8 de junio 2020 - 00:00

Charlas de quincho

Miguel Ángel Broda.

Miguel Ángel Broda.

Noticias Argentinas

Mientras avanza la “ochentena”, y el temor al virus va siendo superado (previsiblemente) por los problemas económicos, el malestar de la ciudadanía se va haciendo sentir, tanto de las organizaciones privadas como en las públicas, del oficialismo y de la oposición. Así las cosas, la semana tuvo una sumatoria de cuestiones que fueron desplazando unas a otras, y sin que terminara en un balance demasiado claro. Todo, naturalmente, quedó reflejado en los infinitos encuentros virtuales a los que apela ya todo el mundo (incluyendo el propio Gobierno), y que ahora incorpora hasta a participantes internacionales, muchos más accesibles (por costo y tiempo). Hubo mucha política, y mucha economía, incluyendo el encuentro mensual del Estudio Broda en Ucema, datos de Fiel, de Ieral, y conmoción financiera por la última pulseada del Banco Central que amenaza con parar más la actividad económica, todo en el marco de un Día del Periodista (ayer), también virtual, que de todos modos no excluyó festejos varios (algunos a futuro), y presentes muy reales. Veamos:

Las inquietudes empresarias (en cualquier nivel) son crecientes, en especial en un mes como junio, cuando se deberían pagar aguinaldos. Los datos, objetivos, se materializaron en varias charlas que los hombres de negocios mantuvieron con economistas y asesores para ver cómo encarar los próximos meses cuando se estima que la caída se puede profundizar. De hecho, los datos de Fiel de abril muestran un retroceso del 25,6% en el índice industrial (apenas inferior a la caída de Brasil del 27%) , y preocupan los niveles de emisión, aunque debido a la recesión, todavía no se espera que sean inflacionarios. El problema es la “salida” de la cuarentena, según dicen. Por supuesto que la reacción (positiva) que comienzan a registrar los países que ya están saliendo de la pandemia, como la propia China donde la actividad ya rebotó fuertemente en este segundo trimestre (por arriba de 40 puntos), o los Estados Unidos, cuyo crecimiento de nuevos trabajos en el último mes sorprendió a todos, alientan algunas esperanzas, pero se sabe que difícilmente la Argentina pueda llegar a alcanzar algún guarismo parecido, menos aún si se sigue dilatando el acuerdo con los acreedores (para algunos, único sostén del ministro Martín Guzmán), y muy alejada de las colosales ayudas extraordinarias con las que las grandes potencias ya están impulsando la salida del Covid-19. Muy distinta la situación de Latinoamérica que, según los números de Broda, atravesará la peor recesión de su historia, a pesar de la fuerte rebaja de tasas que ya adoptaron los bancos centrales de la región. Esto, de todos modos, no alcanza a neutralizar el fuerte retroceso en los precios internacionales de los commodities (metales, granos, petróleo y gas) en los que son muy fuertes varios países de la región.

El caso argentino está entre los peores, porque a los factores comunes se le agrega una muy estricta y prolongada cuarentena, cada vez más objetada, y algunas cuestiones internas que profundizan la crisis. Por caso, la decisión de más restricciones de parte del Banco Central sobre el dólar llevó a la suspensión de varias actividades hasta saber cuál es el verdadero alcance, o que directamente se corrija lo que muchos entienden responde a “una pulseada del Central” con las fuerzas del mercado, que dejó como rehenes a las empresas que deben importar insumos para poder seguir. “Esto es Moreno Plus. Ya no se trata de control de importaciones, sino directamente de un control de cambios”, se quejaba los titulares de un grupo de empresas de electrodomésticos que pararon las importaciones (hasta que aclare), pero tampoco pueden traer los insumos a dólar oficial ya que deberían usar antes sus propios dólares calzados (¿y a qué precio los vamos a reponer, si hasta pusieron nuevos condicionantes para comprar los u$s200 por mes en el banco?, se quejaba el dueño de una fábrica). El resultado es que comenzó a notarse el faltante de variedades y marcas en los negocios al público en varias líneas. “Encima que se vende poco, ahora comienza a faltar”, se quejaban en los chats. Pasa lo mismo con repuestos de autos, maquinaria agrícola, insumos intermedios químicos, fertilizantes, etc.

Los privados no son los únicos complicados. De hecho, la suspensión de varios miles de trabajadores planteada por Aerolíneas Argentinas, acelerada por la crisis de la pandemia y la suspensión de los vuelos, muestra a las claras el grado de impacto, algo que también se está viendo en YPF (que ya adelantó la misma estrategia), y que según dejaron trascender responde al muy fuerte crecimiento de personal que tuvo la empresa al punto que mientras en 2010 reportaba 21 empleados por barril producido; la cifra ascendió a más de 44 durante el año pasado. Por supuesto que todo esto quedó en parte enmascarado cuando se supo que Argentina había “perdido” la sede del juicio por la última estatización de la petrolera, que ahora vuelve a Estados Unidos, y con algunos funcionarios actuales involucrados que fueron parte de los hechos sobre los que se sustenta la demanda. Todas estas complicaciones están acelerando el debate por la “salida”, y cómo afrontar el volumen de gastos (muchos sociales), con fuerte caída de los ingresos, al punto que el retroceso de la economía local podría llegar a 12-14 puntos del PBI este año. Por supuesto que dentro del mismo equipo de Gobierno (con subas y bajas según el humor), están representados los dos principales grupos: los que se inclinan por encarar un fuerte plan de obras públicas para reactivar la demanda local, y los que creen que solo se puede arrancar respaldando al máximo las exportaciones, ya que solo estás justificarán prácticamente las únicas divisas genuinas con que podrá contar el país .

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