidos, Canadá y varios países europeos (incluso limítrofes de Argentina) avanzan desde hace años con edificios residenciales, oficinas y desarrollos educativos construidos con sistemas de madera de ingeniería, incluidos proyectos de media y gran altura. Esa experiencia internacional encuentra en Argentina un escenario favorable. El país cuenta con 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales y una de las tasas de crecimiento más altas del mundo en especies como pino y eucalipto, ampliamente utilizadas en construcción.
“Un pino en Canadá tarda alrededor de 80 años en crecer. En la Mesopotamia argentina ese mismo ciclo se cumple en unos 18 años, gracias a las condiciones de suelo y clima. Esa diferencia marca una ventaja enorme en términos de disponibilidad de materia prima renovable”, explicó Daniel Vier, presidente de la Cámara Argentina de la Madera (CADAMDA) y secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA).
Desde FAIMA sostienen que la construcción con madera puede cumplir un rol estratégico para acelerar la vivienda, reducir el déficit habitacional y dinamizar economías regionales. La velocidad de ejecución aparece como uno de los factores centrales.
Una vivienda construida con sistemas tradicionales demanda entre ocho meses y un año de obra, mientras que con sistemas industrializados de madera los plazos se reducen a dos o tres meses, con mayor previsibilidad.
En términos de costos, construir con madera en Argentina hoy se ubica en un rango de u$s1.300 a u$s2.500 por m2, según el sistema elegido, el nivel de industrialización y las prestaciones energéticas. Si bien los valores pueden equipararse a los de la construcción tradicional, el menor tiempo de obra reduce costos financieros y permite una ocupación o comercialización más temprana.
Sistemas constructivos en madera
A nivel técnico, en el país conviven cuatro sistemas constructivos principales. El más difundido es el entramado de madera, conocido como platform o balloon frame (entramado tipo plataforma o entramado tipo globo), que se basa en estructuras livianas con alta capacidad de aislación térmica y acústica. Este sistema permite reducir hasta un 60% los tiempos de ejecución y logra niveles de eficiencia energética muy superiores a los de la mampostería tradicional.
Otro sistema en expansión es el de paneles estructurales industrializados, que integran estructura, aislación y cerramiento en un solo elemento. Su uso reduce la cantidad de obra húmeda, mejora el control de calidad y acelera los plazos de montaje en obra.
También se utiliza el sistema de poste y viga, basado en estructuras de madera laminada encolada, que permite grandes luces, plantas libres y flexibilidad de diseño. Por último, el CLT o madera contralaminada forma parte del grupo conocido como mass timber (madera maciza estructural) y se asocia a proyectos de mayor escala y altura, gracias a su estabilidad estructural, su comportamiento frente al fuego y su alto nivel de prefabricación.
El arquitecto y docente Diego García Pezzano, referente en construcción con madera, señaló que la evolución de la ingeniería aplicada al material amplió de forma significativa sus posibilidades. La madera dejó de ser un recurso asociado a viviendas rurales o de baja escala para transformarse en un sistema capaz de resolver edificios complejos, con altos estándares de confort y diseño contemporáneo.
Más allá de la velocidad y los costos, la eficiencia energética aparece como otro argumento clave. Roberto Luis Raimondi, asesor de FAIMA y especialista en eficiencia y transición energética, explicó que el desempeño térmico de la madera reduce de forma sostenida el consumo de energía durante la vida útil de la vivienda. Esa característica impacta directamente en los costos operativos y mejora la capacidad de los hogares para afrontar créditos o gastos de mantenimiento.
Desde FAIMA subrayan que el desarrollo de estos sistemas también impulsa una cadena de valor amplia y federal. El mass timber y la construcción industrializada demandan tableros de ingeniería, componentes estructurales, carpinterías, aberturas y módulos fabricados en planta. La entidad representa a 28 cámaras distribuidas en distintas provincias, con capacidad para abastecer gran parte de esa demanda.
