1 de febrero 2021 - 00:01

Pablo López: "Las herramientas de presión van en contra del diálogo constructivo y no contribuyen a una solución consensuada"

El titular de la cartera de Hacienda y Finanzas de Axel Kicillof hace foco en la coordinación entre 6 provincias con reestructuraciones de deuda abiertas que avanzó el viernes en La Plata, y que tuvo consignas pro-sostenibilidad, veto al cortoplacismo y un mensaje para acreedores.

Ministro de Hacienda y Finanzas de la Provincia de Buenos Aires, Pablo López

Ministro de Hacienda y Finanzas de la Provincia de Buenos Aires, Pablo López

“Es necesario una deuda que sea socialmente sostenible, y no acuerdos sólo para el corto plazo”. La definición pertenece al ministro de Hacienda y Finanzas bonaerense, Pablo López, en diálogo con Ámbito y pocas horas después de haber sido el anfitrión en una reunión en La Plata con sus pares de Chaco, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja y Tierra del Fuego para avanzar en la coordinación de los procesos provinciales de reestructuración de deuda con acreedores privados y bajo legislación extranjera.

El funcionario de Axel Kicillof destaca la importancia de ese trabajo conjunto en pos de “recuperar la sostenibilidad” de las deudas como “camino individual y también grupal”, para pararse frente al grupo de acreedores de las provincias que alumbró en noviembre. Buenos Aires se lleva la mayor tajada del paquete a reestructurar, con u$s 7.148 millones, pero en el marco de la existencia de tenedores en común entre las provincias, las movidas de cada distrito tienen su peso en el concierto general.

Periodista: ¿Qué cambió con la foto de las seis provincias reunidas el viernes para coordinar las reestructuraciones de deuda locales? Fue un mensaje para los acreedores, como una suerte de blindaje para fortalecerse en las negociaciones?

Pablo López: Lo que hicimos fue profundizar un camino que ya veníamos teniendo de coordinación y cooperación entre las provincias. Los acreedores de todas las provincias hacia el mes de noviembre lanzaron un comunicado en el cual manifestaron una serie de principios y también la conformación de un grupo de acreedores de provincias, y es importante que las provincias también estemos coordinadas y cooperando con un objetivo común, que fue lo que se resaltó en la reunión, que es la necesidad de recuperar la sostenibilidad. Y ese es un camino individual pero también grupal. Obviamente las negociaciones son individuales, pero lo que resaltamos es que es importante que cooperemos entre nosotros y profundicemos el diálogo y la coordinación.

P.: ¿Cuáles fueron las premisas centrales concretas que surgieron de la reunión para poder pensar en un trabajo coordinado entre provincias que encaran reestructuraciones con realidades locales e historiales diferentes?

P.L.: Es cierto que las realidades son diferentes, pero sin embargo es importante destacar que en las provincias ha habido un proceso de endeudamiento en moneda extranjera, que por las condiciones macroeconómicas -sobre todo en 2018 y 2019- esas deudas comenzaron a tener un peso muchísimo mayor sobre las finanzas de nuestras provincias y eso hace que se volviera necesario avanzar en un proceso de reestructuración que estamos llevando adelante. Con lo cual el eje es que es importante restaurar la sostenibilidad de esa deuda, tratando de llevar adelante procesos que sean ordenados. Es importantísimo lograr acuerdos que puedan ser sostenidos en el tiempo. En el mediano y en el largo plazo, no sólo en el corto plazo. Y para eso hace falta un trabajo importante de cada uno de nosotros y obviamente también de coordinación. Y los ejes pasan por ahí: restaurar la sostenibilidad a mediano y largo plazo (obviamente también a corto plazo), con trabajar cooperativamente y apoyarnos mutuamente. Y siempre sosteniendo un diálogo transparente y de buena fe con los grupos de bonistas, como lo hemos hecho cada uno de nosotros en todo este tiempo. También buscando un trato equitativo para todos los acreedores, pero evitando acuerdos que a lo mejor puedan parecer beneficiosos en el corto plazo pero que en el mediano o largo plazo puedan poner en riesgo la sostenibilidad. Y hay que tener en cuenta también el contexto macroeconómico: cada una de las deudas de nuestras provincias en moneda extranjera tienen un impacto macroeconómico, en las reservas internacionales, y creemos que eso también es un elemento que hay que tener en cuenta.

