28 de mayo 2008 - 00:00
Banco cordobés supera turbulencias
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Agregó que «el tema económico comenzó a mezclarse con la cuestión política en sus inicios. Por lo general, que se resuelva el problema político no garantiza la resolución de las expectativas económicas negativas y viceversa, aunque una mala combinación pueda generar una espiral negativa muy difícil de frenar».
Periodista: Recientemente se habló de corridas, de situaciones comprometidas para el BCRA y para el país todo. Para el Banco de Córdoba, que está tratando de concluir su saneamiento global ¿esto constituye una traba sustancial?
Alejandro Henke: No, hasta ahora las dificultades del contexto no han afectado su performance. Si analizamos la evolución de los depósitos de nuestra Institución se advierte claramente que la caída que se registró en abril y mayo mantiene similitud con la de todos los años, ya que exhibe un claro componente estacional. En estos períodos influye el pago del Impuesto a las Ganancias, por ejemplo. El tema es que, ahora, de cara a los problemas políticos actuales que algunos buscan exacerbar y trasladar al sistema financiero, este comportamiento casi habitual es mal diagnosticado y lleva a muchos a conclusiones equivocadas, corriéndose el riesgo de potenciar la incertidumbre de la gente. Pese a todo ello, en el Banco de Córdoba no hubo retiros masivos de fondos ni mucho menos; sí compra y venta de dólares por parte de clientes del Banco y público en general, como en todos lados. Hoy las reservas del BCRA rondan los u$s 50.000 millones, en contraste a cuando comenzó la última crisis, momento en que tenía menos de u$s 20.000 millones; por tanto hoy tiene un poder de fuego poderosísimo para calmar, al menos, la expectativa de la gente en torno al tipo de cambio. Y en lo que se refiere a los depósitos, el sistema está absolutamente líquido; lo único que el sistema necesita hacer, en caso de necesidad, es prestar desde una institución con mayor liquidez a otra que tenga menos, pero no hay motivos de fondo para alarmarse.
P.: ¿Cómo influyen el conflicto con el campo y la crisis de las hipotecas de EE.UU. en el Banco?
A.H.: Estas crisis que generan paros de actividad en el sistema productivo nunca son buenas, en ningún sector de la economía y menos en el agropecuario, que es el motor de las exportaciones nacionales. Esta situación no es buena ni para el campo ni para el gobierno, por lo cual cuanto antes se resuelva el conflicto, tanto mejor y más «desacoplado» podrá estar el país respecto de la crisis americana. Ahora, si analizamos lo ocurrido recientemente en el mercado financiero internacional, podemos apreciar claros signos de recuperación.
El hecho de que Brasil haya emergido como un país «investment grade» ha puesto la lupa de los inversores sobre toda Latinoamérica, y esto es bueno no sólo para Brasil sino también para la Región en su conjunto. Por ello creo que si Argentina tiene la «inteligencia» de saber aprovechar esta nueva «ventanita» que se está comenzando a abrir, podremos capear mucho mejor el problema de EE.UU., con la crisis de las hipotecas y sus derivaciones.
P.: ¿Qué implica para la Argentina esta «inteligencia» a la que usted hace referencia?
A.H.: Creo que hay gente de mucha valía en los distintos ámbitos del gobierno, para atender tanto el tema económico como el político. En este sentido aplaudo lo que está haciendo el BCRA, el Ministerio de Economía que está actuando como se debe, y la actitud de las distintas instancias políticas del gobierno que están tratando de arribar a un acuerdo con el campo. Es en ese contexto en el que cabe el término «inteligencia», el cual implica «saber cuándo acelerar y cuándo frenar en una negociación». Cuándo subir o vender dólares para calmar las expectativas. Desde la devaluación la conducción nacional del país ha demostrado inteligencia, sentido común y pragmatismo. No estimo que esto vaya a cambiar ahora.




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