Charlas de quincho

Secciones Especiales

Las picadas (gastronómicas, claro) reemplazaron a la violencia futbolística en Olivos. En esta ocasión, la reunión fue para celebrar el cumpleaños de un joven funcionario. Allí se habló de jubilados, pero en otra reunión se le preguntó a un candidato si le habían estirado la cabeza para los afiches publicitarios (el mismo candidato al que arrojaron por el aire poco después). En un restorán oriental la farándula toda se reunió para festejar otro cumpleaños, no tan juvenil, pero sin dudas más emotivo. Hubo baile (profesional y del otro) y consejos contra la depresión. De vernissages y arte se conversó extensamente en otros dos saraos, pero hubo tiempo para especular sobre quiénes serán los candidatos de Elisa Carrió para el Senado: ¿un religioso, un ex presidente del Central? Veamos.

  • Merienda en Olivos o, si se prefiere, picada; en rigor, reemplazo de esos asados que acompañaban un partido de fútbol, en la residencia, los cuales en ocasiones no terminaban bien y se prefirió suspenderlos para evitar la violencia (si pegan patadas, vamos a pegar patadas todos, se quejó un habitué molesto por la impotencia transformada en castigo de un alto funcionario al que no le iba bien en el juego de la pelota). Presentes: José Pampuro, Sergio Massa ( cumplía 35 años, lo saludaron con cariño), los Fernández (Aníbal y Alberto), Francisco Larcher, Carlos Zannini y Cristina de Kirchner (al margen de secretarios menores). Sin ninguna agenda, Kirchner instruyó en la necesidad de continuar con la información de que el caso Skanska es una espuria operación entre privados ( cartelizados, además) en la que nada tiene que ver el gobierno. Teoría que se propagó oficialmente hace un mes y que, en verdad, ha tenido escasa repercusión.
    Se habla de Techint (bueno, siempre se habla de Techint en las grandes construcciones), del recuerdo de otras licitaciones y de que fue el propio gobierno el responsable de la denuncia ante la Justicia (en rigor, la AFIP, preocupada por el alcance que estaba tomando la investigación por fraude fiscal y para que sus responsables no sean acusados en algún tribunal). ¿Y si hay algún funcionario complicado? Si lo hay, que caiga, fue la orden, una forma también de desinvolucrar al matrimonio de cualquier anomalía, ya que el fin de semana se le imputó al Enargas la responsabilidad de la cesión de la obra. Hubo un llamado telefónico para Karina Rabolini, quien ese día cumplía 40 años bien llevados (festejó con ex modelos y algunas celebridades de la tele -Pimpinela, Miguel del Sel- en el Abasto y con la familia, en el nuevo domicilio en Benavídez), al tiempo que se comentaba la frase histórica del marido en el ring del Luna Park: le vamos a ganar por knock-out a la pobreza.   

  • Pero el homenajeado presente era Massa, quien precisó los números del millón doscientos mil nuevos jubilados (esos que se incorporaron al sistema sin haber trabajado o que trabajaron menos de lo que exige la legislación, quienes curiosamente lograron ese beneficio en trámite más veloz que los que trabajaron toda la vida) y sostuvo que la economía soporta sin déficit, cómoda, Cont. en pág. 2
    Viene de Tapa


  • este ingreso (¿y los próximos años, cuando ya no existan estos recursos especiales?). Alegría por este servicio, tal vez esperanza de que los nuevos jubilados agradezcan con el voto esta generosidad de los contribuyentes y, luego de la merienda o picada, según el gusto, algunas consideraciones sobre el viaje de la primera dama por México. Allí se volvió a transmitir que ella irá de candidata y, para que no haya grietas en esa aspiración, se convocó a Julio De Vido para el día siguiente: hay que sacudir el árbol del caso Skanska y las manzanas que caen -según la jerga patagónica- se hacen jugo. Esa es la orden, también la ilusión de que ese estremecimiento no suponga la caída en la trituradora de algún amigo en los ministerios.   

