25 de junio 2003 - 00:00
Inversiones ampliaron el mapa del vino en el país
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La Argentina es reconocida mundialmente como uno de los principales países productores de vino del mundo, pero serán sus diferentes zonas las que adquirirán prestigio a nivel mundial a partir de este auge de la denominación de origen.
Es un hecho que las más importantes inversiones en el mundo del vino se están desarrollando con los ojos puestos en las diferentes zonas de la Argentina, tanto las más conocidas como las relativamente nuevas.
No descubrimos ningún misterio al decir que la mayoría de las nuevas inversiones en el proceso de vitivinicultura provienen de capitales extranjeros, que son justamente los que se animan, de la mano de expertos locales, a dar oportunidades a zonas hasta el momento poco explotadas. Por su parte, son cada vez más los asesores extranjeros que trabajan con bodegas locales en este proceso de expansión de los vinos locales.
Uno de los móviles de este ingreso de capitales es la producción orientada a la exportación, especialmente hacia Estados Unidos y Europa, aprovechando las ventajas de un cambio favorable tras la devaluación del peso.
En Mendoza, el Valle de Uco es uno de los más solicitados por los ávidos inversores vitivinícolas. Vitiflor, grupo que reúne los capitales más importantes de Francia, adquirió 800 has y una bodega nueva, con una inversión de 14 millones de dólares. Salentein invirtió 15 millones de dólares en su bodega y en 2.000 hectáreas de viñedos. Más modestos, los españoles de Ortega Fournier confiaron 5 millones de dólares en la región.
Salta es otro foco de atención. El grupo Pernod Ricard, que compró Etchart en 1996, ahora invertirá para la remodelación de su bodega. El grupo estadounidense DLG es dueño de Trapiche, Michel Torino y Santa Ana, y promete continuar con su importantes inversiones. El grupo Sogrape ya se había agenciado en 1998 de 100 por ciento de la Finca Flichman.
En San Juan, Graffigna invertirá para remodelar y ampliar su bodega y en la reconversión de viñedos.
Finalmente, en la Patagonia, la Bodega del Fin del Mundo, dispuso 5 millones de dólares para construir una bodega y acondicionar 800 has de viñedo.




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