Pandemia y psiquis: PBA refuerza asistencia ante deterioro social

Ambito Nacional

Crece la preocupación. La subsecretaria de Salud Mental bonaerense reconoce que en algunos grupos etarios, como los adolescentes, se ve más el sufrimiento que provoca el encierro.

Las consecuencias de la pandemia se reflejan a diario a través de números que evidencian su impacto. Desde la cantidad de contagiados hasta los fallecidos pasando por aquellas personas que ya pudieron ser vacunadas a toda hora la información golpea de lleno en la salud mental de los argentinos. Algo que muchos mencionan como la otra pandemia.

Por eso no llamó la atención que el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, iniciara ayer su tradicional reporte semanal sobre la situación epidemiológica haciendo eje en el impacto que el covid-19 está generando en la sociedad. Y la subsecretaria de Salud Mental provincial, Julieta Calmels, lo suscribe de manera categórica: “Si una persona hoy no manifiesta ninguna expresión de angustia en relación a lo que sucede es para prestarle atención porque claramente está desconectada de lo que está pasando”.

En diálogo con Ámbito la responsable del área destacó las diferentes estrategias y dispositivos de contención que se están llevando a cabo no solo para acompañar a la población en general sino también al propio personal de salud. Hasta el momento, la Subsecretaría de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencia de Género ya alcanzó a más de 17.700 personas a través de 37 mil intervenciones que se desprenden de la línea 0800-222-5462, la línea gratuita donde los bonaerenses pueden recibir acompañamiento y asistencia en salud mental.

“Se reciben muchos llamados vinculados a situaciones de angustia con muchas variables. Gente que se encuentra sola transitando la enfermedad, otros que ya la pasaron, familiares que no pueden acompañar a un paciente internado, personas que están preocupados por un amigo. A veces son de una angustia del momento y otros que requieren alguna derivación a IOMA o a PAMI como también acompañamientos telefónicos prolongados”, asegura Calmels, quien destaca la atención mental como parte integral del sistema de salud general de la Provincia.

Cercanía

Pero la presencia del Estado no se da solo a través de la distancia. En los últimos meses, el programa Detectar incorporó la compañía de profesionales de salud mental para poder intervenir en casos en el que las personas que no se acercan a los hospitales por diversos factores que van de vergüenza a desinformación pasando porque “les parece de locos”, según explica Calmels.

“El trabajo en territorio es lo más interesante porque nos permite llegar a gente que quizá no sabe cómo pedir ayuda y esto nos permite fomentar una derivación o que puedan ser acompañadas por teléfono porque están solas, perdieron un familiar o porque tienen dificultades en el empleo o en lo intrafamiliar”. Hasta el momento se realizaron 312 operativos, de los cuales 93 se dieron en mayo.

Pese a la situación actual, la subsecretaria manifiesta que no hubo un alza en los casos de suicidios y que el aumento en la cantidad de intervenciones que se vienen dando no quiere decir que haya más patologías por abordar. “Está claro que en algunos grupos etarios se ve más el sufrimiento que en otros. Pasa con los adolescentes”. Y ante la consulta directa relacionada con la presencialidad en las escuelas, Clamels asegura que “en relación a las escuelas, no anteponemos la salud mental porque efectivamente creemos que se trata de una enfermedad grave en la que los chicos pueden contagiar justamente a las personas que los cuidan. Tomamos con seriedad el cuidado de la vida. Estamos de acuerdo con la interrupción de la presencialidad hasta que el escenario permita una vuelta”.

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