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MOTOS EN AUTOCLASICA
La ocasión, siempre en los alrededores del inicio de la primavera, es una de las pocas ocasiones en que restauradores, coleccionistas, repuesteros o simples entusiastas de los viejos buenos fierros pueden reunirse para lucir sus nuevos trabajos, intercambiar información, actualizar las agendas de contactos, rastrear la pieza inhallable u ofrecer partes replicadas aquí, que a esta altura van desde una maneta de avance de ignición hasta una monocilíndrica completa de competición de la "década de oro", pasando por decorativos y excitantes sucedáneos de algunas máquinas americanas de un siglo atrás.
Ciertamente, la restauración de máquinas originales es la especialidad más cotizada por el valor intrínseco y cultural de piezas históricas que han podido atravesar -tantas veces malamente deflecadas- muchas décadas de indiferencia y abandono; pero también porque el nivel de conocimientos específicos sobre cada marca que requiere ese tipo de trabajo es tan alto que son contados quienes tienen la autoridad necesaria para encararlo a fondo. Por desgracia, la base operativa de las restauraciones está circunscribiéndose cada vez más: encontrar una máquina importante razonablemente completa es hoy casi una utopía, e incluso la "segunda línea" (los ejemplares de media y baja cilindrada que las armadurías e industrias locales produjeros en las décadas del 50, 60 y 70) suele ofrecer ya severas dificultades de implementación.
En fin: como con el petróleo, las reservas existentes se están agotando y las nuevas exploraciones son cada vez más caras, complicadas y de resultados progresivamente inciertos. Lo que comenzó siendo un "hobby caro" ahora requiere de una creciente profesionalización, inversión y análisis de razonabilidad.
Por otro lado -veamos el vaso medio lleno- el grado de dificultad aumenta el mérito, jerarquiza lo que en la jerga se denomina "los proyectos" y mueve a emprendimientos que aportan cierto auxilio; así, una exposición como Autoclásica tiene el doble mérito de actuar de vidriera y de monitorear los avatares de este cuasi arte, actualizando en cierta forma aquel dicho italiano (no podría tener otro origen) de "donne e motori: gioie e dolori".
Nota gentileza: Juan F. von Martin.

