Desde el aeropuerto de Viena, mientras aguardaba la entrega de las maletas, Cobos dialogaba vía telefónica con periodistas de Buenos Aires sobre la agenda argentina y especulaba sobre un eventual encuentro entre Kirchner y Tabaré Vázquez en torno a la construcción de dos papeleras en la localidad uruguaya de Fray Bentos. Nada mencionaba el gobernador sobre la crisis del sector salud, que perjudica a su provincia y que amenaza con agravarse con el correr de las horas. Es que Cobos dejó el martes su distrito rumbo a Europa con un mandato preciso: el gobierno mendocino, a través de los ministerios de Desarrollo Social y de Salud, convoca a paritaria para oficializar la última oferta que, en persona, Cobos entregó el lunes a la madrugada a los gremios en disputa. Será el paso previo para que el oficialismo desembarque en la Legislatura bicameral provincial con un pedido: que los diputados y senadores avalen un aumento por decreto para descomprimir al sector, dando un portazo a los gremios. «El gobernador se olvida de que él no tiene mayoría (en la Legislatura) y que, además, sí o sí tiene que respetar la paritaria», desafió una de las sindicalistas más combativas, Raquel Blas, de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que agrupa a los no profesionales del área. ATE junto con la Asociación Mendocina de Profesionales de la Salud (AMPROS) son los dos gremios que encabezan la protesta. Decreto En la intimidad, Cobos admite que su amenaza de zanjar las diferencias por decreto no prosperaran. De hecho, los diputados y jefes de bloque Carlos Bianchinelli (PJ) y Diego Arenas (Partido Demócrata-PD) insisten en que el conflicto debe destrabarse en paritarias. Por eso, el mandatario mendocino afiló en las últimas horas la punta al lápiz para asegurarse los fondos que comprometió al sector y para ajustar el cronograma de aplicación para la suba gradual de los salarios, tal como exigen los gremios. Los gestos políticos de Cobos incluyen una asignación adicional de $ 50 millones para atender el pedido de ATE y AMPROS y anticipar de marzo de 2007 a enero de ese año el último tramo del incremento escalonado. Aun así, los sindicalistas de ATE mantenían anoche cierta intransigencia contradiciendo a sus pares de AMPROS, quienes se mostraron dispuestos a aceptar las nuevas concesiones oficiales. El «cuello de botella» en el marco de la negociación que denuncia ATE es el calendario de subas: pretende ese gremio que los incrementos se completen en 2006 y no está dispuesto a ceder ni siquiera los 30 primeros días de 2007. Por vía separada, el ministro de Hacienda, Alejandro Gallego, aceleraba anoche una reingeniería financiera para reasignar partidas de todos los ministerios a fin de atender el reclamo de Salud. La cartera de Gallego ya había recibido otro cimbronazo por exclusivo pedido de Cobos: los $ 5 millones previstos en el Presupuesto 2006 para realizar un catastro provincial integral, con el objetivo de incrementar el impuesto inmobiliario en algunas áreas urbanas y rurales, se reasignarán a Salud. La última propuesta de Cobos a los gremios prevé desembolsar $ 34,7 millones para los no profesionales y $ 14,7 para unos 2 mil profesionales, totalizando $ 49,4 millones extras. Desde el 20 de abril, la salud pública mendocina está paralizada por una huelga por tiempo indeterminado a la que convocó la intransigencia gremial de ATE y AMPROS.
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