Aubry: "Acá la inflación es normal, pero en el mundo genera pánico"

Ambito BIZ

El presidente de Nestlé para Argentina, Paraguay y Uruguay, Gian Carlo Aubry, dialogó con Ámbito respecto al presente del país, la situación de las empresas, la presión impositiva y el aumento de precios.

Ámbito dialogó con Gian Carlo Aubry, presidente de Nestlé para Argentina, Paraguay y Uruguay. La coyuntura del país, la actualidad de las empresas, el aumento de precios, el rol de Estado fueron temas de conversación. También se refirió a la situación de los jóvenes argentinos, su formación académica y sus aspiraciones, y lo que dejará la pospandemia para el mundo laboral. “Podés perfectamente tener una educación en la que tenés una parte técnica en la escuela y ser más eficiente en el mundo del empleo. Hoy con la tecnología hay mayores posibilidades de progresar, pero hay que tener esa voluntad”, sostuvo y agregó: “los programas de educación dan una base, pero después el individuo tiene que tener ganas de ir más a fondo y tener más hambre”.

Periodista: ¿Qué relación tenés con los jóvenes? ¿Es Nestlé una empresa joven desde el punto de vista de los recursos humanos?

Gian Carlo Aubry: Tengo dos hijas y más de la mitad de la compañía tiene menos de 30 años, así que tengo diálogo permanente con los jóvenes. Yo creo que están ansiosos de avanzar en su vida. De tener un mejor empleo, de tener oportunidades, y no tienen miedo de cambiar, ni de empresa, ni de forma de pensar, ni de país. El joven argentino es más atrevido y más abierto al cambio. La tecnología que hay ahora permite explorar el mundo y tener información de una forma que antes no había. Y eso permite comparación y avanzar. Si uno tiene acceso a otras ofertas puede aprender y cambiar.

P.: ¿Los jóvenes argentinos son distintos a otros en el mundo?

G.C.A.: Antes de estar en Argentina yo estuve en Brasil y Colombia. Si puedo hacer una diferencia es que siento que los jóvenes brasileños tienen más “hambre” que los argentinos. En Brasil hay una ambición de ser alguien más importante, más influyente, mejor. Hay una ambición que no se siente acá en la Argentina. Hay una necesidad de crecer, pero al joven argentino le falta más ambición, más ganas de hacer cosas grandes.

P.: Es llamativo ese punto, siempre se habla de la aceptación de los jóvenes argentinos en el mundo

G.C.A.: Es diferente. Si bien los argentinos tienen un nivel de talento muy alto, pero le falta ambición. Del talento no hay duda.

P.: ¿Pero es un problema de formación?

G.C.A.: Hay un nivel de chicos que no terminan el secundario que está en aumento y eso no es lo ideal para asegurar la creación de muchos talentos. Si bien hay un mayor acceso a la información, hay también una formación académica necesaria.

P.: ¿El Estado entonces no ayuda a ampliar las oportunidades de los jóvenes argentinos?

G.C.A.: Es muy difícil decir para mi qué funciona y qué no porque no conozco a fondo las instituciones educativas de la Argentina. Lo que sí puedo decirte es que nosotros promovemos una educación dual, parte en clase y parte en la empresa, que es necesaria para aprender un oficio. Que existe en Alemania, en Suiza, en la que no necesitás de ir a la universidad para ser educado y ser un talento. Pero podés perfectamente tener una educación en la que tenés una parte técnica en la escuela y ser más eficiente en el mundo del empleo. Hoy con la tecnología hay mayores posibilidades de progresar, pero hay que tener esa voluntad.

P.: Insisto, mi sensación es que te parece que la Argentina no les da posibilidades a los jóvenes para progresar

G.C.A.: El Estado no puede hacer todo. Los individuos tienen responsabilidades, de aprender, de tener curiosidad. Eso es natural. Los programas de educación dan una base, pero después el individuo tiene que tener ganas de ir más a fondo y tener más “hambre”.

P.: ¿El avance de los emprendedores pone en jaque el trabajo en relación de dependencia?

