Semana violenta. Si no, basta mirar al NASDAQ que cerró con una diferencia negativa de 0,06% y al Dow que ganó 0,25 por ciento. ¿Es una broma? No. Si bien las diferencias viernes contra viernes son nimias, lo que se vivió en cada una de las últimas jornadas fue "tremendo".
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Comencemos por el viernes cuando el NASDAQ luego de ganar 1,74 por ciento en la prime-ra hora de operaciones se vino a pique marcando una caída de 2,13 por ciento para cerrar en 3.027,21 puntos. El saldo: muchos heridos y apenas una desmejora de 0,15 por ciento. Pero el viernes fue junto con el martes, los dos días de menor variación del índice. En el Promedio Industrial las cosas fueron siempre mucho más calmadas, pero de todas maneras los vaivenes fueron similares. En la última rueda luego de ganar más de 0,9 por ciento el índice marcó un retroceso de 0,8 por ciento para cerrar en 10.629,87 puntos, mostrando una merma de 0,25 por ciento. Podemos buscar razones y argumentos que expliquen todos y cada uno de los vaivenes que viene sufriendo el mercado a lo largo de los últimos meses. Por ejemplo, se sostenía que el impulso alcista del viernes vino de la mano de la decisión judicial que permitía suspender el recuento manual de votos en las elecciones presidenciales, lo que haría que para hoy ya sabríamos quién es el próximo primer mandatario de los EE.UU. Cuando los demócratas anunciaron que apelarían a la Corte Suprema esa decisión, el mercado tomó conciencia de lo que terminó siendo una nueva decisión judicial que impidió "certificar" la elección en Florida, posponiéndolo todo unos días más. Este es el argumento político, que en conclusión sostiene: hasta que no estén las cosas definidas, seguiremos viendo un mercado de oscilaciones violentas. Es bueno entender que no hablamos de un mercado que apoye con subas a un candidato y castigue con bajas al otro, sino, un mercado que premia una respuesta pronta y castiga la incertidumbre que genera cualquier demora. Hay otro argumento para explicar que lo que ocurre está basado en el número de inversores que se mantienen del lado de la sobreventa/sobrecompra en descubierto de acciones. Serían ellos, desesperados por no ser borrados del mapa, los que magnifican cualquier movimiento que en otras oportunidades pasaría sin dejar marca. También se sostiene que todo tiene que ver con una economía que se frena y donde los números en más o en menos de las empresas son los que marcan el ritmo. La verdad es que de adentro, las cosas parecen ser aún mucho más complicadas.
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