Cristina de Kirchner, en la plaza que alberga una escultura en homenaje al asesinado obispo Enrique Angelelli. Pero la presión de indignados ambientalistas frustró el acto y la depositó en un gimnasio con ribetes paradójicos, que intentó digerir junto con Néstor Kirchner.
La Rioja - Cristina de Kirchner y su marido tuvieron un accidentado paso ayer por la provincia, adonde habían llegado para participar de un acto en homenaje al obispo asesinado Enrique Angelelli. Y por esas paradojas de la política, terminaron refugiándose en Carlos Menem.
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Sucedió cuando una manifestación contra la minería irrumpió a los gritos en el acto que iba a encabezar la Presidente en una plaza del sur de la ciudad de La Rioja, tras lo cual la custodia presidencial decidió trasladarlos en una combi hacia el polideportivo local Carlos Saúl Menem.
«Se suspendió porque se desbordó» la seguridad, reconocieron en el entorno del gobernador Luis Beder Herrera.
Graciela Nader, secretaria de Gobierno, Seguridad y Justicia de La Rioja, aseguró que «la integridad de la Presidente nunca estuvo en peligro», aunque admitió que el problema fue «importante, y si tenemos que asumir responsabilidades, lo hacemos».
Junto a Cristina y Néstor Kirchner también se fueron hacia el polideportivo la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini; y de Abuelas, Estela de Carlotto.
Así como en las ocasiones en las que la presencia del ex presidente y actual senador fue determinante para la suerte del oficialismo en la Cámara alta, también ayer los Kirchner se resguardaron de la embestida ecologista bajo la figura del riojano. En rigor, el destino del polideportivo estaba previsto como segunda parada oficial tras el homenaje a Angelelli. Es que allí, secundada por el ministro Alberto Sileoni, la Presidente entregaría después laptops a alumnos y docentes de escuelas primarias.
Antes de regresar a Buenos Aires, la jefa de Estado admitió que en la plaza «las garantías (de seguridad) no estaban dadas, pero no por algo malo», ya que «sólo se registraron expresiones de afecto de muchos riojanos que quisieron saludarme o sacarse una foto. No pasó nada».
Por su parte, Cecilia Matta, dirigente de las Asambleas Ciudadanas por la Vida de La Rioja, que rechaza los proyectos mineros a cielo abierto que impulsan los gobiernos nacional y provincial, dijo que «cuando llegaron Néstor y Cristina Kirchner, no nos dejaban pasar, pero nosotros estábamos con nuestras pancartas y gritamos por el agua y la vida, en contra de la minería».
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