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Vidal a sindicalistas: "Han sido más prudentes que los empresarios"

La gobernadora almorzó en la Uatre con gremialistas oficialistas y ratificó que irá por su reelección. Admitió errores y hasta lanzó elogios a la dirigencia docente de la provincia.

La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, confirmó ayer que irá por la reelección y descartó cualquier posibilidad de competir en lugar de Mauricio Macri por la presidencia como candidata de Cambiemos, al tiempo que buscó soldar su relación con el sindicalismo más afín al Gobierno: “El movimiento obrero ha sido más prudente que muchos empresarios”, afirmó. La mandataria visitó a solas la sede porteña del gremio de peones rurales (Uatre) y, de paso, avanzó en un acuerdo con esa organización para la regularización de trabajadores de las quintas en las que se producen frutas en la provincia de Buenos Aires.

Vidal acudió a la oficina del gremio en el microcentro, en Reconquista 630, sin otra compañía que un amplio operativo de seguridad. La Uatre es el sindicato más identificado con Cambiemos y de hecho el Partido Fe, que fundó el fallecido Gerónimo Venegas y que en la actualidad gestiona su sucesor, Ramón Ayala, integra la coalición gobernante. Ayala además preside una de las tres fracciones (la más oficialista) en las que se dividió las 62 Organizaciones y tiene a su cargo el registro de peones rurales, Renatre, que Macri se lo restituyó al gremio luego de que Cristina de Kirchner se lo quitara tras denunciar irregularidades.

El almuerzo de ayer fue la segunda oportunidad en 48 horas en la que la gobernadora hizo saber que su aspiración pasaba por renovar su mandato por otros cuatro años. Pero también fue la segunda vez en la que escuchó una suerte de operativo clamor: la primera había sido el martes en la comida del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), rodeada por el establishment económico, y ayer, de un puñado de gremialistas. Además de Ayala y el secretariado de la Uatre y de la obra social (Osprera), participaron del encuentro el taxista José Ibarra, el estacionero Juan Miguel “Cacho” García y el remisero Alejandro Poli.

Sin otros funcionarios de la gobernación, Vidal sólo fue a la cita junto a un reaparecido del elenco de Cambiemos: el exministro de Trabajo Jorge Triaca, que dejó en noviembre pasado ese cargo sacudido por denuncias de supuestos manejos irregulares. Su salida de hecho decretó la defunción de esa cartera, que desde entonces fue renombrada de Producción y Trabajo. Triaca, que desde entonces había mantenido bajo perfil como anfitrión de algunos encuentros políticos, hizo de nexo entre la gobernadora y un sector que le fue fiel durante los tres años de su gestión en la cartera laboral. De hecho, parte de los concurrentes ayer habían sido miembros de una comitiva que lo acompañó como ministro a una gira por países europeos.

Vidal abrió el encuentro con un pedido a los dirigentes sindicales para que le comentaran cómo veían la coyuntura económica y, sobre todo, el paquete de medidas de impulso al consumo y eventual alivio para sectores de la población, el comercio y las pymes que anunció esta semana en espejo de los anuncios en esa misma línea hechos por el Gobierno nacional. A pesar de tratarse de un foro “amigable”, la mandataria recibió un diagnóstico muy sombrío de parte de sus anfitriones.

Más adelante, los gremialistas quisieron despejar de primera mano la gran duda que se instaló esta semana a caballo de la inestabilidad cambiaria y económica respecto de la candidatura de Macri: no hay ningún plan V. El único plan es Mauricio para seguir con el cambio”, les ratificó. También se mostró concesiva al reconocer que tanto en lo personal como el Gobierno en general cometieron errores. Para sorpresa de sus contertulios, la gobernadora dejó escapar varios improperios en el almuerzo como para dar cuenta del clima de comodidad en el que se encontraba.

Otro momento sorpresivo de la reunión fue cuando la mandataria hizo un reconocimiento hacia “el movimiento obrero” por su responsabilidad en momentos de crisis, incluso por encima de la dirigencia empresaria. Pero lo más llamativo, en esa línea, fue que incluyera a los docentes de la provincia luego de los cruces que mantuvo en los tres años de gestión con el líder de Suteba, Roberto Baradel, elegido por la gobernadora como blanco permanente de sus críticas.

Buena parte de la comida giró en torno del proyecto que Ayala y Vidal comparten para la regularización de decenas de miles de quinteros de la provincia de Buenos Aires que trabajan en la informalidad. En la charla ratificaron la mutua voluntad de avanzar en ese aspecto que tiene particular incidencia en ciudades como Mar del Plata, Balcarce y Florencio Varela, y de hacerlo a través de la agencia recaudadora bonaerense (ARBA) con Osprera como entidad receptora de los trabajadores eventualmente formalizados.

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