P.: ¿Cómo se traduce en las negociaciones provinciales la arenga de Martín Guzmán en pos de recuperar la sostenibilidad de las deudas? ¿Qué parámetros generales concretos está pidiendo Nación y que funcionan como guía para las conversaciones con los acreedores?

P.L.: El Gobierno nacional llevó adelante un proceso de reestructuración de deuda que, en el camino que ha habido de endeudamiento fuerte en los cuatro años hasta 2019, obviamente ha sido el que ha tenido un efecto mayor en el crecimiento de su deuda y en quedar con un nivel de deuda absolutamente insostenible. En ese sentido, en la gestión de Martín Guzmán ha habido un proceso de reestructuración que ha sido muy positivo, eso también lo hemos destacado en la reunión con los ministros de las otras provincias, y en ese proceso de reestructuración Nación ha marcado un conjunto de lineamientos que obviamente tenemos que tomar como eje las provincias, traducido a la realidad de cada una. Hay dos cuestiones a tener en cuenta: por un lado la realidad fiscal de cada provincia y por el otro la realidad macroeconómica y agregada. Esos son los puntos. El proceso de reestructuración y el acuerdo que se alcanzó sin duda que nos da un contexto y lineamientos agregados que son importantes.

P.: En el encuentro del viernes las seis provincias acordaron “evitar acuerdos que puedan acarrear beneficios individuales de corto plazo, poniendo en riesgo la sostenibilidad del agregado provincial y con ello el interés del conjunto de los acreedores”. Hablando en términos conceptuales, ¿cómo puede impactar una negociación provincial de ese tipo en el resto de las provincias en proceso de reestructuración?

P.L.: Por un lado puede tener un impacto hacia la propia provincia -o también a nivel de países soberanos-, que puede pasar que sea visto en otros momentos históricos como reestructuraciones que no generan el suficiente alivio, la suficiente mejora en las condiciones y que se reitera la necesidad de reestructurar en poco tiempo, y eso sería una mala noticia. Que al poco tiempo, a los dos años, a los tres años, haya que volver a reestructurar. Eso ha pasado en muchos países que no lograron el alivio suficiente. Y en segundo lugar, obviamente los acreedores de las provincias en muchos casos se repiten, hay acreedores comunes entre las deudas de diferentes provincias, y a su vez ellos han armado un grupo, una especie de comité de deudas provinciales, y por lo tanto claramente hay coordinación y diálogo y eso hace que haya vínculo y relación entre las reestructuraciones de deuda de las provincias.

P.: En el marco de la reunión los ministros de las seis provincias coincidieron en “rechazar el uso de herramientas de presión de carácter judicial para forzar soluciones insostenibles, afectando los principios de buena fe que deberían primar en toda negociación”. ¿Contemplan la posibilidad de que se extiendan las demandas de tenedores, tras la presentación judicial a principios de enero contra la Provincia de Entre Ríos por el incumplimiento en agosto del pago de un cupón? En el caso de Buenos Aires, el viernes el Comité Directivo del Grupo Ad Hoc de Bonistas advirtió que “si la Provincia no cambia decisivamente el curso de acción” podrían iniciar acciones judiciales “en cualquier momento”.

P.L.: Lo que es importante marcar es que esas herramientas de presión justamente van en contra de poder llevar adelante un diálogo constructivo y un proceso ordenado. Actúan como un elemento obviamente de presión y nos manifestamos de esa manera, rechazando ese tipo de mecanismos porque no ayudan para poder llevar adelante procesos ordenados y que sean conducentes hacia acuerdos consensuados, que es lo que buscamos todos. Cada una de las provincias estamos interesadas en llegar a acuerdos que sean consensuados y ese tipo de estrategias no ayudan. Si se extenderán o no, no lo sabemos. Pero sin duda no contribuyen a una solución consensuada.

