Una red virtual con científicos argentinos que están en el exterior para intercambiar experiencias e información es el proyecto de los directores del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias (CNIA) del INTA Castelar.
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Con el fin de vincular la comunidad científica, la sociedad y los medios se organizó un encuentro en la sede del CNIA en donde el coordinador del consejo técnico, César Rebella, remarcó la necesidad de «brindarles a los científicos un marco adecuado de trabajo» y dijo que «será difícil repatriar» a aquellos investigadores que están en el exterior. «A los investigadores hay que darles un marco adecuado para que desarrollen su trabajo. No creo que solamente decidan irse al exterior por una cuestión de dinero.»
Rebella, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales, destacó que «hay que darles a los científicos un nivel de subsistencia adecuado y las condiciones necesarias para que desarrollen el trabajo. En ellas quedará también demostrado que su trabajo es valorado», agregó. Rebella reveló también que en el INTA «hay investigadores que fueron formados en esta institución, con 15 o 20 años de antigüedad, que cuentan con doctorados en el exterior y que tienen sueldos que no superan los 1.200 pesos. De esta forma, a nadie se le puede exigir que tenga dedicación exclusiva».
Junto a Ricardo Rodríguez y Ana Sadir, directores del Centro de Investigación en Agroindustrias (CIA) y del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas, respectivamente, Rebella indicó: «Estamos planeando organizar una red virtual con los científicos argentinos». En este sentido, explicó que «dado que hay una gran cantidad de científicos del área agrícola radicados en el exterior -muchos de ellos desempeñando tareas muy importantes-, queremos desarrollar una red virtual con el fin de aprovechar esas capacidades argentinas externas», comentó. «De esta forma -continuó- queremos lograr que nos faciliten la formación de gente nueva cuando la enviamos al exterior, y el acceso a proyectos y al financiamiento externo, y generar interrelaciones con centros importantes en diferentes áreas del conocimiento agrícola. Esto será más fácil y factible que pretender traerlos de vuelta.» Respecto del presupuesto del organismo, Rebella aclaró que «este año se mejoró sustancialmente, pues en 2003 se reinstauró la autarquía del INTA, lo que significa que de un presupuesto de 120 millones de pesos en 2002, se pasó a unos 180 millones en 2003». El directivo explicó que con este presupuesto «se pudo renovar el equipamiento técnico, financiar actividades que antes no se podían llevar a cabo y, ya pensando en el futuro, apostar a que se comience a renovar el plantel de investigadores, porque desde 1990 las vacantes están congeladas».
«El promedio de la edad de los investigadores del INTA es de 50 años. Por lo tanto, si no se incorpora personal que tome el conocimiento generado y continúe el camino, se habrán perdido muchos años de trabajo», aseguró. Además, alertó de que «si todo sigue como hasta ahora, dentro de diez años, cuando los investigadores de hoy dejen la actividad, habrá que cerrar la institución porque no habrá investigadores». «Pensamos que este año vamos a poder lograr la incorporación de nuevos investigadores», concluyó.
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