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"Hacer brotar las pasiones marcó el éxito del programa"
Fernando Niembro
Periodista: ¿El programa que sale hoy al aire mantiene su estructura habitual o tendrá cambios?
Fernando Niembro: El programa tuvo mucha repercusión y altísimo rating por la estructura simple de convocar a jugadores, entrenadores y dirigentes a debatir no sólo con quien coordinara sino entre ellos mismos. Este es un hecho poco natural, hasta ahora la cuestión había sido la estructura clásica de la entrevista entre el periodista y el jugador. En «El equipo de primera» se discute todo, haciendo brotar las pasiones, ésa es la clave de su éxito y por lo tanto la fórmula permite pocos cambios.
Lo nuevo serán los problemas nuevos que se presenten en el fútbol en un marco de crisis futbolística.
P.: ¿Cómo quedó su relación con Telefé?
F.N.: Yo tengo un contrato con Torneos y Competencias que decidió que fuéramos a Telefé y me sentí muy a gusto y respaldado. Quiero mucho a Telefé porque fui su interventor durante los años en que estaba pasando de manos estatales a manos privadas. Tengo grandes amigos como Gustavo González y no podía irme mal de un canal que fue durante muchos años mi casa. Pero ahora TyC tiene mucho más que ver con América y la gente de la empresa decidió que con Mariano Closs pasáramos a relatar los partidos ahí. «Equipo de primera» es de TyC entonces quedaba incómodo que lo hiciéramos en Telefé y no en la nueva grilla de América.
P.: Los futbolistas suelen descreer del periodismo deportivo alegando que es preciso pasar por la cancha para hablar de fútbol. Sin ir más lejos, Oscar Ruggeri habitualmente le dice «Niembro, a usted le falta vestuario». ¿Qué responde a eso?
F.N.: No es necesario entrar a un vestuario para saber si un futbolista juega mal o bien. Quizá sí para conocer la intimidad, para saber si los jugadores se toman a golpes de puño o no. Aunque no creo que sea trascendente en la discusión. Pero cuando ellos dicen que el periodista «no tiene vestuario» lo que hacen es faltarle el respeto a la gente, porque la gente común tampoco tiene vestuario, y tiene mucha menos información que el periodista. Los futbolistas serían muy hipócritas si creyeran que los aplausos que les brinda la gente, y que ellos reciben halagados, están vacíos porque no han pasado por un vestuario. Ese aplauso es del razonamiento y la sabiduría de un hincha que entiende si se juega mal o bien, entonces si el futbolista acepta eso, por qué no ha de aceptar que los periodistas también sabemos. Ocurre que pocas veces aplaudimos, porque en el fútbol argentino cada día quedan menos cosas para aplaudir.
P.: ¿Qué mira usted en TV?
F.N.: A mí me gusta la historia, la política, entonces me quedo en esos recovecos. Veo mucho Film and Arts, me gusta el programa en el que van las grandes figuras del espectáculo y escucharlos. Y saber que Meryl Streep razona de determinada manera y sufre por tal cosa y se cabrea nos demuestra que personajes que para nosotros son míticos, son también tipos de piel y hueso. Por supuesto que veo películas y deportes, que es mi función.
P.: Está escribiendo un libro, ¿de qué se trata?
F.N.: Firmé un contrato con Atlántida para escribir un libro que seguramente va a salir para la Feria del Libro y se llamará «Testigo», en el que voy a contar mis comienzos desde que era pibe hasta hoy. Son 35 años de historia en el periodismo y también en la política, recorro mis movimientos al lado de mi padre que fue dirigente sindical y después paso a contar mi vida periodística. Viajé mucho por mi actividad, creo que me falta conocer solamente China.
P.: ¿Cómo fue ser secretario de Prensa en el gobierno de Carlos Menem?
F.N.: Una experiencia riquísima e irrepetible. Irrepetible porque no volvería a ser Secretario de Prensa de ningún gobierno e irrepetible porque ese trabajo hace que el periodista se sitúe del otro lado del mostrador. Yo miraba a los periodistas a los ojos, y no les ocultaba nada y me di cuenta de cuán poco sabemos los periodistas que creemos saberlo todo. Fue una experiencia fantástica, en la que tuve que acompañar a un gran tipo como es Menem, al que le reprocho muchas cosas, pero que desde el punto de vista humano es sensacional.
Orgullo
F.N.: Yo soy orgullosamente peronista, de toda la vida, y cuando Menem me designó para ser interventor de «Canal 11» en 1990 acepté gustoso. Y como demostramos austeridad y una buena programación durante seis meses en el ordenamiento de un canal que debía ser privatizado, Menem me convocó para ofrecerme la Secretaría de Prensa, y no sé por qué dije que sí, pero después me gustó. Sabía que estaba jugando a la aventura de meterme en un mundo en el que al periodista siempre le gustaría estar, para saber cómo es la verdadera cocina.
P.: Pero el espíritu aventurero no le duró mucho tiempo y renunció. ¿Por qué dice que no volvería a cumplir esa función?
F.N.: Porque el mundo de la política es un mundo de ingratitudes y traiciones. Es muy difícil porque las lealtades están en segundo plano y yo tengo mis principios que rechazan este tipo de cuestiones. Además, me da la sensación de que el gobierno necesita más un jefe de relaciones públicas que un periodista a cargo de la tarea de prensa porque el gobierno no necesita prensa. Si el gobierno funciona bien la gente lo vota. Para un periodista es incómoda la tarea porque yo tenía muchos amigos en los medios en ese momento y eran inflexibles cuando yo les decía «No es cierto lo que decís, no es así». Sin embargo, fue fascinante y no porque me lo haya tomado como un divertimiento, me lo tomé muy a pecho, es más, terminé con un infarto.
P.: El interventor del Comfer, Gustavo López, dijo que el Estado garantizará la transmisión del Mundial 2002 en directo y en forma gratuita. ¿Qué opina al respecto?
F.N.: Lo primero que tiene que hacer el Estado es no meterse en una televisión y en un país que tiene absolutas libertades. Esto de «No vamos a permitir, vamos a prohibir» es de otros tiempos. Este país tiene reglas en el que se ha planteado un mercado de libertades, hemos llamado a intereses internacionales a que vengan a invertir en la Argentina e invirtieron fuertemente, especialmente en los medios de comunicación. Sepamos que cuando abríamos el mercado entraba con fuerza el cable y eso implicaba que había que pagar para ver. Tampoco debe confundir el Estado al seleccionado argentino con una causa nacional, eso es hacer demagogia barata. El seleccionado representa un sentimiento y a un deporte. Y si la gente quiere verlo, y así están determinadas las reglas, porque los canales abiertos no pudieron pagar los derechos y hay que recurrir al cable, que se pague. Y si no, que no lo vean. Quienes están en el gobierno deben ser más sensatos y darse cuenta de cómo están dadas las reglas, salvo que cambiemos, y nos transformemos en otro país, que puede ser Cuba. Ahí avísenme así me voy.
P.: El ex presidente Menem firmó un decreto en ocasión de las eliminatorias para el Mundial de Francia en 1998 y todo el mundo pudo ver el encuentro del seleccionado argentino, en directo y por televisión abierta...
F.N.: Estoy en contra de lo que hizo en ese momento. Por eso digo que me opongo a muchas cosas que Menem hizo. Si él llamó a los inversores a que vengan a invertir, después no puede ponerles límites.


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