P.: Cómo afecta la pandemia al proceso de renegociación de las provincias, tanto en cuanto a los términos de la negociación como de la falta de acuerdo aún en estos distritos?

P.L.: La pandemia ha afectado en términos de las cuentas fiscales de las provincias, ha sido un año de un enorme caída en las recaudaciones de los diferentes niveles de gobierno. Nosotros hemos tenido en la Provincia de Buenos Aires una caída de la recaudación mayor al 10% en términos reales y eso afecta la capacidad de pago de la provincia. Y también en términos de la necesidad de reforzar las inversiones hacia determinados sectores, como por ejemplo el sistema de salud. Se combinó la fuerte caída de la recaudación con la necesidad de inyectar gran cantidad de recursos en Salud pero no sólo en ese sector: también reforzando por ejemplo la compra de alimentos para los diferentes programas sociales que tiene la Provincia. Las cuentas fiscales se resienten y eso hace que la capacidad de pago sea menor y las necesidades que tiene fiscalmente la Provincia sean mayores. Para dar una idea: para este año respecto de la deuda en moneda extranjera con privados de la Provincia de Buenos Aires, que se está reestructurando, pero en condiciones normales, hay vencimientos por casi u$s 1.500 millones. Esto es casi el presupuesto de Salud de la Provincia de un año, es prácticamente el plan de obra pública de la Provincia de todo el año. Este es el punto cuando hablamos de deuda no sostenible. Las provincias no están en condiciones de destinar esa magnitud de fondos cuando es fundamental seguir reforzando el sistema de salud, seguir reforzando el programa de alimentos, la infraestructura que tanto necesita la Provincia. Sin duda en ese sentido afecta: afecta porque resiente la capacidad de pago de la Provincia y expone mucho más la necesidad que tiene el Estado provincial de realizar inversiones en áreas que son clave. En ese sentido es que podemos hablar de que es necesario una deuda que sea socialmente sostenible, en términos de flujo de pagos compatibles con un Estado provincial que tiene que hacer frente a las necesidades de los bonaerenses.

P.: En esta línea, mientras tanto, ¿cuál será la estrategia de financiamiento de la Provincia en 2021?

P.L.: Vamos a continuar con la estrategia que venimos llevando adelante desde el año pasado. Por un lado, profundizar el financiamiento en moneda local, en pesos. Es un mercado que tiene mucho para ofrecer y que se fue reconstruyendo durante el año pasado a través de un muy buen trabajo que se hizo desde el Gobierno nacional, en el Ministerio de Economía, en la Secretaría de Finanzas. Se fue reconstruyendo un mercado de pesos que había sido muy resentido a partir de los últimos años, sobre todo del último año de la gestión anterior. Eso se fue reconstruyendo y nosotros lo hemos utilizado durante el año pasado como fuente de financiamiento y hay que seguir en esa línea. Y por otro lado vamos a seguir profundizando el vínculo con los organismos internacionales de crédito, que brindan financiamiento que si bien es en moneda extranjera, es financiamiento que presenta costos muy aceptables, tasas de interés muy bajas –en torno al 2% y a veces por debajo-, muy distinto a la deuda con privados, y a su vez asociado a proyectos de infraestructura y a muy largo plazo, que permiten justamente realizar inversiones que son necesarias para la Provincia. El año pasado hemos tenido un trabajo muy fuerte tratando de avanzar sobre créditos que incluso ya se habían tomado durante la gestión anterior pero no se habían activado; no se había avanzado sobre los proyectos para que se pudieran traer los fondos. Hemos tenido un desembolso récord el año pasado de fondos de organismos internacionales vinculados a proyectos de diferentes tipos y vamos a seguir por ese camino. Eso es lo que nosotros llamamos avanzar hacia fuentes de financiamiento responsables, que básicamente tiene estos dos ejes: profundizar el financiamiento en el mercado en moneda local y con organismos multilaterales de crédito. Y la tercera pata sería seguir avanzando en el proceso de reestructuración de deuda, de la parte que es en moneda extranjera con acreedores privados, un terreno donde necesitamos recuperar la sostenibilidad.

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