Periodista: ¿Cómo está actuando el Congreso en el conflicto con el campo? Laura Montero: El Congreso es un órgano de representación popular. Lo lógico es que en cualquier estamento del Estado se haga el ejercicio de captación de las demandas sociales, económicas y demás. Entonces, en esa mesa donde están las autoridades de la Comisión de Presupuesto y Hacienda decidimos abrir el Parlamento para que la gente que quisiera venir a exponer la problemática desde su punto de vista lo hiciera. Haber escuchado a todos ha servido para moderar en cierta medida la postura de muchos legisladores. Ahora viene la otra etapa que se va a dar en el trabajo de comisiones, donde lo ideal sería que saliera un proyecto por consenso.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
P.: ¿Hay voluntad política para acordar un único proyecto? L.M.: Lo que todos tenemos internalizado es que hay una enorme responsabilidad en el Congreso. La responsabilidad es minimizar los riesgos y llegar al objetivo. Eso es lo que yo creo a pesar de que mucha gente me dice que pienso así porque soy ingeniera. El objetivo es la paz social con una respuesta adecuada. El Congreso tiene una gran oportunidad, la de revitalizar un rol, especialmente por este ejercicio que hemos hecho de debate organizado. Hay una frase que no es mía, sino de Giovanni Sartori, que dice que «cuando predomina el conflicto, las reglas de juego en vez ponerlas el consenso las pone la violencia». Sinceramente, creo que todo el mundo sabe que el Congreso es la última instancia institucional.
P.: ¿Qué puede ocurrir si el Congreso no logra solucionar la situación? L.M.: Hay que entender los riesgos. Si bien tenemos en este momento reservas, hemos saneado la macroeconomía, hemos recompuesto algunas variables sociales y tenemos grandes oportunidades en el contexto internacional; hay un riesgo subyacente. Ha habido caída de inversión, de producción y, en consecuencia, ha habido caída de consumo. Hay un proceso inflacionario y hay que poner la cabeza en estos problemas, solucionarlos rápidamente una vez que se salga del conflicto. Si el conflicto siguiera, todo esto suma negativamente.
P.: ¿Cómo evalúa la posición que el gobierno nacional tomó frente a los ruralistas? L.M.: Se arrancó mal, con un error de diagnóstico, confundido desde lo técnico. Tal vez se perseveró en una postura demasiado tiempo, pero, además, la contraparte también tuvo un error de diagnóstico. No pudieron medir la reacción de sus propias bases. Entonces fue una cuestión de acción y reacción, sin tomar dimensión de las consecuencias que esto implicaba. Por lo cual creo que la decisión de la Presidenta de enviar el proyecto al Congreso fue una determinación muy positiva.
P.: ¿Cuál es el papel que usted considera que está jugando Julio Cobos en este momento? L.M.: Creo que fue importante la sugerencia que hizo Cobos de enviar el proyecto al Congreso. Esto se había venido hablando dentro del bloque; había que tomar la decisión en algún momento.
P.: Se habla de un distanciamiento de Cobos respecto del gobierno nacional. ¿Usted lo percibe así? L.M.: Me parece que acá hay que entender el concepto de la Concertación. Cuando nosotros fuimos por primera vez a presentar la fórmula y tuvimos una reunión con el ex presidente Néstor Kirchner, él nos habló de la construcción de un modelo de país. En ese modelo coincidíamos en el «qué». Pero hay distintas formas de llegar a ese objetivo. Es ahí donde la Concertación ha mostrado otros «cómo».
Dejá tu comentario