13 de enero 2023 - 00:00

“Caleidoscopio” en Netflix: ver series como antes se leía “Rayuela”

La nueva miniserie (otro superasalto) tiene la particularidad de que puede ser vista de manera no lineal.

Caleidoscopio. La serie puede ser vista con el orden de capítulos que prefiera cada espectador.

Caleidoscopio. La serie puede ser vista con el orden de capítulos que prefiera cada espectador.

Aunque resulte excesivo compararla con “Rayuela” (1963) de Julio Cortázar, “antinovela” que podía leerse en sentido lineal y otro aleatorio propuesto por el mismo autor, la nueve serie de Netflix, “Caleidoscopio”, propone una experiencia similar, entretenida y lúdica: sus ocho capítulos, cada uno titulado con un color, están concebidos como una antología que puede verse en cualquier orden, lo que determinará el sentido según la subjetividad de cada espectador.

No se trata de una serie con tiempos paralelos, ni viajes en el tiempo ni una historia no lineal; más bien es un juego que propone que no hay una sola manera de verla sino tantas como televidentes. La historia sigue a un grupo de virtuosos ladrones durante 25 años en su objetivo de abrir una bóveda vigilada por el equipo de seguridad más poderoso del mundo. Apuntan a llevarse el mayor botín de la historia mientras el FBI les pisa los talones. Está inspirada libremente en la historia real de los setenta mil millones de dólares en bonos que desaparecieron de Manhattan durante el huracán Sandy, y comienza 24 años antes del atraco y se extiende hasta 6 meses después. La originalidad está en la novedad de su formato más que en su historia (otra más sobre un gran robo), lo que recuerda a la española “El tiempo que te doy”, que contaba una historia de amor como cualquiera pero con un dispositivo original: en cada capítulo de 11 minutos mostraba uno de presente y diez de recuerdo, luego dos de presente y nueve de pasado, luego tres y ocho, y así.

“Caleidoscopio” está protagonizada por Giancarlo Esposito, más conocido por su personaje de Gustavo Fring en “Breaking Bad” y “Better Call Saul”, ahora como un veterano ladrón de una banda en su preparación del golpe épico en busca de hacerse de 7.000 millones de dólares. Claro que cuesta no asociarlo con el narcotraficante de Nuevo México que mantuvo su fachada durante años al frente del mítico local de fast food “Los pollos hermanos”. Aunque ha recibido críticas por ser más interesante en teoría que en la práctica, con el objetivo de plantear la narración como un rompecabezas pero sin un fondo de contenido que lo justifique, y a veces no encajen todas las piezas, es entretenida y ha conseguido ubicarse rápidamente entre las más vistas de Netflix.

A mitad de año se estrenó una película que ahora está en boca de todos y resultó multipremiada: “Everything, everywhere, all at once”, que si bien no tiene capítulos aleatorios se construye a través de los universos paralelos. El film de Dan Kwan y Daniel Scheinert cobró repercusión los últimos días tras ganar dos Globos de Oro a mejor actriz (Michelle Yeoh) y mejor actor secundario (Jonathan Ke Kwan), además de haber sido nominada en varios como los Independent Spirit y Critics Choice Awards. La historia comienza cuando una ruptura interdimensional altera la realidad y Evelyn (Yeoh), una inmigrante china en Estados Unidos, se ve envuelta en una aventura salvaje en la que solo ella puede salvar el mundo. Perdida en los mundos infinitos del multiverso, esta improbable heroína de comedia absurda debe canalizar sus nuevos poderes para luchar contra los desconcertantes peligros del metaverso mientras el destino del mundo pende de un hilo. Disponible en Apple TV+, Amazon, Hulu y A24, se convirtió en éxito absoluto de la productora A24 con un costo de 25 millones de dólares que ya recaudó más de 100 millones. Sus fortalezas coinciden con sus debilidades: ritmo vertiginoso y caótico, inventiva pasada de rosca, extrañeza, libertinaje y gags no siempre efectivos. Lo mismo que deslumbra y fascina puede resultar extenuante y hasta tedioso. Secuencias escatológicas, peleas de artes marciales y momentos de emotividad.

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