3 de junio 2005 - 00:00

Parque Ischigualasto, una enciclopedia de la vida

En el Valle de la Luna no dejan de encontrarse permanentemente extraordinarios restos arqueológicos.
En el Valle de la Luna no dejan de encontrarse permanentemente extraordinarios restos arqueológicos.
El hallazgo de parte del esqueleto de uno de los dinosaurios más antiguos, el carnívoro Eoraptor lunensis, dará respuestas acerca del origen y evolución de aquellos pequeños parientes de los gigantes que poblaron la Tierra.

MUltiples formas

El área fue cubriéndose de nuevas capas de rocas, hasta que hace aproximadamente 60 millones de años comenzaron los movimientos que provocaron el ascenso de la Cordillera de los Andes. Estas enormes masas apretaron la zona de Ischigualasto contra las sierras pampeanas, poniéndolas al descubierto de los agentes erosivos. Así se fue labrando el nuevo paisaje de maravillosa variedad de formas y colores que hoy es Patrimonio Natural de la Humanidad. Las curiosas ondulaciones Hongo, Submarino, Esfinge son producto del desgaste diferencial de las distintas clases de rocas. Las más blandas son erosionadas por el agua y viento mientras que las duras conservan más tiempo su estructura y el conjunto adquiere extrañas dimensiones.

El Cerro Morado es el elemento distintivo que seduce al arribar al parque. Sus grandes capas de basalto -1.400 msnm- dominan el paisaje. Se asemeja, según la interpretación popular, a un indio acostado con la cabeza dirigida al Norte. Zona de fósiles de helechos y Dicroidium, el cerro Gusano es un manto de carbón de piedra, que representa un pantano fosilizado. En este ambiente vivieron peces y grandes anfibios.

El Valle Pintado se asemeja a un paisaje lunar, compuesto por arcillas, cenizas volcánicas y arenas. Los agentes erosivos generaron un paisaje de suaves lomadas con capas de colores ocres y violáceos.

PAISAJE LUNAR

Una de las zonas más particulares es la denominada Cancha de Bochas, caracterizada por sus formas redondeadas.

También
El Submarino, que ejemplifica el proceso de erosión que talla las piedras. Provee una vista panorámica hacia el Sur y el Este, desde donde se observan las barrancas coloradas y los cerros Plateado y Morado.

El Hongo
es una geoforma que muestra la erosión diferencial: arenisca dura arriba y arcilla blanda abajo. Esto hará caer la estructura, pero a la vez seguirá creando nuevas formas. Aquí también hay un fósil: parte de la columna vertebral de un cinodonte, grupo ancestral de los mamíferos.

La
Formación Los Colorados es impactante: el color rojizo, herencia de óxido de hierro, sumado a las reflejos solares, forman un cromatismo que resalta contra los grises cenicientos de Ischigualasto, y cuyas tonalidades cambian desde el amanecer hasta el ocaso.

PROBAR LA ACTIVIDAD RURAL



Conocer un lugar es también compartir sus costumbres. Y nada mejor que quedarse unos días en una estancia para participar de las actividades que sus habitantes realizan cotidianamente. Dentro de las múltiples opciones que ofrecen las fincas sanjuaninas, se destacan las cabalgatas, prácticas de pesca, elaboración de comidas típicas de la zona, mountain bike y caminatas para visitar los alrededores.

Es recomendable la estancia Don Carmelo, en el departamento de Ullum, que cuenta con una reserva de especies en peligro de la prepuna sanjuanina. También, la finca El Martillo, ubicada en Rodeo, departamento de Iglesia.

Los establecimientos Turismo Rural Balde de las Chilcas y Finca La Media Luna se encuentran en Valle Fértil. En dicha zona son características las «lechadas», en las que el turista participa activamente de los arreos de ganado, el ordeño de las vacas y la posterior fabricación del queso, dulce de leche y la manteca. También, de la fabricación de herraduras y la recolección de leña en las sierras.

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