La Comisión Europea impuso inicialmente aranceles significativos a los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, como BYD, Geely y SAIC, en respuesta a presuntos subsidios injustos.
Estas tarifas que alcanzaron hasta el 38,1%, generaron un impacto considerable en la industria automotriz del país asiático, conocida por su competitividad en precios.
La Comisión Europea ya había impuesto varios golpes al auto eléctrico chino
La Comisión Europea impuso inicialmente aranceles significativos a los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, como BYD, Geely y SAIC, en respuesta a presuntos subsidios injustos.
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Estos aranceles, que alcanzaron hasta el 38,1%, generaron un impacto considerable en la industria automotriz china, conocida por su competitividad en precios. Sin embargo, la Comisión revisó ligeramente a la baja estas tarifas provisionales, aunque se esperan decisiones definitivas para noviembre, tras negociaciones continuas con los fabricantes.
BYD vio un arancel del 17,4%, mientras que Geely y SAIC enfrentaron tarifas del 19,9% y 37,6%, respectivamente, con SAIC sufriendo la mayor carga debido a la falta de cooperación en las investigaciones de la UE, según la información de xataka.
Aunque países como España y Francia apoyaron estos aranceles para nivelar el campo de juego en la competencia automotriz, Alemania, junto con Suecia y Hungría, expresó su desacuerdo, temiendo represalias comerciales por parte de China.
La respuesta rápida de China no se hizo esperar, implementando fuertes aranceles a la carne porcina europea apenas cinco días después del anuncio de la UE. Esto afectó especialmente a España, el principal exportador europeo de carne de cerdo.
Este episodio refleja las tensiones crecientes en el comercio internacional, especialmente en sectores estratégicos como el automotriz y agrícola, donde las políticas comerciales pueden tener repercusiones significativas a nivel global.
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