  • ¿Es cierto que te estiraron la cabeza para los afiches de publicidad? No, replicó Jorge Telerman, pero «es cierto que muchos han advertido esa ilusión óptica que me hace más cabezón». No por tener cabeza más grande en las fotos habrá que esperar mayor coeficiente intelectual del alcalde. Bromas más, bromas menos, a la reducida audiencia -unas 15 personas- le sorprendía la espontaneidad del jefe de Gobierno, quien había salido airoso en las últimas 24 horas del trance en que lo quiso complicar el gobierno (la imputación de Alberto Fernández de que en el Gobierno porteño se pagaban facturas truchas, como forma de extender las sospechas que pesan sobre la administración nacional por el caso Skanska). Tan suelto estaba Telerman que habló hasta la exageración, se sinceró reconociendo errores, hizo chistes, debatió, se quitó el saco y hasta se tomó 6 copas de vino. Parece convencido de que nadie lo saca de la segunda vuelta.
    Fue en el departamento de Jorge Pereyra de Olazábal, con bocaditos y un plato de arroz con pollo, en un living, debido a que todos no entraban en la mesa del comedor. Estaban María Podestá ( Academia de Gastronomía), Santiago Riva (construcciones), Antonio Demarco (UCeDé), Eugenio Pallarés (embajada de EE.UU.), Raúl Fiscalini (Cámara Española), Marisa Arienza (titular de una fundación de Mijail Gorbachov), Enrique Duhau, Javier Goñi (casa de Bolsa), entre otros, más bien confesos de que el intendente los había seducido. Y eso que, por momentos, hubo discusiones interesantes: por ejemplo, Telerman se opuso a un sistema de devolución de impuestos que rige en Chile, para el tema educativo, propuesta que encabezó Duhau.   

  • Lo mejor, sin embargo, pasó por el chismorreo de la denuncia de Fernández, la preocupación por la salud del cuñado del Presidente -operaron de un aneurisma a Bombón Mercado, el todavía esposo legal de Alicia Kirchner- y las complicaciones ya insuperables de Felisa Miceli, quien es un plazo fijo poselectoral por su enfrentamiento con varios santacruceños (le endosan operaciones por el caso Skanska, contra Julio De Vido y, lo más serio, disgusta la actividad de su marido, el Pacha Velazco, en varios emprendimientos oficiales). También más de uno preguntó sobre la eventualidad de una división futura del Ministerio de Economía, ya que muchos le asignan a Alberto Abad una proyección superior en un cambio de gobierno (¿ministro de Hacienda tal vez?). Consideraciones banales sobre un film («La vida de los otros») y los enigmas que hoy dominan a buena parte de los argentinos: ¿quién mató a María Marta García Belsunce? y ¿será realmente Cristina de Kirchner la candidata a presidenta?
    Telerman admitía que habíasido sorprendido por la denuncia del jefe de Gabinete y que él mismo, a pesar de lo que le informaron sus funcionarios, se dedicó a revisar los papeles para ver si las cuentas estaban en orden. ¿Por qué ocurrió la acusación?, preguntaba más de uno, al margen del litigio político por la Capital. El jefe de Gobierno juraba desconocer el origen de la cuestión, mientras algún contertulio le sugería que esos datos provenían de una acción de Aníbal Ibarra, cercano a Fernández. También, agregó otro, se pretendía involucrar al diputado macrista Diego Santilli por el tráfico de publicidad, inclusive con un programa de su amistad. Telerman, con la mayor cara de ingenuo, sostenía que carecía de información al respecto; sólo reconocía que el episodio de la denuncia lo había beneficiado más que dañado y que, imprevistamente, Marcelo Tinelli le aportó una garantía que él nunca imaginó (cuando cuestionó tan duramente a Fernández por la gratuidad de las imputaciones). «Ni siquiera me animé a llamar por teléfono a Marcelo y agradecerle por esas expresiones.»

