6 de abril 2004 - 00:00

Temen que Kirchner manipule fondo para los intendentes "transversales"

El proyecto no sólo encendió en el delasotismo una luz de atención al intuir, detrás del proyecto, una intención de alimentar el armado político transversal que en Córdoba representa Luis Juez, intendente de la capital. En Santa Fe, los hombres del justicialista Jorge Obeid desconfían del esfuerzo presidencial en pos del intendente socialista de Rosario Miguel Lifschitz, otro «transversal». Y en Buenos Aires, en tanto, el equipo de Felipe Solá sospecha «no sólo de los transversales sino de jefes distritales del propio peronismo que Kirchner quiera encolumnar».
En lo económico, por otra parte, el borrador del proyecto de coparticipación ya fue calificado por el ministro de Economía de Buenos Aires,
Gerardo Otero, como «mentiroso e inaceptable».
Aseguran en la Gobernación que con la ley, tal cual está, recibirían este año
$ 6.400 millones mientras que, con el nuevo proyecto, les serían enviados 200 millones menos.
Desde el Congreso de la Nación un legislador delasotista, en tanto, criticó que el Presidente no envió el proyecto al Congreso,
sino que lo hizo directamente a los gobernadores con la intención de obtener ventajas al sentarse «mano a mano» a discutir.
La semana pasada
Alberto Fernández llamó por teléfono a todos los mandatarios (De la Sota incluido, al que no habría encontrado) para «presionar» para la firma del marco acuerdo general, un aval político que Kirchner piensa hacer firmar individualmente para impedir cualquier frente adverso (ver aparte).
«Así va a ganar la pulseada, la metodología asumida es para que las provincias que no tienen un pulmón financiero (pocas lo tienen) para hacer «la pata ancha» firmen un convenio que le permitirá a la Nación manejar un pozo importante al que podrán aplicar un manejo arbitrario», especificó el legislador consultado.
Hacía referencia a la distribución de los denominados «excedentes» que irán a conformar el Fondo de Equidad Social. En primer lugar, de estos «excedentes» reclama para sí el gobierno central
24%, y condiciona la distribución del resto a las provincias a que una vez que «rebalse el vaso», recién comenzará el interior a ver los beneficios.
Es decir la Nación toma primero y hasta 24%, y después reparte lo que pomposamente denomina Fondo de Equidad Social.
Estos dineros podrán ser repartidos entre la herradura que conforman las regiones
NOA (Noroeste Argentino), NEA (Nordeste Argentino) y los GAU (Grandes Aglomerados Urbanos), en los cuales entra el conurbano bonaerense, el Gran Rosario, Córdoba y Mendoza.

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