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Cuando la presión que sufrimos supera el umbral de tolerancia, llega el distrés
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Con la llegada de fin de año, la presion se acumula y comienza el distrés
En el ámbito laboral es frecuente que los afectados por este síndrome se sientan interferidos a la hora de concentrarse en las actividades, producto de la disminución de la capacidad para resolver problemas.
Por otra parte, muchos contratos caducan y la inestabilidad o incertidumbre laboral genera una mayor predisposición al distrés.
"Cuando se llega a este estado con angustia, mareos, agotamiento y otros síntomas físicos, lo aconsejable es hacer una consulta al clínico y a los especialistas en salud mental para poder bajar los decibeles y llegar con más reservas a las fiestas y a las vacaciones", recomendó la psicóloga.
Para sobrellevar las últimas semanas del año sin perder la cordura lo ideal sería que el ámbito laboral ofrezca, además de estabilidad y un salario adecuado, un equipo de trabajo lo más armónico posible, la infraestructura y el confort necesario para llevar adelante las tareas.
"Y también contar con autoridades o jefes que sepan rescatar y hacer explícito lo positivo de cada trabajador, porque si sólo se limitan a no señalar los defectos, la sensación de no dar más se acentúa", agregó Homene.
El distrés en el trabajo puede acarrear el llamado síndrome del quemado o burnout, caracterizado por el agotamiento emocional, la despersonalización y la falta de realización personal.
Esta afección, frecuente en trabajadores de la salud y educadores, es hija de una demanda excesiva y sostenida durante un tiempo prolongado en el ámbito de trabajo.
Según los especialistas, no tratarlo puede ser perjudicial tanto para quien lo sufre como para quienes requieren de esa persona algún tipo de servicios.
Ocurre que los "quemados" padecen un agotamiento tal, que caen en el desinterés casi absoluto por lo que hacen y esto puede manifestarse, incluso, con desidia y agresividad hacia los demás.
"Si al agotamiento laboral se le suma la tensión que suelen generar las fiestas de fin de año y la organización de las vacaciones, el cuadro puede requerir especial atención profesional, sobre todo en personas que han sufrido demasiadas situaciones estresantes durante el año", señaló Homene.
Por otra parte, Navidad y Año Nuevo suele ser para mucha gente, "un momento del año signado por la nostalgia, en el que se tornan más patentes las ausencias, el paso del tiempo y los recuerdos idealizados de lo que eran las fiestas", concluyó Homene.

