A un mes de un inicio de clases marcado por el año electoral, el Gobierno de María Eugenia Vidal se apresta a lanzar la convocatoria a los gremios docentes -el llamado se activaría hoy- para entablar una paritaria salarial clave, la más dura de su gestión.
Vidal lanza paritaria docente y busca blindar clases el 6-M
Más allá de nueva propuesta que pule la cartera de Hernán Lacunza, gobernadora se rodeó de artillería previa, con collar de apoyo de legisladores de Cambiemos y mesas distritales con padres.
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Como el resto de los gobernadores -la mayoría, en plan reeleccionista-, Vidal busca ahuyentar el fantasma de los paros en el retorno a las escuelas del 6 de marzo. Una posibilidad latente, a juzgar por la brecha que los separa de las exigencias del Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), tras la inflación récord de 47,6% en 2018.
Por eso la mandataria desplegó ya artillería en varios planos, más allá de la propuesta salarial que pule la cartera económica de Hernán Lacunza, ante el convencimiento de que la campaña se colará en la negociación, con el titular de Suteba, Roberto Baradel, como principal fogonero de la conflictividad.
En esa línea, ayer Vidal mantuvo un encuentro con diputados provinciales de Cambiemos -junto con el jefe de Gabinete, Federico Salvai y el subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell-, con agenda amplia, que incluyó el pedido a los legisladores de “involucrarse” en el conflicto docente, en una suerte de blindaje político a la dura pulseada que se avecina. “La idea es bancar la discusión en lo público”, dijeron desde el oficialismo a este diario.
La estrategia se suma a la decisión de activar “Mesas Educativas Distritales” en los municipios con “referentes educativos y políticos”, con la mirada puesta en “realizar acciones para garantizar el inicio de clases” y difundir políticas educativas, entre otros ejes. Una apuesta que incluye en la discusión a los padres, pero excluye a los gremios.
El FUDB -de Suteba, Feb, Sadop, Amet y Udocba- rechazó a fin del año pasado una oferta 2019 -que sí aceptaron los estatales-, que incluía un incremento escalonado del 20% hasta noviembre, con dos instancias de “readecuación” por inflación (automática en julio, y de revisión a fin de año).
Pero la pulseada excede los límites bonaerenses: gremios docentes de distintas provincias incrementaron la presión sobre los Ejecutivos en reclamo del arranque de las paritarias, que sólo se iniciaron en algunos distritos.
Ayer la embestida brotó desde tierra porteña y apuntó a Horacio Rodríguez Larreta. “Estamos a un mes del inicio de clases y no nos convocaron ni en diciembre, ni en enero, ni ahora”, disparó el secretario general de UTE-Ctera, Eduardo López, frente al Ministerio de Educación de Soledad Acuña.
Los planteos emergieron ayer, en paralelo, en el plano nacional y de la mano de la Junta Ejecutiva de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), que reeditó su reclamo -en rigor, utópico- de que se reactive la hoy extinguida paritaria nacional docente. Además exigió que se “cumpla con la Ley de Financiamiento Educativo”, y anunció que a fin de mes evaluará “las acciones a seguir” si no hay cumplimiento a estas demandas.
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