Opiniones

Un día como hoy, nacía el Dr. César Milstein

El Dr. César Milstein, nació en Bahía Blanca un 8 de octubre de 1927. Si bien era doctor en Química, logró el Premio Nobel de Medicina en 1984.

“Sencillez no es simpleza”.

Solo tres científicos argentinos obtuvieron el Premio Nobel. El Doctor en Química Federico Leloir, lo obtuvo obviamente en Química. El Dr. Bernardo Huussay –médico- obtuvo el de Medicina.

Pero el tercer científico, que no era médico, sino, Doctor en Química, obtuvo también, el premio Nobel en Medicina.

Me estoy refiriendo al Dr. César Milstein, que nació en Bahía Blanca, un 8 de octubre de 1927. Tenía 16 años y cursaba el cuarto año del Colegio Secundario en su ciudad natal.

Él mismo, contaba, –aunque era realmente modesto- una anécdota con el profesor de Química.

En un trabajo práctico en el laboratorio de la escuela, siendo todavía alumno, César Milstein le hizo –respetuosamente- una sugerencia al profesor, relacionada con un experimento que estaban realizando.

-“Descubro que he repetido un error durante 20 años. Te felicito. Te auguro que vas a ser Profesor de Química”, le dijo su maestro.

Pero otra vez se equivocaba. Porque ese alumno sería, mucho más –con el devenir del tiempo- pues llegaría a obtener, nada menos que un Premio Nobel.

César Milstein ya recibido de Dr. en Química, terminó su carrera a los 29 años-. Trabajó como investigador en el Instituto Malbrán de Buenos Aires, hasta los 35 años.

Después, cesantías de compañeros y la escasez de presupuesto, más una beca que obtuvo para perfeccionarse en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, lo hicieron trasladarse a ese país, donde terminó radicándose definitivamente.

Explicaré, muy brevemente, por cierto, el hallazgo que le valió la obtención de su galardón.

Logró identificar determinados anticuerpos que “pelean” si cabe la expresión, contra los virus y bacterias que se introducen en nuestro organismo y nos enferman.

Diría y pido perdón por tan simple resumen, que enriqueció la posibilidad de inmunizarnos contra determinadas infecciones.

-“Es como una batalla-“, decía. “Frente a los soldados del mal que nos atacan, introduciendo en nuestros organismos virus malignos atenuados, reforzaremos las fuerzas del bien, que nos defienden y que se llaman anticuerpos”.

Y una anécdota final que define cabalmente su humildad y su equilibrio.

El día 8 de octubre de 1984, el Dr. Milstein celebraba en Londres su cumpleaños número 57, con varias personas de su amistad. En esa circunstancia, llegó a su domicilio un telegrama notificándole que había obtenido por sus investigaciones, nada menos que el Premio Nobel de Medicina de ese año 1984.

Sus amigos y familiares, lo abrazaron emocionados. Y le pidieron que dijese algunas palabras.

-“Estoy contento, porque podré cambiar mi viejo auto.” Y agregó: “Recién, antes que llegara el telegrama estábamos hablando de la muerte del jóven torero, Paquirri”, que era el seudónimo del famoso matador español: Francisco Rivera, que el Dr. Milstein conocía y cuyo padre, un eminente investigador español, era amigo del científico argentino.

El torero de 37 años, había fallecido, herido por un toro durante una corrida, ese mismo día 8 de octubre.

Y esta breve anécdota, que creo se explica por sí sola, nos muestra la hondura de sentimientos del investigador argentino.

El Dr. César Milstein fallecería a los 75 años, un 24 de marzo de 2002.

Su talento, y una voluntad inclaudicable que lo obligaba a trabajar 13 o 14 hs. diarias en su laboratorio, me hizo crear este aforismo: “Para flotar es necesario sumergirse”.

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