Sarasola, sobre el cannabis medicinal: "La única salida que veo es seguir investigando"

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El Dr. Diego Sarasola dirige el programa nacional de investigación en Cannabis Medicinal. En esta entrevista, destaca que las demandas sociales exceden las evidencias científicas acumuladas hasta el momento en todo el mundo. "Es importante ser cautelosos" en ese punto, aconseja el especialista en Neuropsiquiatría.

El doctor Diego Sarasola es neurólogo, médico especialista en Neuropsiquiatría. Actualmente dirige el programa nacional de investigación en Cannabis Medicinal. En una entrevista con Ámbito Hemp, el especialista trazó un panorama de la situación actual en la materia.

Periodista: ¿Cómo ha funcionado el programa hasta ahora?

Diego Sarasola: El programa funcionó con limitaciones propias de nuestra realidad nacional. Tuvo el objetivo de dar impulso a la investigación acerca del uso médico de las moléculas del Cannabis por primera vez dentro del marco de la ley 27.350 sancionada en marzo de 2017, y reglamentada en septiembre del mismo año.

P.: ¿Qué evaluación hace del mismo?

D.S.: Se trabajó sobre todo en tres aspectos. Dar los primeros pasos con los distintos organismos contemplados en la ley para armar un flujo grama para la aprobación de proyectos, que vaya desde la estimulación de la producción nacional trabajando junto al INTA y Conicet, hasta la capacitación médica y búsqueda de evidencia científica sobre su uso. Se trabajó en conjunto con distintos organismos estatales contemplados en la ley 27.350 como INTA, INASE, ANMAT, CONICET, ANLAP, Ministerio de Seguridad, Aduana, para empezar a conocer desde las genéticas hasta las aplicaciones médicas de las moléculas. El flujo grama está terminado y se comunicó a las distintas dependencias involucradas. Otro de los aportes ha sido la gestión protocolos de ensayos clínicos en epilepsia refractaria, acercando a las partes para que los especialistas de ciertos campos investiguen, como el caso del Hospital Garrahan. Desde el punto de vista tangible el avance es notable porque se partió de cero, y no se contó con una base desde la cual avanzar. Hoy hay en el país varios proyectos con aprobación y distintas situaciones de producción o investigación sucediendo efectivamente. La situación de los privados respecto a lo que permite la ley actualmente, es que participen de la investigación y producción en tanto tengan el acuerdo o convenio con los organismos que la ley indica.

P.: ¿Cuál es la contribución que le ve para la comunidad científica y de usuarios?

D.S.: La producción es sólo uno de los aspectos que se trabajaron desde el programa, también hay un aspecto muy importante que tiene que ver con las capacitaciones que se brindaron a médicos de todo el territorio por TELESALUD. Dicha capacitación estuvo a cargo de una de las personas del país con más experiencia en el campo, el Dr. Marcelo Morante, quien forma parte del Programa. Allí se hicieron revisiones de las evidencias que existen a nivel internacional y distintas aclaraciones sobre los estudios que se publican en el mundo. Otro de los trabajos que se hicieron fueron los de las normativas para Anmat para importar fármacos. El programa ha tomado una política muy activa de participación en distintos congresos y conferencias de instituciones del cuerpo médico científico en Argentina. Esos enlaces han sido sumamente provechosos para el cúmulo de saberes académicos que circulan en torno a esta temática. Si bien la inexistencia de evidencia científica local es una realidad, muchas veces se plantea una falsa dicotomía entre investigación local e internacional en cannabis, dado que para cualquier fármaco, las evidencias del plano internacional, son válidas para ser utilizadas luego en nuestro país. No es un requisito indispensable la formulación de evidencia local para el uso del cannabis como fármaco, es más bien una mirada desde el desarrollo propio para el país.

P.: ¿Cómo cree que podría mejorarse?

D.S.: Es importante acercar la información completa a la sociedad, tanto de los aspectos benéficos como de sus contraindicaciones a la que están sujetas la mayoría de las drogas de la medicina actual. En eso, el cannabis no difiere de una aspirina en cuanto a que una molécula tiene eficacia para algunas cosas y potenciales efectos adversos y contraindicaciones. Lo cierto es que todo esto está en estado de revisión y debate permanente en el planeta entero, aun cuando la OMS ha solicitado desclasificar al CBD del cuerpo de sustancias peligrosas, esto todavía no ha sido efectivizado en la reglamentación vigente.

Hay muchas aristas que complejizan el debate actualmente, las demandas sociales están excediendo largamente lo logrado por el programa, de eso no hay dudas, pero tampoco hay dudas que la misma demanda también está excediendo las evidencias científicas acumuladas hasta hoy, por eso es importante ser muy cautelosos. La única salida que veo es continuar investigando, las evidencias con las que cuenta el mundo entero no son concluyentes y los parámetros de las investigaciones muchas veces están por debajo de los mismos estándares internacionales. Desde el programa hemos tenido que hacer aclaraciones sobre ensayos que se publicitan de una manera y luego descubrimos que la información no es del todo veraz.

P.: Usted es neurólogo, ¿qué otras especialidades médicas cree que podrían formar parte del espectro médico plausible de trabajar con cannabis?

D.S.: Los campos de acción del cannabis medicinal se perfilan con mayor vigorosidad en Neurología (dentro de la cual entra la E.R.), el tratamiento de dolor, la espasticidad en esclerosis múltiple, las náuseas y vómitos en quimioterapia. Vale aclarar que en el campo del tratamiento del dolor las evidencias son de las más controversiales para la comunidad científica, al mismo tiempo que es uno de los campos en donde más se está investigando en la actualidad.

P.: ¿Qué futuro imagina para el cannabis como medicamento en nuestro país?

D.S.: Imagino un futuro de gran desarrollo con conclusiones más claras, donde se sepa perfectamente para qué sirve y para que no cada molécula. Ensayos clínicos acabados y concluyentes con valor científico. A partir de eso, seguramente el camino del desarrollo de la industria es sumamente promisorio.

P.: Viendo lo que sucede en el resto del mundo con los avances en la legislación en torno al cannabis, cual sería su recomendación para nuestro país?

D.S.: Recomendaría observar y llevar adelante el mismo recorrido que se está haciendo en el resto del mundo. Hay normas para la estandarización y buenas prácticas de manufactura que deben cumplirse. Para la introducción de cualquier molécula con propiedades terapéuticas necesariamente debe darse paso al trabajo de actores de la industria farmacéutica, con certificados, análisis, controles rigurosos, que en definitiva la propia oferta conlleve a un nivel de precios competitivos. Lo más importante es que el Estado como regulador de la salud pública vele por la seguridad de los productos a los que la gente accede y otorgue el marco para que se desarrolle el acceso.

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