13 de febrero 2008 - 00:00

Un antiguo ''K'' que se derrumbó sin red oficial

Eran tiempos de desierto político; días en que Néstor Carlos Kirchner figuraba en el rubro «otros» en las encuestas y, a los gritos, negaba la posibilidad de pactar con Eduardo Duhalde. Cuando un gobernador santacruceño, solitario, se postulaba por Crónica TV.
Montado al sello filoperonista La Corriente, Kirchner trataba en 2001 de colectar voluntades en una provincia de Buenos Aires que se le cerraba. Luis Ilarregui era uno de los pocos que, por aquellos días aciagos, se declaraban kirchneristas.
Había otros con Ilarregui: Roberto Porretti, un dirigente menor, engrosó con su presencia un acto que encabezó el luego presidente en la ciudad de Ayacucho. Cuatro años después, aquella pertenencia lejana, le permitió llegar a concejal del Frente por la Victoria de Pinamar.
Tuvieron que alinearse otros planetas para que, en 2007, Porretti sea electo intendente. Enfrente tenía a Blas Altieri, vecinalista, de simpatía menemista, con 16 años de alcaldía ininterrumpida. Con la boleta oficial del PJ ganó raspando: por apenas, 259 votos.
Por entonces, Altieri era cobijado por la Concertación Plural que piloteaba Gustavo Posse. Mientras un tercer candidato, Claudio Astolfo, del Partido de la Victoria, apadrinado por Alberto Fernández, completaba el menú kirchnerista. Festejó, con lo justo, Porretti.
A simple vista, por portación de sello, a Porretti se lo asimila al PJ oficial de José María Díaz Bancalari. Eso es cierto aunque el alcalde denunciado simpatizó, antes, con el kirchnerismo original y luego se integró al espacio felipista que desafió la jefatura de Eduardo Duhalde.
Tuvo, sí, un paso accidentado por el gremio UPCN. No dejó buenos recuerdos. Un hilo delgado, con varios nudos, vinculó a Porretti con un alto funcionario de Cristina de Kirchner. El reclutamiento de soldados para combatir al duhaldismo. Luego, afirman quemando fotos, esa relación se fisuró.
En rigor, Porretti llegó a la intendencia con dos soportes: Rafael De Vito, que lo sucederá en la intendencia, y Víctor Pardo, un empresario y político local. De Vito y Pardo fueron, hace tiempo, sostenes de Altieri pero la relación se rompió hace años.
Pero la trilogía se diluyó a poco de asumir Porretti. No faltan los que sindican a De Vito como «gestor» de la cámara oculta que complica al jefe comunal y a su secretario de gobierno, Aldo Leonián, multiempresario, que tiene como socio comercial a Juan Pedalino.
Leonián, con propiedades en el conurbano y la Capital, colaboró con la campaña de Porretti y terminó convertido en su secretario de gobierno. Ayer fue detenido acusado de extorsión. Fue el fin -o principio del fin- de una gestión que duró 65 días y que no ahorró conflictos.
Uno fue la denuncia sobre supuestos intentos de extorsión de parte de comerciantes locales. Un caso: al propietario de una disco histórica, según trascendió, se le habría pedido una «colaboración» de 450 mil pesos. Fue uno de los hechos que detonó el escándalo.
Tenía, para completar un marco dramático, conflicto con la recolección de basura, a cargo de una empresa, Ecoplata, al borde de la quiebra. Si faltaba un actor era Pablo Moyano, defensor de los recolectores, que hace lobby -como ocurrió en Esteban Echeverría- para que las empresas no se municipalicen porque sino perdería afiliados.
Con el diario del lunes, ayer sobraban los «analistas» que juraban haber preconizado la caída violenta de Porretti. Los anticipos no le permitieron contar con una red oficial.

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