Política

UCR flamea una "campaña vintage" en provincias para sumar votos y evita "épica M"

Quieren desempolvar "territorio" tras paliza K en las PASO. Ayer se realizaron reuniones por la mañana en Diputados -junto al PRO y la Coalición Cívica- y por la tarde, a solas, en la cofradía partidaria.

Los moretones que dejó la paliza K en las PASO del 11-A comenzaron a mermar y desde el Congreso y su sede partidaria, la UCR trató de blindarse -con toda la complejidad que tiene ese objetivo- para sumar votos en las elecciones de octubre. La centenaria fuerza quiere aportar todo el territori que estuvo en siesta -en beneficio de Big Data- y relanzar una especie de “campaña vintage” que buscará luz verde hoy, en un cónclave que empujan para el mediodía de hoy los gobernadores de Jujuy y Corrientes, Gerardo Morales y Gustavo Valdés, respectivamente; y los jefes de Diputados y Senadores del oficialismo, Mario Negri y Luis Naidenoff, entre otros, junto al ministro del Interior, Rogelio Frigerio; y el resbaladizo jefe de Gabinete, Marcos Peña.

“Ahora, lo más importante es terminar de cerrar rápido las heridas y reacomodarse, mostrar al Presidente y a su Gobierno como un capitán que tiene a un equipo que sabe maniobrar ante tormentas y desplegar todo lo que tenemos a la vista para octubre. En especial, todo el territorio con el que contamos a través de nuestros gobernadores e intendentes. Todavía siguen en juego, además de la Casa Rosada o el destino del Congreso, poder provincial, municipalidades y concejales”, destacó un operador top de la UCR a Ámbito Financiero al término del convite en la sede partidaria, que se realizó durante la tarde de ayer y que contó con Morales, Valdés, legisladores e intendentes, entre otros.

Un ejemplo que lanzan desde el radicalismo es la diferencia entre la campaña nacional y la que llevó a la reelección a Morales -el más peronista de ese espacio- en Jujuy; la que se lleva a cabo en Mendoza a favor del intendente capitalino, Rodolfo Suárez -Aldredo Cornejo no puede buscar un segundo mandato por Constitución local-, o incluso la de Valdés en 2017, ya que ese distrito vota a trasmano del calendario electoral habitual como Santiago del Estero.

Tras meses de fomentar desencuentros con el PRO por el rumbo de las candidaturas nacionales y provinciales, el radicalismo parece ahora dispuesto a blindar la campaña bajo una lógica: ayudar al Presidente sin forzar discursos milagrosos o a favor de una épica a favor de Mauricio Macri -apuntan por ello, y con saña, al titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, el michettista Hernán Lombardi-, a movilizar toda la “maquinaria” que queda y apostar a la unión de Juntos por el Cambio luego de las elecciones.

Esa decisión tomó forma horas antes del encuentro partidario en Diputados, cuando el oficialismo juntó a todos sus socios -PRO, UCR y Coalición Cívica- para lambetear golpes, más allá de la fomentada inactividad que deslizan desde casi todos los bloques y que tiene una explicación racional: cualquier chispa o dardo desubicado -sobran candidatos en la oposición y en el macrismo- en el recinto movería el avispero del dólar y riesgo país. “¿Se imagina usted una lucha en este momento por tarifas o que se active por quejas de gobernadores peronistas y kirchneristas por más plata, después de las millonadas que se repartieron en estos años? ¿Y los impuestos que cobran? Son maravillosos”, lanzaron ayer desde Cambiemos a este diario.

La decisión de apuntar al “territorio” y a candidatos locales no es una idea nueva, ya que fue repetida hasta el hartazgo en las semanas previas a las PASO por Frigerio y el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Pichetto. Es decir, habrá modificaciones en la comunicación y despliegue de la campaña. Mientras tanto, el ganador del 11-A, el kirchnerista Alberto Fernández, sigue con un importante caudal de discursos pese a cambios de posición con días de diferencia y ante el jugueteo sobre la dictadura venezolana: su espacio incluye a legisladores, dirigentes y militantes cristichavistas que responden a la expresidenta.

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