Economía

Viernes negro: se fueron u$s1.107 millones de argendólares

Los resultados de las PASO, la devaluación y la creciente desconfianza hicieron mella en el ánimo de inversores y ahorristas.

Era hasta ahora un rumor del mercado. Sin datos ciertos se tenía la estimación de bancos y analistas. Pero ayer el BCRA difundió los datos monetarios del viernes pasado que confirmaron la reacción de los ahorristas tras el anuncio de la reprogramación de los vencimientos del miércoles pasado: se fueron de los depósitos privados en dólares nada menos que u$s1.107 millones. Así desde el resultado de las PASO los argendólares privados registran una caída de u$s5.856 millones. Ahora el stock total al cierre del mes pasado bajó a u$s26.644 millones.

Si bien los argendólares ya venían sufriendo por el impacto electoral, la devaluación y la crisis de confianza, sin duda el anuncio sobre el “reperfilamiento” de la deuda pública fue el detonante que intensificó la huida. Ese mismo día las reservas del BCRA sufrieron una caída de u$s1.944 millones (el doble que en la jornada previa). Esta baja estuvo explicada por ventas netas de divisas por parte del BCRA al sector privado por u$s387 millones, u$s245 millones de operaciones con organismos internacionales, otros u$s182 millones de operaciones del sector público y u$s1.111 millones de caída de efectivo mínimo (encajes de los argendólares). Así el balance desde las PASO hasta el cierre de agosto dejó una caída de las reservas de u$s12.208 millones de los cuales u$s4.862 millones corresponden a los encajes de los argendólares. Los otros factores que explican dicha pérdida de reservas son principalmente u$s2.038 millones de intervenciones del BCRA en el mercado de cambios, u$s5.024 millones de pagos del sector público (incluyen la cancelación del REPO con bancos extranjeros por u$s2.639 millones).

La lectura de los expertos es que el Gobierno equivocó la secuencia de los anuncios. No se entiende, salvo por rígidos dogmas presidenciales, cómo empezó a proponer un “canje de deuda en el aire” para descomprimir la presión cambiaria y luego decidió aplicar controles cambiarios. A la luz de los hechos no fue una secuencia feliz. Y era esperable ya que el solo el hecho de “decirle” a los tenedores de bonos y letras que le reprogramarían los vencimientos, no hizo más que espantar a los ahorristas en argendólares. Pero ya es historia. Queda por ver ahora qué ocurrió realmente en las dos primeras jornadas de septiembre, ya que también hay estimaciones de fuertes fugas y luego cierta estabilidad. La pulseada cambiaria es día a día. Todavía falta mucho para cantar victoria o rendición.

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