Todos/as por adentro y libertad de acción para armar frentes electorales en las provincias. Con ese esquema, las máximas autoridades del Partido Justicialista, José Luis Gioja y Daniel Scioli, convocaron para mañana una reunión del Consejo Nacional que, al igual que Mauricio Macri, Sergio Massa y Florencio Randazzo, esperan una definición de Cristina de Kirchner para resolver sus estrategias y protagonistas de cara a las legislativas de octubre.
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Por ahora, el único punto de acuerdo es un documento de respaldo al primer paro general de la CGT contra el Gobierno de Cambiemos. Ese huelga desnuda, sin embargo, la fragilidad y atomización del peronismo. Fracturado en la provincias de Buenos Aires y sin liderazgo unificado, la central obrera tampoco pudo exhibir cohesión en la marcha que terminó con golpes de puño y el triunvirato Juan Carlos Schmid-Carlos Acuña-Héctor Daer insultados y abucheados por sectores del kirchnerismo en Plaza de Mayo.
El diagnóstico que el peronismo realizará mañana con el paro como eje central del debate sobre "la situación del país" tampoco llegará en el mejor momento de la CGT. En Amsterdam, el jefe de la UOCRA, Gerardo Martínez acompaña al Presidente y al ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, como parte de la delegación oficial. Anoche compartieron un asado en Amsterdam y mañana, en paralelo con la reunión del Consejo Nacional del PJ, el sindicalista participará de una mesa multisectorial de gremios, empresas y de la Corona Holandesa que funciona desde 1982.
El martes pasado, como reveló este diario, una de las esperanzas blancas del poskirchnerismo, Randazzo, cenó junto a un peronista de Cambiemos, Emilio Monzó. El oficialismo oxigena la candidatura bonaerense del ex ministro de Transporte de Cristina de Kirchner para desangrar el caudal electoral de Sergio Massa y también, eventualmente de la expresidente. Mientras Cristina conserva la centralidad del misterio electoral, que Randazzo intenta opacar por sin rebote al menos en las encuestas, desde el ultrakirchnerismo apareció la primera voz que aconseja a la expresidente no postularse en octubre. Fue Axel Kicillof, dirigente de la ultracristinista La Cámpora, quien en declaraciones al programa de radio Toma y Daca desaconsejó una candidatura de Cristina de Kirchner en octubre al afirmar: "En estas elecciones no plebiscitamos a Cristina sino a Macri".
El esquema que impulsa la jefatura de peronismo a nivel nacional, a cargo de Gioja y Scioli, apunta a que todos y todas compitan por adentro del PJ a través de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias de agosto. Inclusive Massa. Se trata más de una expresión de deseos que de un plan realizable. El jefe del Frente Renovador ya rechazó el convite. Randazzo no da señales de confluencia posible con el ultrakirchnerismo que en 2015 lo relegó en la carrera presidencial para consagrar a Scioli y, además, lo descartaron para que Aníbal Fernández y Julián Domínguez se disputen la candidatura a gobernador bonaerense del FpV.
En ese contexto, los intendentes de la provincia de Buenos Aires, tanto el Esmeralda de Martín Insaurralde y Fernando Gray, como el Fénix de Verónica Magario y Leonardo Nardini, comienzan a asimilar el concepto de Cristina candidata en base al piso electoral, cercano al 25%, que la exjefa de Estado conserva en el conurbano. Un indicio de esos movimientos de pinza en el peronismo fue el retroceso de Magario, intendenta de La Matanza, como precandidata del PJ en la provincia de Buenos Aires. Gustavo Menéndez (Merlo) difundió un video junto a Magario con el hashtag "#NoHabemusCandidata (por ahora)", en referencia a la matancera.
Sin embargo, Cristina también deberá caminar el laberinto del peronismo poskirchnerista. Sin apoyo de la liga de gobernadores del PJ ni de la CGT, la expresidente también podría competir por afuera del PJ a través de un frente ciudadano propio. Sus declaraciones sobre el peronismo, Miguel Pichetto y la metáfora de la sutura no generan el mejor clima para una lista de unidad.
Enfrente, el colectivo oficialista Cambiemos ya tiene definido, al menos en la provincia de Buenos Aires, que habrá lista de unidad. Al no dividir los votos entra varios candidatos en las primarias, aspira a que el candidato/a único sume más votos que cualquier peronista que vaya a internas.
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