22 de mayo 2002 - 00:00

Área sembrada con trigo caería 10%

Las constantes lluvias y la menor tecnología provocarán una disminución en la producción de trigo de la próxima campaña.
Las constantes lluvias y la menor tecnología provocarán una disminución en la producción de trigo de la próxima campaña.
El área de siembra de trigo de la próxima cosecha disminuiría 10 por ciento respecto del año pasado. En el ciclo anterior se utilizaron 7.100.000 hectáreas para sembrar trigo y se calcula que este año se sembrarán 6.390.000 hectáreas. De cumplirse estas estimaciones, nos encontraríamos con una zafra inferior en volumen. En el período 2001/'02 se cosecharon 15.300.000 toneladas. Realizando un cálculo de rindes similares a los de ese ciclo, la cosecha 2002/'03 rondaría los 13.800.000 toneladas, representando una reducción de 10 por ciento. Esto, sin considerar que se reducirá la utilización de tecnología, fertilizantes, funguicidas y agroquímicos y que las variedades de semillas serán las que el productor consiga sin tener posibilidades de elegir las mejores o más apropiadas a su zona.

Los motivos de esta baja en el área de siembra son varios. Por un lado, el retraso evidente de la cosecha gruesa que se genera en parte por la falta de gasoil que dificulta el movimiento de las cosechadoras y camiones, que no pueden cumplir con sus labores en tiempo y forma. Por otra parte, por la situación climática adversa, con continuas y caudalosas precipitaciones. El cultivo más perjudicado es la soja, que ya comenzó a mancharse; se están abriendo las chauchas con pérdidas de porotos y hay revuelco de plantas. Cuanto más se retrase la cosecha de los granos gruesos, más complicado será el comienzo de las tareas de preparación de la tierra.

• Incertidumbre

Otro de los motivos importantes es la incertidumbre que tiene el productor en relación con la comercialización del cereal. En las últimas jornadas circulaba por los escritorios de los brokers internacionales la noticia que indicaba que el gobierno argentino podría tomar la decisión de cerrar las ventas al extranjero de trigo argentino. Esto se haría en búsqueda de que el actual saldo exportable -alrededor de 1.200.000 toneladas-se vuelque al mercado interno, haciendo bajar fuertemente los precios del trigo. Si esto ocurriera, bajaría el precio de la harina, y por ende el del pan y el de los fideos.Así se lograría calmar los ánimos de los consumidores, quienes desde los comienzos de la devaluación enarbolan sus reclamos apuntalándose en productos elaborados con materias primas que son commodities internacionales -caso la harina y el aceite-. Lógicamente, una medida de tal naturaleza, cargada de intervencionismo, y no coincidente con la postura de libre comercio que tiene la Argentina ante el mundo, haría que perdiéramos muchos de los mercados compradores de nuestros productos. El caso más significativo sería Brasil, que en los últimos años fue nuestro gran comprador de trigo, adquiriendo 70% del saldo exportable de trigo de cada cosecha. «Ganar un país comprador nos cuesta años, perderlo solamente un día», reflexionaba un veterano operador de una importante exportadora.

Además, se debe considerar que los mercados que perdería la Argentina rápidamente serían ganados por países productores que son competidores nuestros en la venta de granos.También influye en la decisión de siembra de trigo que los productores se encuentran sin crédito para afrontar las labores de presiembra. No tienen oportunidad de obtener dinero ni con los bancos ni con los comerciales, ya que los acopiadores, cooperativas, corredores, semilleros y vendedores de insumos no están en condiciones de dar crédito a nadie. En especial los últimos nombrados, que necesitan cobrar las deudas del año pasado para poder continuar con la rotación de compras de importación y pago a los proveedores internacionales. Si este tema no se define prontamente, nos encontraremos con un desabastecimiento importante de productos que el hombre de campo necesita para sus tareas. Y esto no solamente generará menores rindes por hectárea, sino que también tendremos problemas con la calidad comercial de los granos que se cosechen. Quizás el área de siembra no disminuya más, porque debemos considerar que el trigo es para el productor sinónimo de dinero fresco a fin de año, momento en que debe pagar muchos gastos que le ocasionan las tareas de siembra de los granos gruesos.Además, bien saben los chacareros que el trigo es el grano de más transparencia comercial, no solamente en nuestro país sino en el mundo, ya que es el generador del alimento básico e indispensable de todos los pueblos, que es el pan. Por eso también al trigo se lo considera como un cereal «político», porque todo gobierno intenta hacer uso de él tomando medidas intervencionistas, demagógicas y la mayoría de las veces, equivocadas.

Dejá tu comentario