14 de marzo 2007 - 00:00
¿Otra crisis provincial por reelección?
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La situación de Alperovich es mucho más holgada que la de Maza, pero igualmente hace meses que recibe embates desde la Legislatura que comanda Juri. Más allá de los argumentos que desarrollan ambos bandos, en la provincia nadie duda de que la pelea se centra en cuestiones electorales.
La sociedad Alperovich-Juri sufrió un quiebre irremontable tras la reforma de la Constitución -en la cual participaron unidos- que tuvo lugar el año pasado y abrió la puerta a la reelección en la provincia. Adelantándose al efecto Misiones, que frenó todo intento reeleccionista, el actual gobernador quedó habilitado para presentarse este año y, en caso de ganar, buscar continuidad en 2011. Una vez que Alperovich hizo público su deseo de seguir en el poder, Juri se encargó de dejar claro que también peleará la gobernación.
La disputa se concentra ahora en la inminente elección de autoridades del PJ que tendrá lugar el 1 de abril. El gobernador postula a su esposa, la diputada nacional Beatriz Rojkés, que competirá contra Juri. El resultado no acabaría con la ambición de ninguno de los dos bandos -se espera un triunfo del alperovichismo y la incógnita es la diferencia de votos-, pero al menos aclarará cuál es la relación de fuerzas de cara a los comicios para gobernador del 26 de agosto.
Desde el entorno de Alperovich se sienten seguros y sacan a relucir el estrecho vínculo que el gobernador posee con Néstor Kirchner. «Alperovich fue uno de los primeros que estuvieron al lado del Presidente cuando estaba en campaña. Juri, en cambio, apoyó a (Carlos) Menem», argumentan. A su vez, en busca de desdramatizar la polémica, afirman: «Con Juri no hay problemas personales, sino diferencias de proyecto político».
Mientras tanto, el jurismo echa mano a todos sus recursos y acaba de asestar un duro golpe desde la Legislatura. Los diputados que responden al vice y los de la oposición extra-PJ sancionaron el lunes, en la primera sesión ordinaria del año, un paquete de leyes que el gobernador había vetado. Se trata del pago de 82% móvil a uno 25 mil jubilados transferidos, la obligatoriedad del voto electrónico y una serie de penas pensadas para impedir prácticas clientelísticas. Además, se creó una comisión especial para estudiar la última ejecución presupuestaria presentada por Alperovich, se estableció la prohibición a los partidos municipales y comunales de acoplarse a la fórmula de gobernador y vice y se votó la Ley de Autarquía Financiera, que independiza a la Legislatura del Ejecutivo.
Las votaciones fueron ganadas por entre 21 y 23 votos a favor contra 17 o 18 en contra. Por este motivo, el alperovichismo se prepara para judicializar las sanciones, argumentando que no es suficiente con mayoría simple de la Cámara. Desde el Ejecutivo informaron, además, que se estudiará la situación durante los próximos 10 días, el plazo que da la Constitución para la promulgación.
«Las leyes que están sacando son para que no se puedan pagar los sueldos, para que se dejen de hacer obras; quieren que recaudemos menos en Rentas, quieren gastar más y en esto hay que ser serio; no se puede gastar lo que no hay. Lo que hacen es para que la provincia no salga adelante», fustigó Alperovich tras la sesión, según publicó ayer el diario tucumano «La Gaceta».
Disputas
Junto al citado caso de La Rioja, el quiebre entre gobernador y vice ofrece otros ejemplos. Catamarca es uno de ellos. Allí, el ahora reelecto radical K Eduardo Brizuela del Moral cortó hace tiempo el diálogo con su actual vice peronista Hernán Colombo. Se espera que la situación se modifique cuando asuma la nueva dupla conformada por Brizuela y la justicialista Lucía Corpacci -que triunfó en las elecciones del domingo pasado-, aunque las pretensiones políticas que ya insinúa el kirchnerismo catamarqueño permiten abrir la duda sobre el futuro de esta alianza.
La lista de sociedades disfuncionales al frente de gobiernos provinciales no puede dejar afuera a los bonaerenses Felipe Solá y su vice Graciela Giannettasio. Pero en este caso las aguas se encuentran apaciguadas, con Solá fuera de carrera por la reelección y la duhaldista acoplada junto al resto de su sector detrás de la candidatura K de Daniel Scioli.
Mientras tanto, de reojo se miran el gobernador radical de Corrientes Arturo Colombi y su compañero peronista Rubén Pruyas. Aunque a este último lo caracteriza el perfil bajo, la concertación correntina no es todo lo aceitada que Colombi desearía y, por caso, no está garantizada la unión de los representantes del Frente de Todos (sello que reúne a la UCR y al PJ kirchnerista) en el marco de la Asamblea Constituyente que este lunes comenzó a reformar de la carta magna correntina. Más allá del escollo de la oposición, los socios del PJ no alzarían su mano para apoyar la inclusión de la reelección para los cargos de gobernador y vice, justamente el punto que desvela a Colombi y que está cerca de frustrarse.
A su vez, remontándose al pasado cercano, aparece el nombre de Jorge Colazo, el ex gobernador radical de Tierra del Fuego que perdió su cargo en 2005 ante la arremetida de Hugo Cóccaro, actual mandatario provincial con el cual integró una muy endeble y pasajera alianza electoral denominada Frente de Unidad Provincial. En busca de una nueva experiencia frentista, Cóccaro ahora se apresta a probar suerte con un acompañante de fórmula kirchnerista, lugar que ocuparía la diputada nacional Rosana Bertone.




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