14 de agosto 2003 - 00:00

Sospechas de conspiración

Alberto Rodríguez Saá, en tanto, aseguró que es «público y notorio que Adolfo está separado de su esposa y ha empezado una nueva relación», en alusión al vínculo sentimental de su hermano con Verónica Bertomeu, una bioquímica de la ciudad de Villa Mercedes, sobrina del intendente de la ciudad de San Luis, Carlos Ponce, enemigo político dentro de la provincia.El gobernador reiteró que Ponce operó con la SIDE y lo acusó «de ser capaz por su perfil hasta de vender a su propia sobrina».
Aseguró, además, estar convencido de ello a partir de varios hechos: «Desde la localización en la isla de Mikonos, Grecia, donde dos mujeres le pidieron dinero como condición para no publicar las fotos que después aparecieron en dos semanarios y el seguimiento que le hicieron una vez de regreso al país cuando fue de compras a un free shop, a la peluquería y a su departamento, son más que evidencias».
Para los sanluiseños la relación del ex mandatario con la sobrina de Ponce no era desconocida. Así como tampoco lo era a nivel nacional la situación conyugal de
Adolfo Rodríguez Saá, quien el año pasado dijo en el programa «Almorzando con Mirtha Legrand» que estaba separado de su esposa.
«¿Por qué los mismos medios no denunciaron el año pasado la relación cuando el puntano se había transformado en el político más mediático», se preguntó
Alberto Rodríguez Saá.
Y precisó, en referencia a la nueva denuncia sobre desvío de un acueducto, que la obra «fue pedida por escrito por 80 productores hace un par de años cuando comenzó el Plan Mil y consta en un voluminoso expediente oficial».
Para el gobierno de San Luis el denominador común de esas denuncias sigue siendo el propio
Carlos Ponce, que en todos los casos surge como el referente opositor y alternativa del actual poder provincial, cuando en rigor, dicen desde el gobierno «hay por lo menos una docena de dirigentes tan o más críticos y denunciantes» que el ex delfín de Rodríguez Saá.

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