El crecimiento del sector, sin embargo, todavía enfrenta desafíos. Entre ellos, la necesidad de actualizar normativas municipales, ampliar la capacitación profesional y superar barreras culturales vinculadas a la durabilidad y seguridad del material. “El mercado cambió de manera notable en los últimos años, pero todavía falta consolidar reglas claras y mayor conocimiento técnico”, planteó Vier.
Cómo y cuánto tarda en construirse en madera
La construcción de una vivienda de madera se caracteriza por plazos significativamente más cortos que los de la obra tradicional. Una casa de 75 m2 puede completarse en un período de seis a siete semanas, mientras que una de 150 m2 demanda entre cuatro y seis meses, según el nivel de complejidad y las terminaciones elegidas. En términos de montaje, la etapa de obra gris o gruesa insume alrededor de 60 días y se ejecuta con equipos reducidos: en general, trabajan de manera simultánea entre cinco y seis personas, lo que optimiza tiempos y logística en el sitio de obra.
Las posibilidades de terminación son amplias y permiten adaptar cada proyecto a distintos estilos arquitectónicos. Se pueden resolver techos inclinados o planos, con impronta clásica, minimalista o contemporánea, y definir desde el diseño inicial qué materialidades priorizar. Como señalan los especialistas, el presupuesto final depende de variables como la superficie total en m2, la cantidad de baños, el tipo y número de aberturas y los revestimientos elegidos. Este esquema habilita que el costo se vaya ajustando durante la etapa de proyecto, permitiendo decidir en qué aspectos invertir más y en cuáles optimizar recursos.
Desde el punto de vista económico y prestacional, García Pezzano remarcó que las casas de madera abarcan un rango amplio de valores, desde opciones más accesibles hasta viviendas de alta gama. Señaló: “A pesar de ofrecer prestaciones y calidad equivalentes a las construcciones tradicionales de ladrillo, las casas de madera son más competitivas”.
En ese sentido, desde el sector explicaron que los costos pueden ir desde soluciones con altos niveles de aislación térmica y aberturas con doble vidrio hermético, hasta propuestas premium cuyos precios pueden trepar hasta los u$s2.500 por m2.
Panelería: industrialización, velocidad y ahorro energético
Dentro de los sistemas industrializados que avanzan en la construcción con madera, la panelería SIP (Structural Insulated Panel, panel estructural aislado formado por dos placas —generalmente OSB— con un núcleo rígido aislante. Cumple función estructural, de cerramiento y aislación en muros, pisos y techos) se consolida como una de las alternativas de mayor crecimiento en el mercado local. Guillermo Badano, socio gerente de TAO Soluciones Constructivas, sostuvo que este sistema permite integrar estructura, cerramiento y aislación en una única pieza fabricada en planta, lo que reduce tiempos, errores de obra y consumo energético durante toda la vida útil de la vivienda.
Los paneles SIP se componen por dos placas estructurales de madera unidas a un núcleo aislante de alta densidad, lo que les otorga elevada resistencia mecánica y un desempeño térmico superior al de la construcción tradicional. Esta configuración permite resolver paredes, techos y entrepisos con un mismo sistema constructivo, disminuyendo la necesidad de obra húmeda y optimizando la planificación.
Badano señaló que una vivienda estándar puede montarse en pocas semanas, con un alto grado de precisión y control de calidad, y destacó que el ahorro energético se mantiene de forma constante tanto en invierno como en verano, con una reducción significativa en el uso de calefacción y refrigeración.
En términos de costos, la construcción con paneles SIP presenta valores desde u$s1.300 hasta u$s1.600 por m2, según diseño, terminaciones y nivel de equipamiento. La combinación entre menor tiempo de obra, eficiencia energética y previsibilidad de costos posiciona a la panelería SIP como una opción cada vez más elegida en viviendas unifamiliares, desarrollos turísticos y proyectos de escala media.









Dejá tu comentario