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Se esté o no de acuerdo con el fallo (muchos no lo están), el proceso de enjuiciamiento dejó claro que el funcionario no gozó de la impunidad que tanto daño le hizo al país durante la gestión neoliberal de los años 90. Lo que por supuesto habrá que revisar es si, como denunció el ibarrismo, hubo algún aprovechamiento partidario de tan dolorosa tragedia. No obstante, destacados constitucionalistas -entre ellos, Félix Loñ- no advierten que haya existido algún intento de golpe institucional, como el que denunció el mismo sector. Por el contrario, subrayan la idoneidad del juicio político como instrumento de la democracia. El resto pasa por los argumentos sobre los que se apoyaron los votos por la destitución: «Ibarra ha incurrido en mal desempeño de sus funciones, sobre todo del poder de policía. Fue ineficaz, ineficiente y negligente» (Daniel Amoroso, Juntos por Buenos Aires). «Cromañón se produjo porque existía una Ciudad ilegal que fue construida por Aníbal Ibarra. Hubo una ineficiente política de control y eso es responsabilidad de político» (Héctor Bidonde, Desde Abajo). La Sala concluyó que Ibarra es políticamente responsable por todos los errores que contribuyeron a que ocurriera aquel luctuoso episodio (habilitación, ausencia de medidas de seguridad, etc.), y debe pagar por ellos aunque esto no quiera decir que sea penalmente culpable. Es de esperar que, de aquí en adelante, no haya que sufrir más tragedias evitables (como la de Cromañón), ni que haya necesidad de llegar a un juicio político.
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