Aseguran que la carne sigue perdiendo contra la inflación

Agronegocios

A pesar del aumento de la oferta, sería inevitable un aumento de precios hacia fin de año.

Mientras transcurre una nueva edición de la Exposición Rural, también conocida por muchos en el sector productivo como “la ganadera” -por su origen y base pecuaria- la cadena de la carne muestra indicadores que por un lado son alentadores, pero al mismo tiempo constituyen una luz de alarma para el Gobierno.

En los primeros días del mes de julio se dieron a conocer indicadores económicos de la actividad. Según datos oficiales del Ministerio de agricultura, ganadería y pesca de la Nación, la producción de carne vacuna en el primer semestre del año subió un 4% respecto de lo registrado en igual período de 2021, con 1,5 millones de toneladas. En pocas palabras, aumentó la oferta de carne en el mercado. Esa es la foto que se puede mostrar, pero la película completa puede no tener un final feliz.

Para comprender lo que puede ocurrir en el segundo semestre, debemos retrotraernos al cierre del primer trimestre del año. Federico Santangelo, Director de Agroideas, aseguró a Ámbito que “hasta abril la ganadería venía superando a la inflación, con precios altos. Muchos recordarán que en Semana Santa tuvimos precios muy altos, porque había baja oferta y fuerte demanda. Luego los precios se estancaron e incluso la hacienda gorda empezó a bajar -sólo entre mayo y julio cayó 7%- entonces la carne comenzó a perder en términos reales contra la inflación”.

El aumento de la producción de carne surge de los datos de faena, es decir de la cantidad de animales que pasan por los frigoríficos. Sin embargo, mayor cantidad no es sinónimo de un mejor negocio: con una inflación que desde marzo tiene a maltraer a todos los actores económicos, la ganadería relegó parte de su margen.

Según Santangelo, esto ocurre como consecuencia de un aumento de la faena sostenida por la categoría vaca y un factor climático que hace que el productor envíe hacienda al mercado: aumentar la oferta en medio de una crisis económica da como resultado un escenario de estabilidad de precios.

Al parecer, habrá mas oferta en el mercado interno porque los feedlots aumentaron su ocupación. Esto ocurrió gracias a la tranquilidad de precio del ternero y el aumento de precio de la hacienda gorda. Ademas, muchos salieron a vender terneros porque no prosperaron los planteos pastoriles por la sequía. En este sentido, Santangelo aseguró que “vamos a tener oferta abundante por los próximos 4 meses y después veremos qué pasará”.

En la misma línea, Leonardo Rafael, Presidente de la Cámara de Abastecedores y Matarifes, confirmó a Ámbito que “no vamos a tener problemas de oferta al menos por 3 meses mas, aunque a partir de octubre los precios van a moverse y quizá en ese entonces tengamos un aumento fuerte”

En la cadena de la carne, la soga se tensa a medida que nos acercamos al eslabón final. El criador es el que mejor resultado tuvo pero cuando avanzamos, la búsqueda de la rentabilidad se dificulta. Según Rafael, los matarifes deben ajustarse cuando la economía se vuelve inestable, por la competencia que hay en la calle. “Cuando no hay ventas, aparece la necesidad y eso hace que se bajen los márgenes de rentabilidad”.

EL IMPACTO CLIMÁTICO

La sequia fue -y lo es actualmente- un jugador clave en el aumento de la oferta de hacienda y sin dudas jugó a favor de las necesidades del Gobierno. Desde la Cámara de la Industria y el Comercio de la Carne, Miguel Schiariti precisó que “hace mas de 3 meses que no llueve en gran parte de la pampa húmeda y eso generó que se incremente la ocupación de los feedlots, que llegó al 72%. Por otra parte, el que no tiene campo tiene que sacar los animales a pesar de no estar terminados, entonces el que puede pagar el maíz los encierra y el que no, los manda al mercado”.

Schiariti ve un segundo semestre muy pendiente de lo que ocurra con las lluvias, aunque no será la única variable a tener en cuenta si se quiere pronosticar con algún grado de responsabilidad lo que va a ocurrir desde ahora hasta fin de año.

Mientras tanto, en esta batalla que la carne viene perdiendo frente a la inflación, el Gobierno destaca un leve aumento en el consumo per cápita interanual, de alrededor de 1 kg per cápita ubicándose en los 49,3 kg/persona. Llegó un “veranito” para el consumidor, pero son pocos los que pueden aprovecharlo porque el bolsillo sufre los embates de una economía que no da respiro.

Según Schiaritti, “si la demanda sigue tan planchada, los precios no van a modificarse. Sin ayuda del Gobierno a los sectores más vulnerables, la demanda seguirá deprimida y mientras la oferta sea abundante los precios se van a mantener estables hasta octubre o noviembre”.

LA CARNE EN LAS GÓNDOLAS

Los problemas para el consumidor llegarán hacia fin de año, cuando se deban recomponer los precios. El atraso que mes a mes acumulará la carne amagará con recuperarse de un tirón, tal como ocurrió en años anteriores, pero con un salario erosionado al límite es probable que no se convaliden aumentos importantes.

El temor que existe es que esta situación deje al sector primario en la antesala de un ciclo poco favorable, como consecuencia del atraso cambiario y la elevada inflación donde ni siquiera una devaluación lo podría en carrera rápidamente, porque los compradores del producto están en el mercado interno y serían ellos quienes sufran las mayores consecuencias.

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