El Movimiento B cumple 20 años redefiniendo el éxito empresarial a nivel global

La comunidad ya reúne a más de 10.800 Empresas B Certificadas en 104 países, que en conjunto emplean a más de 1 millón de personas. Argentina, con 294 Empresas B, es el décimo país del mundo con la comunidad más grande.

El movimiento B está presente en más de 10.800 empresas en 104 paísesque emplean a más de un millón de personas.

El movimiento B está presente en más de 10.800 empresas en 104 países que emplean a más de un millón de personas.

El Movimiento B celebra 20 años consolidando un modelo empresarial que trabaja para beneficiar a todas las personas y al planeta. Lo que comenzó en 2006 con 81 empresas pioneras hoy es una fuerza global: más de 10.800 empresas en 104 países que emplean a más de un millón de personas.

En Argentina hay 294 Empresas B, que pertenecen a 30 sectores e industrias, son originarias de 16 territorios del país, generan más de 45.800 puestos de trabajo formales y, entre todas, facturan más de US$ 5.700 millones anuales. Las Empresas B tienen un propósito más allá de la rentabilidad y asumen el compromiso legal de beneficiar no solo a los accionistas, sino también a las comunidades y al planeta. Así, dan un nuevo sentido al éxito empresarial.

Argentina es actualmente el décimo país del mundo y el segundo de Latinoamérica con mayor cantidad de Empresas B. Además, en 2025 fue el territorio de la región en el que más empresas aplicaron a la certificación y este año se incorporaron a la comunidad 23 nuevas Empresas B.

“Argentina tiene una gran oportunidad, con un escenario de mayor previsibilidad económica y seguridad jurídica para implementar proyectos de desarrollo a largo plazo. Pero para que esos negocios sean verdaderamente sostenibles en el tiempo, es necesario integrar la rentabilidad con el impacto social y ambiental en el centro de las decisiones”, dijo Fernanda Mierez, Cofundadora y Copresidenta de Sistema B Argentina y socia del estudio Beccar Varela.

Esta visión llegó a América Latina y comenzó a expandirse por el mundo en 2012 de la mano de cuatro empresarios latinoamericanos. “Gracias al Movimiento B hoy estos temas son parte de la conversación pública, se habla más sobre el rol de las empresas para resolver problemas sociales y ambientales desde el mercado y a gran escala, expresó Pedro Tarak, empresario argentino y uno de los cofundadores de Sistema B. “El gran aporte de Latinoamérica ha sido nuestro enfoque sistémico. Las empresas no están solas, son parte de un ecosistema. Cada vez más personas, desde diferentes áreas de influencia, trabajan para la transición económica”, añadió.

Dos décadas demostrando que otra forma de hacer empresa es posible

20 años del Movimiento B 2

En estos 20 años, las Empresas B han demostrado que el sector privado puede abordar los desafíos más urgentes de la sociedad sin renunciar a un crecimiento sostenible a largo plazo:

  • Según el estudio “La naturaleza del negocio” de B Lab, si todas las empresas gestionaran su impacto ambiental como lo hacen actualmente las Empresas B, el aumento de la temperatura mundial se podría reducir en 0,5 °C para el 2100.
  • También han demostrado una mayor resiliencia en contextos de incertidumbre: el 95% de las Empresas B superó la crisis del COVID-19, frente al 88% de las empresas tradicionales.

“Nosotros comenzamos por convicción. Ser Empresa B estaba totalmente alineado al ‘para qué’ hacíamos lo que hacíamos”, explicó Déborah Sabsay, cofundadora de Lucenza, que se convirtió en la primera Empresa B Certificada de Mar del Plata en 2014. “Pero hoy, además, elegimos continuar porque nos hace más competitivos en todo sentido: con la comunidad, los clientes y los colaboradores”, agregó.

“La empresa es un actor catalítico de cambios, positivos o negativos. Ser parte del diseño de soluciones que impulsen cambios positivos es, en definitiva, nuestro propósito”, dijo Irene Berardo, socia y directora de Fixit, Empresa B Certificada desde 2019 y actualmente la más antigua de la provincia de Santa Fe. “El valor de la Comunidad de Empresas B es encontrar cohesión en la heterogeneidad. Es como una cancha de fútbol abierta 24/7: podés ir a jugar el partido que quieras con personas que te aseguran cierta calidad de juego. Hay una base compartida de creencias y formas de hacer negocios”, añadió.

El crecimiento del Movimiento B puede dividirse en cuatro fases:

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  • De la idea a la infraestructura (2006–2011): la Evaluación de Impacto B codificó los principios de la Declaración de Interdependencia que asumen las Empresas B al certificar; los primeros adoptantes los pusieron en práctica y el estado de Maryland (EE.UU.) los convirtió en ley a través de la legislación de Sociedades de Beneficio en 2010.
  • De un país al alcance global (2011–2016): con la creación de Sistema B en Latinoamérica, el movimiento comenzó a expandirse por el mundo, llegando a 37 países. Natura Cosméticos se convirtió en la primera Empresa B que cotiza en bolsa, demostrando que el modelo podía adaptarse a distintas culturas, sistemas legales y economías.
  • Del nicho a la necesidad (2016–2021): a finales de la década de 2010, las Empresas B ya operaban en 70 países. Tras el COVID-19, las solicitudes aumentaron un 38%, con líderes que buscaban estabilidad y comunidad en medio de la incertidumbre. Se alcanzó el número de 100 Empresas B en Argentina.
  • De la consolidación a la influencia sistémica (2021–2026): a medida que las crisis ambientales y sociales se profundizaron, el modelo creció de forma exponencial: en 2022 había 5.000 Empresas B en el mundo y en 2025 se superaron las 10.000, comportamiento que se reflejó en las cifras de Latinoamérica y Argentina. Compañías como Nespresso y Danone se convirtieron en Empresas B a nivel global. En Argentina, certificaron empresas como Logística La Serenísima, La Anónima, Urbano Express y McCain.

“El mundo necesita empresas y marcas épicas que se comprometan con su esencia, su propósito y su impacto, para transformar la realidad”, dijo Guillermo Schulmeier, Cofundador y Director de Emprendia, la primera Empresa B del país, certificada en 2012. “Esto cada vez le hace más sentido a más personas. Hay muchos empresarios que cuando llegan al Movimiento B se sienten en su lugar”.

En diferentes lugares del mundo, el movimiento también impulsó transformaciones en los marcos legales. Actualmente, 54 jurisdicciones ya han adoptado normativas de Gobernanza de Partes Interesadas. Países como Colombia, Ecuador, Panamá, Perú, Uruguay, Italia, España y Francia lideran esta transición con la ley BIC (Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo).

Hacia una nueva década de transformación empresarial

Ahora, las Empresas B se preparan para profundizar su compromiso con la certificación a través de estándares nuevos y más rigurosos. Estos exigen que las empresas cumplan con umbrales mínimos en siete Temas de Impacto, desde Acción Climática hasta Derechos Humanos, verificados por auditores externos independientes.

“Hoy la cuestión ya no es demostrar la viabilidad de este modelo empresarial. A 20 años de los inicios, el foco se desplaza hacia la necesidad de escalar el impacto e influir de forma estructural en la economía, movilizando el poder colectivo de miles de empresas para impulsar cambios regulatorios, culturales y de mercado a escala”, finalizó Marina Arias, Directora Ejecutiva de Sistema B Argentina.

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