  • Después, conjeturas sobre el resultado electoral en Capital; la campaña publicitaria (dijo Telerman que conocía la de Mauricio Macri pues se la habían llevado primero a él, con lo cual se advertiría que a los especialistas les da lo mismo un fregao que un cosido); promesas del funcionario para corregir el caos del tránsito; anuncios de que el 25 de Mayo se reinaugurará el Colón,con Aída dirigida por Daniel Barenboim, y que la futura casa de gobierno municipal, en unos años, funcionará en Pompeya (claro, él ya no va a estar). Señaló que Santiago Montoya, el hombre que recauda impuestos en la provincia de Buenos Aires, ya trabaja con Telerman: diseñó un sistema de controles y, si reinciden en el Gobierno porteño, trabajará en esas cuestiones, pero no irá como responsable de Rentas.
    También reveló que en mayo del año próximo habrá elecciones por las comunas porteñas y que Elisa Carrió -de quien, afirma, es un gusto conversar porque nunca le pidió siquiera un cargo para su partido cuando establecieron el acuerdo político- lo llamó por teléfono para decirle que se despreocupara por las acusaciones de Fernández, que ellas las sospechaba carentes de sentido. En el final, luego del rap Telerman, vino una confesión sobre las complejidades de la gestión, de discusiones que parecen nimias, pero que importan: por ejemplo, si el telón del Teatro Colón será el viejo reparado o uno completamente nuevo. Dice que debe compartir discusiones sobre los renovadores y los hiperconservacionistas, algunas de una exquisitez fenomenal por texturas, colores, decibeles y gradaciones. Además, del precio: el viejo, remozado, cuesta 240 mil dólares y durará unos 10 años, mientras el nuevo trepará a un millón de dólares.   

  • Ambiente festivo en «Al Shark», reducto gastronómico y bailable en lo que hoy se llama Alto Palermo (en la nueva geografía de Buenos Aires, como afirma «Barcelona», donde todos los barrios son Palermo), lugar que captura paisanos orientales y sobre todo curiosos porteños que imaginan unas Mil y una Noches de utilería. Clima árabe, claro, elegido por Celia Sofovich por vocación ecuménica para celebrar su cumpleaños 60 y, de paso, rememorar lo que ocurrió hace una década en el mismo lugar con su entonces esposo vivo, el autor Hugo Sofovich. El mayor cambio hoy lo exhibía ella, más delgada, ya que los invitados eran casi los mismos de antaño y pocos podían presumir de haber bajado en la balanza.
    Paraíso de paparazis y filmadoras, nube de operarios del periodismo farandulero y vespertino, atraídos por la llegada a una misma mesa de Moria Casán (en proceso de infanticidio, con compañero de 23 años, remedando a Edith Piaf con su adolescente Theo); Susana Giménez (sola en la ocasión, chispeante y chispeada), y el imperdible Gerardo Sofovich, con su mujer, Sofía, casi una cartelera de un teatro de Corrientes, la calle que nunca duerme desde hace 40 años. A la que se acoplaron la Pimpinela Lucía Galán, Teté Coustarot, Luis Brandoni (del radicalismo ha devenido en « Enemigo del pueblo»), Marina Dodero, Pablo Alarcón, Marta Bianchi y una ristra variada de segundones y plomos del espectáculo. También un acompañante perpetuo de Daniel Scioli, a quien apodan «el embajador», simpático personaje llamado Rubén.

