Nuevas herramientas se 0sumarán a la prevención del cáncer cérvico uterino, ya que la científica del Conicet, Silvina Arrossi acaba de recibir un subsidio internacional con el desarrollará una app que favorezca el acceso a información de las mujeres sobre el test del Virus del Papiloma Humano (VPH). Los fondos provienen de Conquer Cancer, the ASCO Foundation y se brinda para innovaciones tecnológicas en el área de salud.
Científicas argentinas ganan subsidio y desarrollarán app para seguimiento del VPH
La herramienta, para mejorar la salud de la mujer, busca ayudar a prevenir el cáncer cérvicouterino. Recibieron el dinero de ASCO Foundation para la primera etapa del proyecto.
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Parte del equipo que desarrollará la App que actuará como consultoría sobre el test de VPH
La información sobre la ayuda comparte a poco de conmemorarse en todo el mundo el Día Internacional de la Concientización sobre el VPH.
El cáncer cervicouterino -que es causado por el VPH, de transmisión sexual, que afecta a más de quinientas mil mujeres al año en el mundo- es totalmente prevenible si el virus detecta a tiempo. Las dificultades para frenar su avance confluyen en la desigualdad de las mujeres para acceder a la posibilidad de detectar las etapas precancerosas de la enfermedad en su cuerpo.
Pero ese problema está en vías de solucionarse con un método de detección sencillo y preciso que tomó protagonismo en los últimos años: el test de VPH, una prueba que las mujeres pueden realizar en su casa y sin necesidad de asistir a un médico ginecólogo. Ya ha sido adoptado por varias provincias y varios municipios de Argentina y del mundo como principal política de prevención –en lugares como Estados Unidos, Europa, Australia, Inglaterra-, y pronto se le sumarán nuevas.
“El test no cura pero sí diagnostica y propicia un tratamiento, aunque si la mujer no continúa con el proceso una vez que le da positivo el test, no sirve de nada”, explicó Arrossi, que investiga en el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES).
“Nosotras vemos que alrededor del VPH hay mucha desinformación y esta app vendría a funcionar como una especie de consejería. Porque cuando el test da positivo las mujeres se quedan con un montón de preguntas, no saben si es algo grave, la palabra cáncer las asusta de más y el sistema de salud no suele estar preparado para contenerlas. La idea de la App es que sirva para empoderar a las mujeres, para que puedan entender qué les está pasando y cómo pueden seguir con el proceso sin esperar que el profesional de la salud resuelva todo”, remarcó.
Se estima que el 80% de la población del mundo, hombres y mujeres, estarán en contacto con el virus VPH en algún momento de su vida. Su prevalencia es particularmente alta en edades jóvenes, cercana al inicio de la actividad sexual, y si bien mayoría de las personas lo elimina a través de su sistema inmune de manera espontánea antes de los treinta años, en algunas la infección persiste, lo que podría producir una lesión y terminar en un cáncer cérvicouterino.
El método más conocido para su detección es el Papanicolau (Pap), el control anual que las mujeres debieran practicarse cada vez que visitan al ginecólogo, pero no todas –por barreras sociales o económicas- podían acceder a él. Con la adopción del test de VPH –que fue incluido como proyecto demostración to en Jujuy entre 2012 y 2014, y dada su efectividad ya se utiliza como política pública también en provincias como Catamarca, Neuquén, Tucumán, Misiones, Chaco, Corrientes y en municipios como La Matanza, Ituzaingó y Florencio Varela-, las mujeres no deben trasladarse para testearse.
Se realiza en la población de mujeres de treinta años y más. Si la prueba da negativa, la mujer repite el test en cinco años. Si da positiva, se les hace entonces un Pap, para saber si, además de estar infectada con el VPH, la mujer tiene una lesión precancerosa. Las mujeres positivas en el test de VPH, pero negativas en el Pap, tienen que volver a realizarse un test de VPH a los dieciocho meses.
Ante esta situación, Arrossi y su equipo de investigadoras venían trabajando en el Proyecto de Aplicación de Tecnologías de la Comunicación y la Información (ATICA) –un proyecto internacional junto a colegas de la Universidad de Harvard, de la Deakin University de Australia y el Instituto Nacional del Cáncer y el Ministerio de Salud de la provincia de Jujuy- para producir evidencia científica acerca de la incorporación de la telefonía celular en la comunicación con los proveedores y destinatarios de los servicios de salud.
“Como muchas veces el sistema de salud, por problemas ligados a su organización, no volvía a contactarlas, pensamos que el celular podía ser una vía”, señala Arrossi.
Dentro de ese proyecto, durante 2018 les enviaron mensajes de texto a una muestra de tres mil mujeres de áreas remotas de Jujuy que habían tenido positivo en el text de VPH, y las compararon con otras tres mil mujeres a las que no les enviaron SMS. Comprobaron que las mujeres que recibieron el mensaje de texto con el recordatorio de que los resultados de su test ya estaban disponibles se vieron incentivadas a concurrir al centro de salud para realizarse un Pap, frente a las que no recibieron el mensaje.
Ahora, la app que desarrollará junto a un equipo de científicas gracias al subsidio Internacional para la Innovación Tecnológica en Salud 2020 de la prestigiosa Conquer Cancer –una organización referente mundial en la materia y que por primera vez da como ganadora a una propuesta argentina- es un paso más en la prevención. El monto recibido alcanza para la primera etapa del proyecto.
Una vez cumplida esta primera etapa de organización arquitectónica de la App, el plan es trasladar la idea al entorno tecnológico trabajando con ingenieros y desarrrolladores de software.
“En el mundo hay alrededor de 300 mil Apps de salud, pero no existe una aplicación específica para proveer consejería a mujeres testeadas con VPH”, asegura Arrossi. “Nuestra idea es que, una vez que esté lista en alrededor de dos años, se pueda escalar a nivel nacional, y también en otras partes del mundo”, concluyó.




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