10 de diciembre 2004 - 00:00

Golpea a gobernadores otra suba salarial de Nación

Tal como sucedió con anteriores actualizaciones de haberes lanzadas por la Casa Rosada, coinciden en el interior en que se trata de una medida inconsulta que los complica, y que no está al alcance de las arcas provinciales. No niegan los gobernadores que el aumento del consumo pueda ser la «locomotora de la economía», como ayer lo definió Roberto Lavagna. El problema radica en una enorme diferencia de escala, ya que su masa salarial abarca cerca de la mitad del presupuesto provincial, mientras que para Nación ronda en 10%. «No es posible seguir el ritmo de los aumentos», afirmó ayer un funcionario del interior.
Una vez conocida la nueva recomposición -desde enero una suma fija no remunerativa de $ 100 para privados y estatales con haberes inferiores a
$ 1.250-, en el interior hicieron saber su
preocupación por el malestar que generará el hecho de que siga aumentando la brecha entre los sueldos provinciales y los de la planta federal.
Los anuncios de subas salariales de Nación comenzaron en mayo, con $ 150 para sueldos de hasta $ 1.000. Luego se elevó a $ 450 el salario mínimo, vital y móvil, y más tarde se incrementaron 50% las asignaciones familiares.
En aprietos, es idea de algunos mandatarios -entre ellos el bonaerense Felipe Solá y el catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral-, pedir a Nación que financie subas salariales en las provincias, para evitar paros y estallidos sociales. «Es un pedido que siempre se hizo, pero nunca tuvo respuesta», se lamentó ayer un ministro de Economía norteño.
Este año, la mayor parte de los gobernadores debió conceder subas y activar su «Plan Navidad». Por caso, ayer el pampeano
Carlos Verna otorgó una suma fija de $ 200 por única vez para estatales, jubilados, municipales y beneficiarios de planes de empleo, mientras que lo propio hizo Solá (ver aparte).
Hay además otra fuente de presión en las provincias. En enero comenzará a regir la Ley de Responsabilidad Fiscal, con topes al gasto y endeudamiento. Con presupuestos ajustados, es poco el margen que tienen los distritos para aumentar las partidas salariales.

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