20 de julio 2007 - 00:00
Docentes vuelven a amenazar ya con no reiniciar las clases
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El conflicto se da en un escenario electoral que deja poco espacio político para maniobrar, especialmente cuando los docentes son los que alzan la voz, como sucede actualmente. Cabe recordar el crítico inicio de año escolar luego de que
el ministro de Educación, Daniel Filmus, anunciara la suba del mínimo para todos los docentes del país a $ 1.040, que desató protestas -no sólo de docentes- en la mayoría de las provincias.
Como casos puntuales pueden citarse en estos días las situaciones de Entre Ríos y Buenos Aires, donde ya es concreta la amenaza y peligra el dictado de clases desde este lunes, luego de las vacaciones de invierno. A su vez, también Catamarca presenta un foco de crisis, con no docentes en pie de guerra por aumentos de haberes.
La situación entrerriana indica que no se complica un acuerdo entre el gobierno de Jorge Busti y los gremios docentes liderados por AGMER. El problema no pudo ser zanjado por el subsecretario de Planeamiento Educativo del Ministerio de Educación de la Nación, Osvaldo Devries, que participó el martes de un encuentro entre el gobernador y los maestros. Un congreso gremial realizado ayer en Concordia estableció realizar un paro de 72 horas desde el lunes.
«Ha habido una recuperación salarial significativa, que va a seguir progresivamente e inevitablemente, porque la Ley de Financiamiento Educativo así lo impone año a año», informó Devries, pero no pudo convencer al titular de AGMER, Sergio Elizar.
Frente a la decisión oficial de mantener la oferta salarial de llevar el mínimo garantizado para el segundo semestre de
$ 1.040 a $ 1.071,41, Elizar aseguró que «el conflicto en las escuelas se mantiene» y que «así, el ciclo no se reinicia después del receso». En Buenos Aires, en tanto, un grupo de docentes de SUTEBA se movilizó para «exigir la reapertura inmediata de la discusión salarial en el ámbito de la provincia». La protesta es sostenida por maestros de las localidades de Berazategui, Quilmes, Echeverría, Ezeiza y Escobar, que exigen un llamado a paritarias.
Pero el gobierno de Solá acaba de realizar paritarias con un conjunto de gremios bonaerenses liderados por estatales y docentes. La última reunión fue este miércoles y como resultado el ministro de Trabajo, Roberto Mouillerón, volvió a afirmar, montándose en palabras del gobernador, que «la provincia no está en condiciones de dar un nuevo aumento».
Recordó a su vez Mouillerón que para cumplir con el último ajuste salarial dispuesto en marzo «hubo que recurrir a la Nación». El ministro hizo referencia a la suba docente, que cuesta este año unos
$ 500 millones, pero igualmente se trata de fondos que la administración federal aún no terminó de destinar a la provincia.
De todos modos, el gobierno bonaerense sí accedió a algunos pedidos gremiales: subir desde el primero de setiembre los montos que paga por viáticos, que pasarán de $ 70 a $ 95, y el concepto de movilidad de $ 7 a $ 9,50.
«Al lado de las necesidades de los trabajadores estatales, la oferta de subir viáticos y movilidad mueve a la risa, porque la gran discusión que se necesita es recategorizar a todos los empleados públicos, que están con la misma categoría desde hace unos 13 años», indicó Carlos Leavi, dirigente de ATE.
Corrientes es otra provincia en problemas. Allí habrá paro lunes y martes en reclamo de aumentos, según informó ayer Rosario Giúdice, secretaria general del gremio ACDP.
A su vez, se sumó otro caso de aumento salarial otorgado por un gobierno provincial. La medida corrió por cuenta del mandatario de La Pampa, Carlos Verna, que anunció ayer que el mínimo garantizado para estatales crecerá 10%: será de
$ 1.300 desde el 1 del mes próximo. En el caso de los educadores, «tendrán como piso $ 1.410, porque incluye los
$ 110 de incentivo docente», informó Verna.




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