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5 de mayo 2020 - 00:00

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La pandemia es hoy el tema excluyente y los problemas anteriores al coronavirus parecen haber desaparecidos pero están latentes e, incluso, agravados. La semana pasada, Ámbito Financiero publicó una nota en la que refería a un hecho insólito que se puede producir en la Argentina en los próximos meses: pasar de un mercado en el que faltan compradores a otro en el que falten autos. Así lo estiman algunos “dealers” proyectando una demanda postergada, los problemas de abastecimientos y el fenómeno que puede provocar en el consumo una brecha cambiaria del 80%. Si bien se hablaba de todos los segmentos, el centro de ese análisis se ponía en los vehículos importados de gama alta o premium. Por el momento hay stock pero, es cierto, se realizan pocas operaciones debido a las restricciones sanitarias que aleja a los compradores. Sólo los más avezados en cuestiones financieras y dispuestos a comprar con hábitos diferentes se aventuran a esta oportunidad. Pero se estima que hay una buena cantidad de clientes que saldrán a la caza de 0 km con fuerte descuentos en dólares cuando se levante la cuarentena. Los importadores no están apurados por hacer nuevos pedidos de compra ante el panorama incierto con el dólar. ¿Habrá suficientes para todos? ¿A qué valor se los venderán? ¿Deberán recurrir al mercado informal para pagar a sus proveedores? Son demasiadas preguntas para arriesgarse a un “déjà vu” de los últimos años de la anterior gestión kirchnerista, cuando acumularon deudas millonarias con sus proveedores por el “cepo” de Axel Kicillof. Eso puede provocar un cuello de botella.

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Dentro de este panorama incierto, ya hay importadores que están preocupados por lo que puede suceder con los Impuestos Internos, ese gravamen que se aplica a los vehículos de mayor precio. Hasta fin del año pasado, la forma de ajustar la base imponible estaba establecida por la inflación de los meses previos. Era un mecanismo claro y previsible. Con el cambio de gobierno, se dejó de lado ese sistema y se introdujo una variante que, por ahora, genera dudas en los empresarios. El problema concreto es el retraso en la actualización de la base imponible que hace que cada vez más modelos queden afectados por el tributo. Según el nuevo índice de cálculo para ajustar el valor desde el cual se empieza a pagar –denominado IPIM- la actualización que se tendría que hacer a fin de este mes, implicaría una suba de 5% correspondiente al primer trimestre del 2020. En ese período, la inflación acumuló un 7,5%. Esto agravará el problema, que ya venía desde enero porque tampoco se había acompañado a la inflación, y llevará a que se llevé a la base impositiva al nivel más bajo histórico, es decir que más autos pagaran el tributo. (ver nota en contratapa de este diario). La situación está llevando a que muchos modelos saldrán del mercado. Lo ya importados se venderán pero no se van a reponer. Los importadores se quejan de la injusticia de que el Gobierno utilice un índice irreal para ajustar la base mientras que toma a la inflación para valuación fiscal de autos o aumentos de patentes. A un importante operador se le preguntó si esto está llevando a una especie de extinción de la importación de 0km por distribuidores. “Es nuestro negocio y, de alguna forma, vamos a sobrevivir pero cada vez es más duro” reconoció. La duda es saber si el Gobierno no tiene la intención de avanzar a ese camino, el de un mercado importador reducido a su mínima expresión. Difícil saberlo. La necesidad de dólares puede ir llevando, al menos, a medidas que lo limiten.

Mientras esto pasa y la cuarentena se prolonga, hay empresarios que están apostando al “más allá”. Por ejemplo, el Grupo Pulenta – importador de la marca Porsche – tiene planes de mudanza y expansión. Claro, todo dependerá de lo que suceda con el coronavirus (y el país). Este importador tiene todo preparado para trasladar sus oficinas de Olivos a la zona de Pilar. El proyecto ya tendría que estar en marcha pero fue suspendido por la crisis sanitaria. La empresa tiene los terrenos comprados en el kilómetro 38.5 del Acceso Norte, sobre la colectora. Para conocedores del territorio, será vecina del restaurante La Porteña, un lugar tradicional al que suelen ir (antes del aislamientos), ejecutivos de muchas compañías del sector próximas al lugar. Desde terminales – como Ford y Volkswagen – hasta importadores (BMW, Audi, Mitsubishi, etc). También, dueños de concesionarias. El lugar es una esquina muy bien ubicada en donde se construirá un showroom de ventas y áreas de servicio. Una apuesta importante en medio de la crisis. No son los únicos. En la zona se proyecta la apertura de tres nuevas concesionarias, una de gran trascendencia por la marca emblemática. Todas iniciativas para cuando se levante la cuarentena. Algunos piensan que habrá vida después del coronavirus.

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