3 de mayo 2005 - 00:00

Río Negro: Kirchner intenta quitarle hegemonía a la UCR

De esta forma, Néstor Kirchner suma 7 provincias donde ya existe el sello oficial del Frente para la Victoria (además de Río Negro, Misiones, Chaco, Neuquén, Santa Cruz, Tucumán y San Luis-, mientras que otras 2 -Mendoza y Corrientes- se anexarían próximamente a ese lote.   En el caso de Río Negro, en el medio y en soledad quedó el ex jefe de la SIDE y actual intendente de General Roca, Carlos Soria, quien presidió el congreso provincial del PJ. Sin embargo, el ex «Señor 5» de Eduardo Duhalde -antes había sido su secretario de Seguridad bonaerense como también fue una de las espadas de Carlos Menem en la comisión bilateral de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA y hoy recluido en la intendencia roquense por sus osadías al frente de la central de los espías- no pudo con su genio y fue primero por la candidatura a gobernador para 2007, pretendiendo ponerse delante de la «pole position» que venía ocupando Pichetto y a la que sueña con acercarse Nemirovsci si los designios presidenciales le son favorables.
Pero ambos acordaron no destapar la olla de la interna, ahora y, bajo la protección del amplio paraguas del ocupante del principal sillón de la Casa Rosada, resolvieron sus cuitas al modo peronista, mientras compartían comidas y otras mieles de la gira presidencial por Alemania.
En esas sobremesas,
Pichetto y Nemirovsci entendieron el mensaje: el preferido es el ex intendente de Cipolletti, el frentegrandista Julio Arriaga, quien viene balanceándose entre diversos amores políticos: coqueteó con radicales y peronistas por igual y no dudó en algún momento en apoyar a Lilita Carrió, previo paso por un sello provincial, el MPP, sin olvidarse de seducir a Adolfo Rodríguez Saá durante las últimas presidenciales. Hoy se viste con el ropaje de la transversalidad kirchnerista.
 Escenario
Ocurre que
Arriaga fue introducido en Olivos por el senador, luego de una demostración de poder local que incluyó la presencia en tropel de más de una veintena de intendentes del PJ en Río Negro.
Pichetto está convencido de que la única manera de desplazar a los radicales que gobiernan a la provincia desde 1983 es a través de una alianza, y para ello no vacila en aliarse con propios y extraños. Esta posición, en principio fue rechazada por Nemirovsci, pero el diputado no sacará los pies del plato y bancará el mandato de Kirchner, sobre todo en momentos en que comienzan a barajarse nombres y atributos para cargos que se abrirán en el Gabinete o en los posicionamientos que se producirán en el Parlamento.
En ese contexto, para dos dirigentes encandilados con las preferencias de la pareja presidencial no cabía suponer un conflicto que llevara a la fractura del PJ como imaginaban algunos «gurkas» locales que no le perdonan a Arriaga tanta ambivalencia. Estas minorías, encabezadas por
Jorge Franco, hijo del ex gobernador peronista Mario Franco, lograron arrancar la realización de internas para el 7 de agosto y evitar desde ahora la consagración de Arriaga, quien mide muy bien en las encuestas y tiene la ventaja de que sus opositores aún no han armado un candidato de peso. Apenas si asoma el concejal de General Roca Carlos Larreguy, un ex menemista que fue diputado nacional.
En este contexto, por primera vez en muchos años, un congreso del PJ rionegrino que aparecía como altamente confrontativo tuvo más prolijidad que una asamblea de la UCeDé y -extrañamente- el peronismo rionegrino parece haber aprendido la lección de la historia:
mientras más discute intestina y salvajemente, más perdura en el poder la Unión Cívica Radical que gobierna la provincia desde 1983.

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