G.C.A.: No creo que haya una crisis. Todo es una evolución. Hace 30 años también tenías emprendedores que crearon sus propias compañías. Hoy por la tecnología es más fácil y flexible es más fácil desarrollar algo. Yo creo que la mayoría de la gente tiene ganas de tener su propia empresa. Primero hay que tener una idea y llevarla adelante, no siempre es fácil. En mi caso, por ejemplo, yo no encontré la idea y no sé si la voy a encontrar. Pero eso no tienen que ver con no querer trabajar dentro del mundo corporativo. Si entendemos mejor a los jóvenes podemos ayudarlos.

P.: ¿Viene un mundo laboral mejor después de la pandemia?

G.C.A.: Durante la pandemia muchos trabajadores no estuvieron en sus casas. Por ejemplo en las fábricas. Hay que decir que el home office y las consecuencias de la pandemia no fueron igual para todos. Para los que pueden hacer home office seguro las cosas van a cambiar y debería ser para algo mejor. Pero tenemos que adecuar también muchas variables para asegurar que para todos sea mejor. No es lo mismo verse con otro que no. El ser humano es tridimensional. Seguramente van a cambiar cosas y habrá una evolución para mejor.

P.: ¿Cómo ves hoy a la Argentina?

G.C.A.: Nestlé hace 90 años que está en el país y hemos participado con todos los gobiernos para buscar soluciones a los problemas de la Argentina. Mi deseo es que tomemos las oportunidades que existen para hacer de la Argentina algo más grande. Por que el país tiene este potencial. Si los jóvenes tienen esa ambición de la que hablábamos podemos hacer de la Argentina un país más grande.

P.: ¿Qué análisis hace de la situación inflacionaria?

G.C.A.: Tenemos como todos nuestro desafío de mantener y mejorar la rentabilidad. No nos ayuda en este momento el mundo porque hay escasez de materia prima, de embalaje, el costo del transporte es alto, y eso impacta a toda la cadena de valor. Para la Argentina la inflación es una cosa normal, pero en el mundo genera pánico. Estamos en diálogo permanente con el Gobierno para encontrar soluciones en este momento económico y social tan complicado. El diálogo es la única manera de lograr consensos y soluciones a los problemas. Por ahora llevamos nuestros resultados con ciertas dificultades pero lo seguimos haciendo.

P.: ¿Qué piensa cuando se apunta a los empresarios como los responsables del aumento de los precios?

G.C.A.: Es una pregunta muy difícil de contestar, porque el precio está hecho de varias cosas. Y en cada país puede haber sectores que pueden exagerar. Los empresarios queremos hacer de la Argentina un país mejor. Tanto las empresas nacionales como las multinacionales que trabajamos en la Argentina damos trabajo en blanco, pagan salarios e impuestos. Todas esas compañías respetan la ley. Duele cuando se escuchan ese tipo de comentarios.

P.: Estos días surgió el debate por la posibilidad de eliminar las indemnizaciones ¿Qué opinión tiene de ese proyecto y de la legislación laboral argentina en general?

G.C.A.: No conozco este proyecto en particular. Puedo hablar de los seguros de desempleo que hay en Europa o Brasil. Son seguros por desempleo que son necesarios, siempre y cuando estén utilizados correctamente, y que sea compartido entre el Estado y las empresas. Es algo complicado porque se necesita una disciplina para que la gente no se aproveche de los seguros de desempleo. Estamos a favor de medidas de ese tipo, siempre cuando no perjudiquen a las empresas, sino que las ayuden y que ayuden a los trabajadores a recolocarse rápidamente. Para que esto funciones es necesario crear empleo, y empleo en blanco, justamente para que se paguen impuestos que permitan pagar el seguro de desempleo. Ese círculo virtuoso es lo más importante.

P.: ¿Qué se necesita en la Argentina para crear empleo?

G.C.A.: La presión impositiva tiene que ser justa. Pagar impuestos es justo, pero todos tenemos que pagarlos.

P.: ¿Considera alta la presión impositiva?

G.C.A.: Las empresas que pagan ya están con demasiados impuestos.

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