19 de octubre 2005 - 00:00

Tradición de un voto centrista

A su vez, José Manuel de la Sota llegó al gobierno en 1999 para acelerar una serie de privatizaciones y con la bandera de la rebaja impositiva y, al día de hoy, nadie duda de que ideológicamente se ubica a la derecha de Néstor Kirchner. Vale decir que en ambos casos, UCR y PJ, la disciplina fiscal no es el fuerte, al punto de que hoy la deuda pública provincial alcanza al menos a $ 6.600 millones, tres veces más que lo recibido por la actual administración.
Otro dato que enmarca la política cordobesa es el hecho de que los intentos de terceros partidos más exitosos desde 1983 se inscriben más en la derecha que en la izquierda. La Unión Demócrata de Centro, posteriormente Unión de Centro Democrático (UCeDé), alcanzó aquí un capital que le permitió con el tiempo acceder a varias intendencias (La Cumbre, La Carlota, Freyre, Córdoba capital). Por ello, a la hora de buscar alianzas, De la Sota sólo miró a partidos liberales para formar Unión por Córdoba (UPC).
 Izquierda
Recién en el comienzo del nuevo siglo algunas fuerzas como el ARI e Izquierda Unida provocaron algún sobresalto electoral emparentado con el denominado «voto bronca», aunque al mismo tiempo Ricardo López Murphy se ubicó segundo (detrás de Carlos Menem) en las presidenciales de 2003, en una notable performance que no pudo trasladar a los comicios legislativos y locales que tuvieron lugar luego. El nuevo gran actor político de la transversalidad, el intendente capitalino Luis Juez, aunque algunos buscan ubicarlo en la centroizquierda, rehúye con énfasis ese tipo de definiciones «porque para tapar un bache no hace falta ideología, hace falta no robar».
Para Mauricio Bossa, último diputado de la UCeDé en la Cámara baja nacional, la vigencia de la prestigiosa Universidad Nacional de Córdoba no se traduce en un mayor voto de izquierda (como sí ocurre en otras ciudades como Buenos Aires, La Plata o Rosario), «porque hay que tener en cuenta que muchos de los estudiantes vienen de familias del interior de la provincia: campesinos, chacareros, hombres rurales, por lo tanto, conservadores».
Bossa, que define a De la Sota como «un liberal» y estima que «el voto de centro en la provincia representa entre 8% y 10%, marca diferencias entre la UCeDé de Córdoba y la nacional.
«Acá, la debacle del partido (léase, la gestión
Germán Kammerath en la capital) llegó mucho más tarde que en el país. No somos un partido elitista, conservador ni procesista, somos liberales. De hecho voté a favor del gobierno en el tema derechos humanos, salvo en la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final porque creo que no era potestad del Congreso», agrega.
En el otro extremo,
Liliana Olivero, legisladora provincial por Izquierda Unida, reconoce que la oferta de centroderecha tuvo más rating en Córdoba, pero reivindica que «esta provincia fue la cuna de la reforma de 1917, del Cordobazo y del Argentinazo (de 2001)». Para Olivero, los partidos de izquierda de Córdoba sufrieron «miles de desapariciones durante la dictadura que restaron una dirigencia necesaria».

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