  • De entrada, los platos típicos fríos, como purés de garbanzos (hummus), berenjenas, yogurt (lavan), salsas criollas, kepes crudos y cocidos, sarmas. Casi sin música o estimulando a los músicos, las stars salieron a la pista como si fueran estrellas «a gogó», protagónicas de danza oriental o de lo que ellas entienden como proveniente de esas tierras, ya que se cadenciaban -sobre todo traseros y estómago- con libre interpretación. Ideal para fotos y filmaciones, mientras Gerardo -como si fuera «Bailando por un sueño»- hacía de jurado hasta de su propia cuñada, también lanzada a la pasión bailable.
    En las mesas, lejos de la barahúnda del escenario, Alfredo Odorisio brindaba clases para combatir la depresión -problema que confesaba una señora empresaria- a partir de sus múltiples operaciones. Y entre otras docencias, señalaba: «Es que a mí, el médico que me hizo la cirugía cardiovascular me sugirió terapia debido a que en el tiempo en que el órgano se extrae del cuerpo y se ubica en una máquina (una hora y media, aproximadamente), esa desconexión con el cerebro produce disturbios notables que generan luego todo tipo de vacíos e incertidumbres». Para algunos, tipo Carlos Gasiglia, ésa era una novedad mientras el jolgorio pistero obligaba a escuchar otras novedades artísticas: por ejemplo, el regreso de la pulposa Luciana Zalazar a la TV en poco tiempo, luego de una producción de desnudos para una edición de «Play Boy» que aún no salió a la venta. Sabrá Dios la razón; lo cierto es que ese dato motivó que se hablara de cirugías estéticas -también la observación de varios presentes que, en lugar de ser operados por especialistas estéticos, más bien parecía que habían chocado con ellos- y la confesión de un experto: los hombres, como las mujeres, suelen refaccionarse al extremo que hasta cambian su propia fisonomía, cuestión en la que no decidió transar Alain Delon, quien cuando se operó con el brasileño Pitanguy exigió por contrato que no le toque las bolsas de los ojos pues le modificarían la personalidad. Obvio que lo del actor francés se trata de un caso especial: hay algunos, algunas, que al revés de él siempre han querido cambiar de rostro.   

  • Odorisio, mientras, continuaba con la filosofía -ya habían ingresado dos bailarinas árabes profesionales que, además de rescatar dinerode los hombres, compartían danzas con las dos estrellas principales, tenaces en no dejar las tablas- y en la mesa, con empanadas típicas de quesillo, carne y verdura, también un guiso de arroz y cordero azafranado, sostenía la conveniencia de seguir los consejos de un maestro alemán: recomienda, como método de vida, tratar de vivir el día como si fuera el último. Es decir, cuando uno se programa la jornada con infinidad de compromisos, algunos indeseables, debe preguntarse: ¿esto es lo que haría yo si supiera que es mi último día de vida? A partir de ese interrogante, Odorisio afirmaba que si no se alcanzaba la felicidad, al menos se encontraban satisfacciones que las obligaciones cotidianas no suelen brindar.
    Ya con varias copas, otras damas se precipitaron a la pista; la entusiasta Dodero, por ejemplo, ofreció exhibición de un clásico griego que hizo famoso «Nunca en domingo» -nacido de su amistad con Cristina Onassis-, hizo rombos, cuadrados, se cayó por supuesto, también se inclinó para beber una copa sin utilizar las manos y hasta rompió platos cuyas esquirlas lastimaron a más de un presente. El dueño de Al Shark ni se quejó; arrastraba una noche de promoción del local y otra personal: nadie olvida que este hincha de Racing también fue pareja de la Casán, con quien amablemente se sacó una fotografía junto al atlético joven del interior que acompaña a la diva. Todos felices, sobre todo la cumpleañera, más cuando sopló las velitas con lo que le queda de familia y esa otra ortopédica, la artística, que siempre es transitoriaaunque en su caso parecemantener una extraña duración.

  • Almuerzo con radicales, al menos dos de la alta conducción de la UCR, su titular Gerardo Morales y el mendocino Ernesto Sanz, ambos senadores. Fue en Ambito Financiero, con razonable menú, y con la expectativa de saber: ¿alguno de ustedes dos será el vice de Roberto Lavagna? Ninguno pareció demasiado tentado con la oferta, quizás porque les preocupa el estilo del ex ministro, poco adepto a compartir el ejercicio de ciertas decisiones y debido a que imaginaban otra temperatura más elevada para su candidatura. Aun así, reconocen que será su postulante y que, después de los comicios porteños, habría una participación mayor de todos los integrantes del núcleo opositor.
    Con picardía razonaban que Cristina de Kirchner puede ser la aspirante del oficialismo, al menos es lo que imaginan por los cambios que advierten en su trabajo en el Senado: ya no es agresiva, saluda mucho más que antes, no se identifica con los temas polémicos y hasta trata con dulzura a quienes antes ni siquiera les revelaba existencia. «Con nosotros», admitía Sanz entre la seriedad y el humor, «la cuestión es irreparable: no nos vamos a saludar y, si ella gana, voy a tener que pensar en irme del país.» Morales se dedicó a Jujuy, denunciando que el kilómetro de pavimento cuesta un millón en cualquier lado, pero que en su provincia se pagan tres; un puente en Salta saldrá 13 millones, y en Jujuy costará más de 30 aunque sea igual y más corto. Sanz, mientras, mostraba desaliento por su gobernador Julio Cobos en Mendoza -no sólo por haberse trasladado al kirchnerismo- y que la UCR apoyaría a Roberto Iglesias como alternativa. Ambos reconocen, con el radicalismo dividido en la provincia, que tal vez tenga posibilidades de triunfar el peronista Celso Jacque. Ni el jugoso lomo y el buen estar parecen calmar sus incertidumbres.   

