10 de noviembre 2000 - 00:00

Hay que vivir con la incertidumbre

Guste o no, parece que el mercado tendrá que aprender a vivir con la incertidumbre sobre quién será el próximo presidente de los EE.UU., por un tiempo.
Claro está, que esto sucederá a menos que alguno de los candidatos no dé un paso al costado. Mientras tanto en el mercado lo que más se notó fue que para algunos el tema político comenzaba a aburrir, con lo cual se miró algo más de frente al mercado, mientras que en otros las pasiones se encendían, ante lo que consideran una afrenta política para el país. Como sea, los últimos días no sólo han resultado sorprendentes, sino también negativos para quienes apostaron a que las elecciones traerían una nueva bonanza bursátil. Los que prefirieron las blue chips, perdieron la última semana 1,99%, con lo que su resultado anual vuelve a retroceder a 7,77%. Malo, pero nada para llorar. Claro que éste no es el caso de los que prefirieron el mercado electrónico, que luego de derrumbarse 12,24% en las últimas cinco ruedas, han perdido algo más de un cuarto del valor de su cartera. Parece increíble que tan sólo siete días atrás se estaba especulando con la posibilidad que ambos índices, y en especial el de las tecnológicas, terminaran el año del lado ganador. Puede que lo mejor de lo ocurrido el viernes (o lo peor, según se vea) sea que el desplome de 5,35% que tuvo el NASDAQ, que a su vez impulsó la baja de 2,135 del promedio Industrial que cerró en 10.602,95 puntos, fue la advertencia de una nueva caída en las ventas futuras de Dell Computers. A pesar que los resultados numéricos estuvieron dentro de lo esperado, es la cuarta vez en los últimos cinco trimestres que anuncian algo parecido, con lo cual los inversores castigaron al papel con una baja de 18,94%. Pero así como le pegaron a Dell, lo mismo hicieron con Intel que perdió casi 11%, luego de que la gente de Morgan Stanley bajara sus perspectivas sobre el futuro del mayor fabricante de microprocesadores del mundo. Y atrás de estas dos fueron cayendo casi todos los demás papeles tecnológicos. Mientras tanto, el otro Morgan, el JP Morgan se encargaba de pegarle a Wal-Mart y a otras grandes tiendas minoristas, ante la merma de la expansión económica. Tal vez convencidos que en tiempos de problemas muchos se dedican a la bebida, la gente de Merrill Lynch apostó por la cervecera Anheuser Busch y Pepsi (para los abstemios), que no curiosamente alcanzaron el precio más alto de los últimos doce meses. Si bien no se espera nada relevante de la reunión de la Fed de este miércoles, la tasa de largo quedó con un ligero incremento en 5,869 por ciento, mientras que a 10 años retrocedió a 5,791 por ciento.

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