9 de agosto 2021 - 00:00

Con tecnología obsoleta, ingenio misionero logra boom de producción en la pandemia

utilidad. El Ingenio San Javier produjo ya 330 mil litros de alcohol en gel que fueron distribuidos en los centros de salud de la provincia.
utilidad. El Ingenio San Javier produjo ya 330 mil litros de alcohol en gel que fueron distribuidos en los centros de salud de la provincia.

Con máquinas adquiridas en San Pablo, Brasil, en la década del 50, el Ingenio Azucarero del Instituto de Fomento Agro Industrial (IFAI) del gobierno de Misiones ubicado en la localidad de San Javier -ubicada a unos 130 kilómetros al centro de Posadas- produce azúcar orgánica rubia, alcohol; alcohol sanitizante y en gel. “Desde el 1 de mayo del año pasado, cuando el gobernador Oscar Herrera Ahuad, pidió cambiar la matriz productiva, debido a la pandemia de coronavirus estamos elaborando los distintos alcoholes”, dijo el presidente del IFAI, Marcelo Rodríguez.

Los alcoholes están destinados exclusivamente a hospitales, centros de salud, escuelas, municipios, fuerzas de seguridad provinciales y nacionales, bomberos, complejos turísticos y parque provinciales. En tanto que el azúcar se comercializa tanto en varias localidades misioneras como en otras provincias.

El alcohol se destina exclusivamente “a la salud pública de los misioneros, produjimos entre el año pasado y el presente más de 330 mil litros de alcohol que se enviaron al Laboratorio de Especialidades Medicinales para luego distribuirlos”, agregó Rodríguez.

En este laboratorio estatal dependiente del Ministerio de Salud Pública, se fracciona y se produce alcohol en gel para los centros de salud. El fraccionamiento y elaboración es monitoreado por la cartera de Salud.

500 productores cañeros

La industria azucarera involucra a alrededor de 500 productores y unos 200 fleteros. Para este año se calculan aproximadamente 120 días de zafra.

La molienda de azúcar en el ingenio azucarero de San Javier se lleva a cabo en tiempo y forma. “Lo importante es que el ingenio muela, no tenga paradas, porque cuando tiene paradas es cuando se empiezan a juntar muchos camiones y la caña pierde un ritmo importante”, dijeron los trabajadores consultados.

La forma de trabajar es la siguiente: primero, al productor se le reparte un turno en la chacra de corte, con un servicio que puede cortar tres o cuatro cargas. Luego, a medida que su caña ya esté apta para el proceso, se le otorga un turno para la zafra, con prioridad a los productores de la zona baja que están expuestos a heladas.

“El ingenio obtiene de la caña orgánica los azúcares orgánicos, que se empaquetan en bolsas de 25 kilos; de la convencional, también el tradicional paquete de un kilo del Alto Uruguay. Ahora hemos puesto al mercado los nuevos saquitos de azúcar para el café, de cinco gramos, también obtenemos el alcohol a 96 grados, de excelente calidad tipo buen gusto que luego pasa a un proceso para elaborar el alcohol sanitizante 70 a 30 % pasando luego por un proceso de gelización”, precisó Rodríguez.

El ingenio es una industria madre que involucra a municipios. Unas 17.000 personas entre directos e indirectos viven de la industria azucarera misionera.

En Misiones estimativamente existen 1.500 hectáreas de caña de azúcar implantada.

En lo que va de esta zafra, se recibieron más de 16.000 toneladas de caña. La zafra dura 4 meses y se pagan 2990 pesos por tonelada, más un adicional del 23 % denominado de “dulzura”, lo que lleva a un total de 3.640 pesos la tonelada “Los valores están por encima de los que paga Brasil y Paraguay a sus cañeros, por ejemplo”, dijo Rodríguez.

El cultivo de caña de azúcar en Misiones, se remonta a la en Misiones a la década del 1950, cuando se instaló en la localidad de San Javier, -situada en el centro de la provincia a unos 150 kilómetros de Posadas- un ingenio azucarero, que funcionó bajo la figura de empresa Cooperativa hasta fines de la década del 90, instancia de la situación nacional de la actividad desembocó en su quiebra.

Atendiendo a la crisis social que provocó el cierre del establecimiento, involucrando a familias productoras de nueve municipios, el Estado Provincial, por Ley 3276 del 11 de abril de 1996, expropió el establecimiento, disponiendo su reactivación con gerenciamiento y administración a cargo del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial.

“Las condiciones imperantes, aconsejaban una transformación de la producción tradicional, seleccionando nuevas alternativas que se orientaran a lograr un producto final requerido por mercados selectivos y menos competitivos, con mejores precios y por ende mayor retribución a los productores”, planteaba la ley. Del diagnóstico surgió como alternativa más conveniente, la producción de azúcar orgánica rubia primando en la ecuación económica el concepto de equidad que merece la retribución justa a los trabajadores.

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