22 de abril 2003 - 00:00

Agro: las exportaciones ya crecieron 24% en 2003

A pesar de los avatares políticos e institucionales en los que se tiene que mover el sector, la producción agroalimentaria no merma, y el sector agropecuario es clave para la recuperación económica nacional, aseguró el Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola (IICA).

En su informe de coyuntura del primer trimestre de 2003, el organismo indicó que en granos -siempre liderados por la soja se espera un aumento de 4% en la producción total, proyectándose un incremento de 5 millones de toneladas sobre el récord del año pasado. En conjunto, los granos producirán en esta campaña más de 70 millones de toneladas.

En frutas, la temporada que se cierra también mostró guarismos alentadores en el incremento de la producción y exportaciones. La exportación de frutas de la Patagonia creció en el primer trimestre 40% para manzanas y 18% en peras. La producción vitícola, cuya vendimia termina en estos días, promete ser de gran calidad.

• Porotos

Producciones regionales, como porotos en el norte, con un amplio mercado en Estados Unidos, también están presentando excelentes perspectivas, así como cítricos, maní y otros.

No obstante, el IICA aseguró que la industria láctea continúa en crisis: comparando el primer bimestre de 2003 con el mismo de 2002, la producción primaria cayó 23% y la de la industria 18%. La reducción del número de tambos (en parte, por competencia por la soja) y de la producción láctea por tambo estaría explicando esta caída. Dicha caída es una respuesta a los bajos precios pagados al productor en años anteriores, consecuencia, a su vez, de la sobreoferta de leche fresca.

En
carnes, las existencias bovinas siguen estancadas (se encuentran al mismo nivel de hace 14 años), como lo demuestran los datos del Censo Agropecuario que recientemente realizó el INDEC. Los mercados de exportación se abrieron en su mayoría. El mercado norteamericano, cuya apertura se esperaba para este año, no se abrirá antes del año que viene, según las recientes declaraciones del agregado agrícola Philip Shull. Algo queda muy claro en este tema, la industria tiene que ponerse a tono con los requerimientos de los mercados y el sector público también necesita una modernización efectiva para un mejor control de los productos y así asegurar una certificación mejor y más confiable.

Las producciones porcina y ovina siguen en crisis, «a pesar de que las condiciones del país para su desarrollo son inmejorables».
En estos casos, en particular en la primera, el tema institucional ha sido clave. Tanto el gobierno como los productores no han podido dar en la tecla de lo que se necesita hacer para su desarrollo. Se han desalentado, incluso, inversiones de empresas extranjeras con conocimiento de mercados y con capacidad de desarrollar la industria nacional, indicó el IICA. La reciente implementación de la Ley Ovina abre una expectativa de cambio para ese sector.

El tema que aún queda por resolver, aunque algunos pasos se han dado, es el del financiamiento. Tanto en lo productivo, como en lo comercial y exportador. A pesar de ello, el sector agroalimentario sigue produciendo, generando las divisas y aportando los recursos fiscales necesarios para llevar a cabo esta etapa de transición. ¿Qué sucedería si se solucionara el financiamiento?

• Fuerte incremento

Las exportaciones de origen agropecuario crecieron 24% en el primer bimestre de 2003 respecto del mismo período de 2002, lo que se originó en el fuerte incremento de las MOA en volumen y precio, principal-mente de los productos oleaginosos.

Luego de cuatro años de caída en las exportaciones de origen agropecuario a Brasil, el primer bimestre mostró un aumento de 7%, principalmente en productos primarios. Estos aportan 68% de las exportaciones del bimestre.

En el corto plazo se abren dos ventanas que entendemos pueden ser de importancia para la colocación de productos: el programa Fome Zero del presidente Da Silva del Brasil y la ayuda humanitaria a Irak, manejada por el programa de alimentos de las Naciones Unidas. En ambos, si la Argentina sabe jugar las cartas, debería abrirse una magnífica oportunidad para la colocación de productos alimenticios e incluso fibras, indicó el organismo. Pero advirtió que «no debemos olvidar que todo es de corto plazo y que son ventanas que se abren y cierran rápidamente».

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