  • Abundante política en el Festival de Música Clásica en Ushuaia, donde hubo dos conciertos de la Camerata Bariloche y de la Orquesta Sinfónica de Berlín. Es que llegó un fanático de este culto, el gobernador salteño Juan Carlos Romero (su esposa, Bettina, en cambio se concentró demasiado en la primera parte de Tchaikovsky y siempre estuvo con los ojos cerrados, los que luego abrió tras el champagne del intervalo y la ebullición superficial de las Cuatro Estaciones en el ciclo final), también un preferido del Presidente, Rudy Ulloa (los opositores siempre muestran su ascenso de chofer de Kirchner a próspero empresario de medios), el secretario de Turismo, Enrique Meyer y un referente de Compromiso K, Olaf Aaset. Mientras, la ciudad estaba empapelada por carteles con fotos del gobernador fueguino que aspira a la reelección, Hugo Cóccaro, y del opositor intendente Jorge Garramuño.
    Romero, abierto, sostenía que si bien podía presentarse para la reelección en su provincia, le había dejado el legado a su vice, Walter Wallar.«Será el sucesor, no importa el ruido que hagan algunos kirchneristas: en Salta no gana ninguno de ese sector.» Para él, como se sabe, se reserva la senaduría y promete: «Luego me lanzo a la Presidencia». Después, distante de la elección nacional, comentaba que veía a Lavagna con más expectativas como opositor frente a Elisa Carrió. O Carlos Menem.

  • Menos sensible al diálogo se mostró el enigmático Rudy Ulloa, a quien nadie parecía identificar con la música clásica. Pero como siempre hay razones -en este caso familiares-, se explicaba en lo siguiente: está casado con Jessica, una bonita rubia que es sobrina y ahijada del director de la Sinfónica de Berlín, el cordobés-argentino-austríaco Jorge Uliarte. Se vistió para la ocasión Ulloa, también fue a comer y estaba prevenido con el periodismo («Me persiguen por todas partes», comentaba, como si fuera una prima donna), aunque aceptó discurrir sobre cuestiones que no fueran políticas, mientras aceptaba el postre que su mujer le servía en la boca o se afanaba para encontrar escarbadientes por una obturación frecuente.
    No se saludó con Romero, sí con el opositor Garramuño, quien parece dispuesto a no serlo más. Después, se distrajo en informalidades con su tío político -otro que imploró para que no le hicieran preguntas partidistas-, el director de orquesta, con quien seguramente no hablaron de política ni de música. Todo ocurrió en el Hotel Las Hayas, había empresarios (Víctor Klima de Volkswagen, gente de Chandon), organizadores de otros eventos musicales (Martín Nijensohn, del Llao Llao, quien pretendió pasar inadvertido con otra identidad) y hasta el funcionario en suspenso Pedro García Caffi, quien llegó como mánager de la Camerata y aguarda ocuparse de «Radio Nacional» pues Mona Moncalvillo dejó vacante ese puesto.   

