27 de noviembre 2008 - 00:00

Sabores de un inmenso legado

Sabores de un inmenso legado
Quien haya estado en Cafayate, en el sur de Salta «la linda», no dejará de hablar de la placidez que impone, de los médanos, la catedral, el museo arqueológico y las pinturas rupestres, el mercado artesanal y la gruta de Santa Teresita; pero tendrá siempre un párrafo dedicado a sus sorprendentes vinos, a las magníficas bodegas y al imperdible museo del vino.
Hoy resulta indiscutible que Cafayate, con su espectacular microclima, es cuna de algunos de los mejores vinos de alta gama que se producen en el país. Ayudó a esto el desarrollo del concepto de terroir, como diferenciador entre un vino y otro, que posibilitó el desembarco en el paladar del consumidor de vinos intensos, plenos, complejos y frutados. Un buen ejemplo de esto son los selectivos vinos de la bodega El Tránsito.

DE ITALIA CON SABOR

La historia de El Tránsito comienza a fines del siglo XIX, cuando Pietro Marini, abuelo y bisabuelo de los actuales dueños, dejó su pueblo natal de Rosciolo, Italia, para aventurarse a «la América», en busca de un futuro mejor. Como tantos otros inmigrantes, no traía en sus valijas más que determinación y su pasión por la vitivinicultura. El establecerse en Cafayate, tierra de vides y buen sol, marcó para siempre el destino de toda su familia. Dos de sus hijos, Benjamín Andrés y Pedro Moisés, siguiendo sus pasos, con tenacidad y trabajo se convirtieron en referentes de su época al hacerse cargo de la tradicional bodega en 1942. Diez años después, siguiendo su naturaleza innovadora, Benjamín y Pedro deciden trasladar la bodega a nuevas instalaciones. Años más tarde, la vieja bodega El Tránsito, envuelta en murmullos de duendes, tomó el nombre de Bodega Encantada y se convirtió para siempre en escenario de la famosa Serenata a Cafayate y luego en el recinto del Museo del Vino. Con posterioridad a la muerte de los pioneros, tomaron su lugar Benjamín Raúl y su hijo, que mantiene orgullosamente ese extraordinario legado de pasión por los grandes vinos.
La bodega está actualmente a escasos metros de la plaza de Cafayate, construida con un concepto muy moderno y donde se conjuga pasión y tradición con tecnología de última generación. Los viñedos se encuentran a unos 10 km de la entrada a la ciudad de Cafayate y tienen entre 15 y 60 años de antigüedad. Con las cepas cultivadas: Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, Tannat y Torrontés, se hace un trabajo muy cuidado de conducción de viñedo, y se trabaja con un bajo rinde por hectárea, de modo de lograr una mejor concentración en los frutos. La bodega elabora en la actualidad 3 líneas:
 Pietro Marini, varietales jóvenes, intensos, frescos, sin nada de crianza en barrica, todo fruta y de gran intensidad aromática en Malbec, Cabernet Sauvignon, y Torrontés.
 Pietro Marini Oak/Roble dos bivarietales, con crianza de 8/10 meses de barrica francesa-americana. Complejos, estructurados, pero muy fáciles de beber.
 Pedro Moisés: el top of the line, un blend de cuatro cepas, base malbec y con veinte por ciento de Tannat, que le otorga una frescura muy particular; es seductor y voluptuoso por igual.

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