Asfixiados por los apremios en las cajas provinciales y la amenazante certeza de que se avecina un año del Bicentenario con graves dificultades de cuentas, un lote de gobernadores debió apelar al recurso del veto de algunas instancias de los planes de gastos para 2010 o de recientes leyes, con el anhelo de lograr una cuota de oxígeno financiero.
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Con diferencia de horas, el mandatario de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, y su par de Buenos Aires, el justicialista Daniel Scioli, vetaron normas sancionadas por las legislaturas que intervienen en la asignación de erogaciones públicas. En tanto, el gobernador de Mendoza, el peronista Celso Jaque, analiza también invocar a la facultad de vetar leyes económicas que le otorga la Constitución provincial, ante la inminente imposibilidad de hacer frente a los acuerdos salariales que surjan de las paritarias que empezarán en pocas semanas.
Preocupado sobremanera por las trabas impuestas por el Parlamento santafesino para tomar deuda a fin de financiar el déficit previsto para este año -de alrededor de $ 1.600 millones-, Binner se negó a promulgar 12 de los 87 artículos que conforman el Presupuesto 2010 y tienen el sello que senadores del justicialismo lograron imponer. Con los ítems vetados, el mandatario intenta rescatar el proyecto original de asignación de recursos, que entre otras cosas no ponía ningún tope al endeudamiento provincial. En efecto, uno de los artículos rechazados es el límite de $ 250 millones modificado por la mayoría opositora en la Cámara alta.
Así las cosas, los jefes de bloque del PJ en ambas cámaras legislativas litoraleñas se manifestaron en contra del veto parcial de Binner para el Presupuesto 2010 y se apoyaron en el argumento de que «afecta gravemente el envío de recursos a los municipios y comunas y desconoce el necesario control que sobre el uso del crédito y endeudamiento debe tener la Legislatura conforme lo establecen la Constitución y la ley de Administración Financiera».
Asimismo, instaron a sus pares del Frente Progresista a oponerse a la decisión del equipo técnico de Binner con la aclaración de que lo sancionado «no modificó en nada la estructura del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, otorgando al Gobierno las herramientas económicas, financieras, presupuestarias que garantizan la plena ejecución del plan propuesto».
En Buenos Aires, en tanto, el Gobierno de Scioli vetó una ley que restituye un premio jubilatorio para docentes y estatales porque -aseguran- no está en condiciones financieras de cumplimentarla. Según trascendió, el rechazo del Ejecutivo oculta una advertencia hacia los legisladores que sancionaron la norma, respecto de la decisión de vetar cualquier ley que comprometa las finanzas bonaerenses y que no esté acordada.
En Mendoza, Jaque -inquieto como Binner por los obstáculos financieros impuestos por la oposición- deshoja también margaritas para definir el veto del Presupuesto 2010, recientemente aprobado por la Bicameral. Para arrancar el año con la aprobación del plan de gastos, legisladores oficialistas aceptaron los cambios solicitados por el Partido Demócrata a fin de contar con su respaldo en la contienda parlamentaria y vencer al cobismo. Así, se eliminaron del Presupuesto $ 247 millones previstos como déficit y los superpoderes para el Ejecutivo, dos ítems que Jaque probablemente intente reivindicar.
Estrategia
Para eso, su gabinete agendó para hoy el análisis de la estrategia legal que utilizará para acercarse al proyecto de gastos para 2010 planteada originalmente por el equipo del Ministerio de Hacienda, al mando de Adrián Cerroni. En línea con ese objetivo, el subsecretario de Financiamiento de esa cartera, Pablo Frigolé, cuestionó las restricciones impuestas por la Legislatura cuyana para el Presupuesto. «Se ha demostrado que las políticas de déficit cero no son buenas en tiempos de crisis, porque el Estado tiene que seguir funcionando. Ya habíamos realizado ajustes internos muy importantes y ahora los legisladores imponen esto», increpó el funcionario, según declaraciones difundidas por el diario Los Andes.
Lo que también ocupa la agenda del equipo técnico de Jaque, y encabeza la lista de artículos para vetar, tiene que ver con las posibles tácticas por desplegar cuando se pongan en marcha las paritarias. Con la asignación de recursos tal como fue aprobada el viernes en el Senado, los próximos acuerdos salariales, que se negociarían en febrero, pasarían directamente a convertirse en déficit, cualquiera sea la cifra que se convenga. Se calcula que al menos se necesitarán entre $ 250 y 500 millones extras a los $ 4.000 millones previstos.
Convive con esas estimaciones la posibilidad de que el Ejecutivo tome medidas más extremas, ya que Jaque no descarta el veto completo para el flamante plan de gastos.
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