  • De día en el Malba, para almorzar con los preparativos de arteBA; por la tarde, de viaje a Rio de Janeiro, a la muestra de Antonio Berni. Placeres de coleccionistas o de gente vinculada al negocio del arte, quienes se arrogan ser «peregrinos de la cultura». Aun si no vendieran cuadros sería difícil creerles. En lo de Eduardo Costantini se sumaron Alex Reynal, Pablo Puiggari ( Petrobras), Andrés von Buch, Aníbal Jozami, Pepe Albistur (la publicidad es un escalón de la plástica), Florencia Braga Menéndez, Adriana Rosenberg, Diego Videla, Gaby Werthein, Mauro Herlitzka y Norberto Frigerio. Todos lamentaban que se haya cajoneado la ley de mecenazgo nacional, mientras en Brasil se proponen mejorar la Ley Rouanet -beneficio fiscal para los patrocinantes de la cultura- que actuó como motor de inversiones privadas en el arte. O sea, menos impuestos para los ricos de buen gusto.
    Los que partieron a Rio, como Jozami y su mujer brasileña, allá hasta se hicieron tiempo para visitar la villa miseria La Rocinha, una forma de contrastar la obra de Cándido Portinari con la de Berni, ambos observadores de la miseria extrema. Y de la pobreza digna. Además de esa pesquisa, estuvieron en una vernissage donde encontraron a otros argentinos, como el extravagante cónsul Luis Bellando, quien luce bronceado eterno y una rosa color té en el bolsillo del saco (se debe creer Oscar Wilde), el rosarino plástico Leo Battistelli y Alejandro Rainieri, quien de las relaciones públicas saltó a la pintura con Vacanal, una orgía vacuna que tienta a los turistas para llevarse un animal de ese tipo estampado como recuerdo. Por último, hubo comida en Leme, restorán frente a la playa y baile en Carioca da Gema, donde la mujer de Jozami mostró sus dotes de brasileña a través del samba. Entre tanto alboroto, alguien preguntó: ¿Quiénes serán los candidatos al Senado de Elisa Carrió? Sin dudar, se precisó: Alfonso Prat-Gay y el rabino Sergio Bergman. ¿No es que Prat-Gay iba como posible ministro? ¿No es que Bergman jamás sería candidato? Así en la vida como en la Tierra.

  • Primero fue la información de «Clarín», atribuyéndole al embajador de Israel, Rafael Eldad, que «el pueblo judío se avergüenza de la clase política argentina». Luego, dos días más tarde, el monopolio se corrigió. En el medio, Eldad llevó la grabación de su discurso a la Casa de Gobierno, a una entrevista con Alberto Fernández, para explicar lo que nunca dijo. El propio Kirchner lo tranquilizó: «Ya sabemos que no dijiste lo que dicen que dijiste. No te hagas problemas». Igual, sea por ese exabrupto o por otra razón, no abundó gente del gobierno en el 59° festejo de la creación del Estado judío, en el Hotel Alvear.
    Apenas el ministro de Justicia, Alberto Iribarne -tan vinculado a la comunidad por el atentado a la AMIA-, el vicecanciller Roberto García Moritán y la titular del INADI, quien para no discriminar asiste a cuanto evento la invitan. También estaba María Laura Leguizamón, el cura Guillermo Marcó, empresarios de la «cole» como Eduardo Elsztain y Moisés Khafif, también el rabino Sergio Bergman, quien parece que irá de candidato a senador con la bandera presidencial de Elisa Carrió (y eso que había objetado a quienes lo vaticinaron para esa tarea). Como complemento, se dice que el otro aspirante será Alfonso Prat-Gay.   

  • Esos comentarios eran mínimos en la celebración (con delicias kasher con salmón, ensaladas, pescados, carne y hasta helados realizados con leche de soja para evitar vulnerar restricciones religiosas) en la que Telerman fue la estrella, recuperando una judeidad que había olvidado -quizás- en sus años mozos. Tampoco faltó Aníbal Ibarra, algo solitario en la reunión, quizás recordando los tiempos de su esplendor cuando era él quien presidía la Ciudad. Telerman, además de hablar por la paz y las convenciones de siempre, se anotó en las danzas típicas, bailó freilaj y rikudim, lo arrojaron por el aire. Hoy vive su momento.

    . Vamos a terminar con un chiste breve, pero efectivo. En un día muy caluroso, un hombre le pregunta a su esposa:

    - Querida, tengo que cortar el pasto del jardín, pero me da tanta fiaca, con este calor... ¿Qué pensarán los vecinos si salgo desnudo?

    - Y, van a pensar que me casé con vos por plata...
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