Los tabacaleros misioneros reemplazaron el BM por el denominado sistema de «bandejas flotantes», que apela al uso de almácigos colocados en bandejas semisumergidas en agua. Y todo el control de plagas se realiza en el sustrato conocido como «turba», que permite proteger al plantín de determinadas enfermedades. Una vez fortalecido el plantín, se lo transplanta. Con el antiguo método, se inyectaba el gas de bromuro de metilo en el suelo.
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