El tablero político catamarqueño se movió dos veces en 48 horas. El primero en jugar fue Fernando Jalil, hermano del gobernador, expresidente de la Cámara de Diputados provincial y actual titular de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), porque su espacio "Encuentro Catamarca" logró el reconocimiento de la Justicia Electoral como partido de distrito provincial, con habilitación para presentar listas propias o integrar alianzas en toda la provincia y se apresta a presentar unas 2.600 fichas de afiliación.
La segunda jugada fue del gobernador porque este viernes 11, a través de su cuenta en X, Raúl Jalil anunció que las elecciones provinciales se realizarán junto con las nacionales, según se lo comunicó al Gobierno. El mandatario justificó la decisión porque en que responde a la necesidad de dar previsión a los partidos y a la administración responsable de los recursos provinciales, y remarcó que desdoblar los comicios implicaría destinar fondos que prefiere invertir en viviendas, rutas, escuelas y hospitales. Con esa confirmación, como viene sucediendo en los últimos turnos, Catamarca votará gobernador en octubre de 2027, en simultáneo con la elección nacional presidencial.
Una candidatura con etiqueta ambigua
El exdiputado Guillermo Marenco, un referente de peso del peronismo, presentó al nuevo partido como la herramienta electoral de quienes creen que Fernando Jalil debe conducir los destinos de la provincia, aunque aclaró que la iniciativa no rompe con el peronismo sino que busca sumarse a la alianza oficialista, según señaló en una entrevista. Entre los dirigentes que ya se plegaron figuran el intendente de Recreo, Luis "Lula" Polti, el exdiputado de Tinogasta Horacio Sierralta y el capitalino Juan Viscarra, además de nombres del radicalismo que por ahora se mantienen en reserva.
El propio Fernando Jalil había evitado hasta ahora entrometerse en cuestiones electorales. Semanas atrás descartó de plano ser candidato a intendente de la capital provincia pero dejó la puerta abierta a la gobernación y pidió esperar a que se definieran los tiempos electorales, algo que su hermano resolvió en el cierre de la semana.
La irrupción del sello propio de Fernando Jalil cayó como un balde de agua fría sobre un escenario que, hasta hace pocas semanas, parecía ordenado. El peronismo catamarqueño se apoya desde hace años en una conducción tripartita que integran el gobernador Raúl Jalil, la senadora nacional y presidenta del PJ Lucía Corpacci -exgobernadora y la dirigente con mejor vínculo con el kirchnerismo- y el intendente capitalino Gustavo Saadi, sobrino del histórico caudillo Vicente Saadi y primo del exgobernador Ramón Saadi.
Las tres patas del poder oficial en Catamarca son Raúl Jalil, Lucía Corpacci y Gustavo Saadi.
En ese esquema, el consenso extendido en los últimos meses ubicaba a Saadi como el candidato natural a la gobernación, con el respaldo explícito de Corpacci -quien llegó a decir que la candidatura del intendente "le haría muy bien a la provincia"- y de referentes territoriales como los senadores provinciales Guillermo Ferreyra y Gonzalo Ormachea.
El propio esquema preveía que Jalil completara el reparto de poder con una banca en el Senado nacional, junto a Corpacci. Pero la consolidación de un partido propio para Fernando Jalil reabrió las especulaciones sobre si el gobernador está dispuesto a torcer ese libreto en favor de su hermano, en quien depositaría la continuidad de su gestión -con eje en la minería, la infraestructura y la inversión- antes que en una fórmula de equilibrio interno con Saadi y Corpacci.
Por consultas de Ámbito con un dirigente peronista que integra la Cámara de diputados provincial, no se descarta que "Encuentro Catamarca" sea una herramienta de presión y negociación antes que una plataforma de una candidatura a gobernador. En esa hipótesis, el nuevo partido serviría para garantizarle a Fernando Jalil un lugar de peso -la candidatura a intendente de la Capital que hoy ocupa Saadi- dentro de un esquema en el que el intendente avance a la gobernación y Raúl Jalil complete el triángulo con una banca en la cámara Alta.
Un armado que incomoda
Más allá de qué lectura termine imponiéndose, otro dato que podría ayudar a entender el peso real de Encuentro Catamarca es que anunció que su mayor despliegue territorial -al menos, por lo deslizado por su vocería- está en la capital provincial, con proyección hacia el interior. Se verá. El dato no es menor porque la capital es el bastión de Gustavo Saadi, quien la gobierna por segunda vez y desde donde construyó buena parte del capital político que hoy lo posiciona como el candidato con más consensos para la gobernación.
El reconocimiento judicial y el ingreso en el escenario político catamarqueño de esta nueva estructura instala más preguntas que certezas sobre el futuro de las alianzas en el universo del oficialismo. La maniobra de los Jalil, como sea, ya cumplió el objetivo político de instalar la duda sobre el orden de sucesión que se creía pactado y obligar a Corpacci y Saadi a recalcular, mientras el peronismo nacional también procura rearmarse.